San Miguel de Allende, refugio de colibríes.

En San Miguel de Allende viven nueve especies de una de las aves más hermosas y pequeñas del mundo y que es exclusiva de América, por lo que muchos sanmiguelenses y extranjeros buscan tener un espacio para que puedan llegar a visitarlos en sus casas.

En sus jardines o en sus terrazas ponen bebederos para que estas pequeñas aves lleguen a tomar el néctar que les preparan; el colibrí tiene mucha historia y varias leyendas en México, ya que son representados por Huitzilopochtli o «Colibrí Zurdo» y muchos tienen la creencia que son los mensajeros de las personas que ya partieron.

Los colibríes habitan exclusivamente en el continente Americano y existen alrededor de 340 especies diferentes, el más pequeño puede pesar menos de 2 gramos y el más grande, 20 gramos y en San Miguel de Allende podemos ver 9 de ellos.

Al ser de las aves más pequeñas, poseen el récord de volar estacionario durante 30 segundos y son las únicas que vuelan hacia atrás o a los lados.

En la actualidad muchas personas compran un líquido llamado néctar de colibrí en color rojo, Sergio Díaz Infante Maldonado, biólogo de la FES Iztacala UNAM, comentó que obviamente la presencia de colorantes generalmente no es buena, muchos de estos colorantes que se llegan a usar pueden llegar a ser tóxicos y lo ideal es simplemente agua con azúcar.

Además comentó que otra de las cosas que llegan a incluir son conservadores, “habría que ver qué tipo de conservadores están utilizando para saber qué tan bueno o no son, lo cual es la diferencia de cuando uno prepara el néctar debe estar uno al pendiente de que no se fermente y esto depende principalmente de la temperatura y con el lugar donde se coloca el bebedero, se puede fermentar en 3 días o en uno, depende el calor que haga”.

Desde finales de octubre hasta marzo o abril está la presencia de los colibríes migratorios como el colibrí barba negra, garganta rubí, estos colibríes migratorios que vienen del norte de Estados Unidos o el rufo que viene de Alaska o Canadá, están mucho más habituados al uso de los bebederos, quizá porque la cultura de los bebederos allá es muy amplia.

Cuando los colibríes llegan a San Miguel, al haber también extranjeros y con esa costumbre, pues es fácil que lleguen a esas zonas, las especies residentes que están ahí todo el año aprenden muy rápido y de igual manera los buscan, pero sí es importante que se les ponga una porción igualitaria de azúcar por cuatro de agua y se esté cambiando cada tercer día.

Díaz Maldonado comentó que las plantas que puede uno tener en casa son las que tienen flores de colores brillantes y fuertes, por ejemplo rojo, azul y morado atraen más al colibrí.

Flores de colores más claros como blanco o amarillo, no son tan atractivas, aunque no siempre se sigue esta regla, la otra es que muchas de las flores que les gusta visitar tienen una forma distintiva en vez de ser una flor completamente abierta, son flores como alargadas o entubadas, por eso cuando llega el colibrí puede meter el pico y es cuando sucede la polinización.

Muchas de estas flores están especializadas para atraer a los colibríes y dependen de ellos para su polinización; a veces es complicado tener plantas nativas o silvestres porque requieren ciertas condiciones muy particulares.

En los viveros a veces ya venden algunas plantas que no son silvestres, pero que los colibríes pueden visitar, algunas pueden ser salvias, los aretillos, muicle, espinosilla, el mirto que es una de las plantas más fáciles de tener y por eso luego también a los colibríes les llaman chupamirto.

En San Miguel hay nueve diferentes especies y todas las puedes ver en El Charco del Ingenio por su amplia extensión territorial y riqueza en flora nativa que ayuda a su polinización, como es la espinosilla o mirto, de igual manera las flores de las cactáceas o del mezquite atraen a las especies de colibríes.

Personal del Charco del Ingenio hizo un registro de los colibríes que visitan el lugar, aunque de igual manera puedes verlos volar en zona urbana donde hay bebederos.

Las 9 especies que se tiene registro que viven en San Miguel de Allende son: zafiro oreja blanca, colibrí lucifer, colibrí pico ancho, colibrí corona violeta, colibrí garganta azul, garganta rubí, barba negra, zumbador cola ancha, zumbador rufo.

Sergio Díaz comentó que los colibríes son territoriales cuando en algún lugar hay suficiente comida, el ave va a generar su territorio ahí o subterráneo y lo va a defender, siempre y cuando las flores o el bebedero proveen de suficiente energía para mantenerse.

Además para identificar un macho de una hembra debe uno poner atención a los colores, un ejemplo es el colibrí pico ancho, el macho es de color verde obscuro pero la garganta es de color azul muy fuerte y el pico es muy rojo, la hembra es de un tono verdoso pero más gris no tiene plumas ibilicentes brillantes que cambian con la luz.

Generalmente los machos tienen color más brillante y solo cuando son adultos, esto también les ayuda a atraer a las hembras en épocas de apareamiento; mientras que la hembra es de color más opaco al igual que los jóvenes, no es una regla general, pero para la mayoría de las especies sí.

Esto tiene una razón de ser y es que la hembra al poner los huevos es la única que los cuida, por lo que al ser de tonos opacos se pierde entre la sombra de los árboles para no ser vista por los depredadores.

Un colibrí vive alrededor de 3 años, lo cual es mucho para un ave tan pequeña, ya que aves más grandes que pueden vivir solo 1 año; hay un récord de un colibrí magnífico que llegó a vivir hasta 13 años.

“Los colibríes, por las noches y más cuando hace mucho frío o hay poca comida en la zona, se ponen en un estado llamado Torpor, que es reducir la palpitación de su corazón de 1200 a 30 veces por minuto y eso le ayuda a conservar energía”, aseguró Sergio Díaz Infante.

“Sin duda los colibríes son animales que ha muchas personas nos atraen pero el tener bebederos es una gran responsabilidad, usar siempre agua con azúcar, limpiar bebederos, pero tener un jardín para los colibríes es lo ideal y lo puedes combinar pero siempre con el cuidado para no afectarlos en su salud, ya que ellos nos harán conscientes del cuidado naturaleza”, finalizó Díaz Infante Maldonado.

Información. El Sol del Bajío.

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