Alta demanda de pruebas rápidas de Covid-19.

La prueba rápida de Covid dura más de dos horas, desde que llega la persona y se registra en el Centro de Salud de Jiménez, hasta que le hacen el estudio y le entregan los resultados; y media hora más si sale sospechoso, le entregan la receta, le hacen una segunda prueba, le dan las indicaciones de estricto aislamiento y recoge los medicamentos.

Dan las 8 de la mañana y en el Centro de Salud de la calle Jiménez hay 10 personas que ya pasaron para anotarse, y después de ello esperan su turno; mientras tanto, siguen llegando en su mayoría jóvenes, así como adultos y hasta niños acompañados de sus padres.

El protocolo. La persona llega a la mesa de recepción que está a un lado de la puerta principal, y un encargado pregunta primero si se trae la credencial, para después cuestionar la edad y qué síntomas presenta.

Con ello, le anotan su nombre y se le pide que espere en una de las sillas que, como la mesa de recepción, están fuera del centro de salud, y las cuales se encuentran separadas a una distancia de dos metros, bajo una carpa.

A las 8 con 20 minutos ya están ocupadas las 12 sillas, y el resto de las personas deben esperar de pie, cerca al módulo de inscripción para que se escuche a la hora en que les llame.

La espera se prolonga y los celulares son un salvavidas al tedio y a los síntomas como calentura, dolor de cabeza y tos que hacen más pesada la espera, mientras que otros, también decaídos, se refugian bajo la sombra de un árbol o prefieren estar arriba de su motocicleta.

María Isabel es la primera que pasa cuando son las 8 con 33 minutos. Después se nombra una lista de 15 personas para que todos sepan de quien siguen, pero se les pide que estén atentos. Se dan las indicaciones de que pasarán con una asistente que le tomará unos datos y saldrán con la hoja de registro. Cada procedimiento no dura más de cinco minutos.

Un niño de 9 años de edad pasa acompañado de su madre, y cinco minutos después sale y se reúne con otros familiares. “Nos dieron una hoja y ahorita nos van a llamar” dice la madre a otros dos familiares que prolongan la incertidumbre que el menor se encuentre contagiado de Covid.

Para las 8 con 45 minutos se ha multiplicado la asistencia, y 12 esperan sentados y unos 15 se mantienen de pie, recargados bajo un árbol, en el poste de luz o en el tubo de la parada de camiones.

Llaman a más personas, que por separado se les llena parte de la hoja con el nombre, la temperatura y el pulso. En este formato también queda indicado si es la primera vez, el municipio, la fecha y el nombre de la unidad: Caises Jiménez. El resto de los espacios queda en blanco, como los generales del paciente, los registros de vacunación, los síntomas y si ha habido contacto con casos confirmados.

A las 9 de la mañana se mencionan los nombres de un segundo grupo para que cada persona sepa de quién sigue, por lo que se les pide estar atentos.

Dos menores más llegan, acompañados de su mamá. Desde un principio se mantienen lo más alejados posibles del resto de la gente, y después de que son anotados, vuelven con su hoja a un punto en que se ven aislados, pero alcanzan a escuchar para cuando se les hable.

Cando son las 9:10 se anuncia que menores de cinco años, mujeres embarazadas y adultos mayores pueden pasar primero, pero todos quedan inmóviles.

A las 9:24 pasa al interior del Centro de Salud un par de jovencitas que habían llegado poco antes de las 8 de la mañana, pero también hacen fila, sentados en sillas. Una segunda asistente va llamando a uno por uno para tomar el peso, altura, y llenar la hoja con los datos generales.

Jennifer, que había llegado a las 6:30 de la mañana, le entregan los resultados a las 9:50: suspira, sonríe y le dice a su hermana que salió negativo. Ximena la felicita, pero su rostro, como el de su padre, siguen atrapados por la angustia de no saber nada.

Ximena comparte su historia: “Mi tío estaba enfermo. Todos decían que de una gripe. Pero en un convivió de hace una semana mi abuela le dijo que nos acompañara para estar todos juntos. Mi abuela está en casa, cuidando a mi mamá enferma de cáncer. Y en el convivio, yo les dije que mi tío tenía Covid, pero me ignoraron. Primero salió contagiada mi mamá, y ahora venimos mi hermana Jennifer que salió bien, pero mi papá no, a él le dieron medicamentos. Falto yo, y todo porque no me hicieron caso”.

Le hacen la prueba y espera 15 minutos para tener los resultados. Algunos, que llegaron poco después de las ocho de la mañana, los llaman, y son las 10 cuando les dan el resultado que es negativo. Pero a los que tienen síntomas evidentes, y aunque el resultado haya sido negativo, ingresan con el médico, se le hacen varias preguntas, pasa por una segunda prueba de nariz y garganta, le dan indicaciones de estricto aislamiento, y esperar de cuatro a cinco días hasta tener los resultados.

Son las 10:30 cuando salen del Centro de Salud de Jiménez los que llegaron a las 8 de la mañana, pero se les hizo una segunda prueba y regresan a casa para cumplir con el estricto aislamiento.

Información. El Sol del Bajío.

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