Becario abusa de seis niñas en preescolar de Silao; madres exigen justicia.

A Alondra se le quiebra la voz cuando tiene que contar lo sucedido. Todavía no se explica cómo fue que la autoridad escolar decidió colocar a un becario como encargado del preescolar de la comunidad Camino Real en Silao, al que acude decena y media de niñas y niños, dejándolas a ellas vulnerables ante la posibilidad de sufrir abuso.

Y es que eso fue lo que sucedió en los últimos meses.

Hasta hoy, son al menos seis los casos que se conocen de niñas que fueron víctimas de abusos sexuales a manos de un becario que, sin tener experiencia como educador, quedó a cargo del cuidado del grupo de infantes en el preescolar “José Joaquín Fernández de Lizardi”, ubicado en un pequeño poblado de apenas 250 habitantes entre las comunidades San Diego El Grande y Los Álamos, a unos 10 kilómetros de la cabecera municipal.

Alondra -nombrada así en reserva de su identidad- se enteró de la situación hace poco más de un mes, cuando su pequeña hija de cinco años, invadida por las lágrimas y el temor, le contó que Ernesto, el “maestro”, la había tocado en sus partes íntimas, al igual que a otras de sus compañeras.

Por posibles amenazas y manipulación a las que el becario las habría sometido, es que la pequeña niña contó primero a su hermano lo sucedido. De ahí, Alondra no dudó en comunicarse con otras mamás que, luego de hablar con sus hijas, confirmaron que se encontraban en una grave situación.

Pero no fue así desde un inicio, pues a su llegada a finales de marzo, los niños estaban muy motivados en asistir a clases.

“La mayoría estaban felices, encantados con el maestro, porque… jugaba mucho con ellos, los dejaba que le hicieran bolita de chicle, les hacía juegos, los hacía sentir a gusto”, afirman.

El aula del Preescolar General Rural mide aproximadamente 25 metros cuadrados. A su costado hay un módulo de sanitarios divididos por sexo y, afuera, un lavamanos. El aula se observa por un enmallado, desde el camino asfaltado que lleva a San Diego. Es poco visible desde las viviendas aledañas.

El maestro cubrió las ventanas del salón de clases

Luisa -también llamada así por reserva-, relató que hace poco el “maestro” cubrió las ventanas del salón con cortinas y con cartones, “porque dijo que su esposa le prestaba un proyector para ponerles películas o videos. Me tocó entrar y ver que sí eran videos educativos, pero ya un día los niños saliendo nos dijeron que vieron a Chucky y a Anabel. Después ya no querían ir al preescolar”.

A partir de ese momento, las niñas hablaron “y dijeron que el maestro las tocaba”, situación que despertó la indignación. “Mencionaban nombres de compañeras, nosotros nos acercamos a todas (sus familias). La mía no me dijo a mí, le dijo a su hermana”.

La consigna habría sido decir que durante el tiempo que estaban a cargo de Ernesto, dibujaban y veían películas. Ante la persistencia por parte de su madre hacia una de las niñas, ésta “comenzó a chillar y me dijo que sí”. Esto en referencia a que el “maestro” le “tocaba” partes íntimas.

“Le dije que eso no estaba bien, y empezó a chillar y me dijo que el maestro le decía que si le decían a su papá y a su mamá, nosotros las íbamos a regañar y les íbamos a pegar, por eso ella no me había dicho nada”, relató la madre.

Dudan de la preparación académica del “maestro”, pues éste les habría mencionado haberse desempeñado en la comunidad Sangre de Cristo, lo que, según reprochan las mamás, es falso. Y dicen que tampoco está estudiando alguna carrera.

Las autoridades conocen el caso; víctimas exigen justicia

El 24 de junio, apenas unos días después de enterarse de la situación, cuatro mamás acudieron al Ministerio Público en Silao para denunciar los hechos. En ese momento solamente tomaron la declaración a una de ellas, asentada en la Carpeta de Investigación 70151. Después se sumaron las de dos menores.

“Lo que nosotros pedimos, exigimos, por lo que nos decidimos a que se diera a conocer, es que -el señalado- esté en la cárcel. Él ya no debe estar ahorita en la calle. No podemos creer que ya más de un mes y ni siquiera se ha presentado ni lo han llamado (a responder por las acusaciones)”, mencionaron.

Se presentaron otras dos denuncias: una por dos casos, en la agencia especializada en delitos contra la mujer en la ciudad de Guanajuato, y la última en el Centro de Justicia para las Mujeres en Irapuato por las otras tres víctimas. En esta última incluso ya se realizaron evaluaciones psicológicas y médicas a las niñas.

Mientras que el 25 de junio informaron a Mireya Parra Granados, a quien identifican como supervisora de la Zona 244 de preescolar en Silao, y quien habría reconocido que Ernesto le hizo del conocimiento que cubriría el salón. Las madres consideraron que por su parte y por la de la coordinadora del preescolar, Brenda Blancarte Palacios, hubo desatención.

“Hicieron omisión por el hecho de encubrirlo a él, porque en cuanto fue la queja de las mamás hacia la supervisora, no la hubo (atención)”.

Mireya habría avisado inmediatamente del problema a Ernesto. A Brenda la reconocen como pareja del becario, misma que lo acercaría a la vacante.

Y consideraron que la SEG no toma en cuenta el perfil de su personal para dar clases a niños.

“Yo creo que ni un perfil psicológico tienen de él para poder darles la atención a niños pequeños. Para ser maestro necesitas un proceso, un proceso que él no ha llevado”.

Resulta difícil de afrontar

Menos de una semana después de la primera denuncia, se presentó frente al grupo multigrado -a cargo de la Secretaría de Educación de Guanajuato (SEG)- otra becaria, con quien los niños solamente terminaron clases.

Para las niñas resulta angustioso pensar en volver a clases o iniciar su educación primaria. A raíz de lo vivido la actitud de las víctimas ha cambiado, al grado de golpear cosas, externar su rechazo hacia los demás y negarse a regresar al preescolar. “Mi niña ya no fue, de hecho no se quiere ni parar por ahí (preescolar), porque pienso que ella se imagina que ahí está el maestro”. Pese a no asistir, las listas están completas.

Por ello, las familias piden que de manera inmediata se brinden terapias psicológicas a las víctimas, dado que por lo ocurrido también han sido sujetas a discriminación en su comunidad. Atenderlas en el sector privado les resultaría incosteable.

SEG inicia investigación

A través de un comunicado, la SEG informó que inició una investigación en contra del becario por presunta violencia sexual.

Desde el momento en que se notificó la Cédula de Registro Único, personal de la Delegación Regional IV de la SEG comenzó con el Protocolo para la Detección, Prevención y Actuación en caso de Violencia Escolar.

Sin embargo, previo al levantamiento de la Cédula de Registro Único, las madres de familia ya habían acudido al Ministerio Público para levantar las denuncias correspondientes.

La SEG asegura que desde el 24 de junio, el presunto agresor no guarda relación laboral alguna con la Secretaría.

Explicaron que el procedimiento disciplinario laboral que siguen es para determinar la responsabilidad y sanciones correspondientes tanto de la Orientadora Educativa como la Coordinadora del Preescolar Alternativo.

Adicionalmente, se ofrece el apoyo legal y psicológico a las madres de familia y los menores receptores de violencia y se coadyuva con la autoridad investigadora.

Confirmaron que desde el 4 de julio, se asignó una nueva becaria al Preescolar a fin de dar continuidad al servicio educativo.

Información. Periódico Correo.

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