Aunque reconoció los recientes operativos que derivaron en la detención de 14 presuntos integrantes de un grupo delictivo, el obispo de la Diócesis de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, advirtió que la violencia no disminuirá mientras no se ataque el origen de las organizaciones criminales y se actúe contra quienes las sostienen.
Durante su conferencia dominical, señaló que los esfuerzos realizados por la Fiscalía y las corporaciones de seguridad representan un avance, pero consideró que el combate a la delincuencia debe ir más allá de la captura de personas.
«Qué bueno que se detengan algunas personas. Qué bueno que pongan atención a esto», expresó.
Sin embargo, agregó que esas acciones por sí solas no resolverán el problema de la inseguridad.
«Que esto termine con la inseguridad y con la violencia, yo creo que no. Que se vaya a fondo y que se busque de dónde está la raíz de estos grupos criminales».
Las autoridades requieren no solo valentía, sino también preparación
Enrique Díaz Díaz añadió que las autoridades requieren no solo valentía, sino también preparación y herramientas suficientes para enfrentar un problema que continúa afectando a distintos municipios del estado.
Al ser cuestionado sobre la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), que ubicó nuevamente a Irapuato entre las ciudades con mayor percepción de inseguridad del país con un 91%, el obispo señaló que, aunque las mediciones pueden generar distintas interpretaciones, la preocupación de la población no debe minimizarse.
«Sí es cierto que Irapuato se siente como un lugar inseguro», reconoció.
No obstante, dijo que la violencia es una problemática que también enfrentan otras entidades del país y recordó que, durante los encuentros con obispos de distintas diócesis, las experiencias son similares.
«No sé si sea más inseguro que otro, pero tenemos que seguir luchando», comentó.
Destacó que recientemente distintos sectores del municipio comenzaron a trabajar en propuestas para mejorar las condiciones de seguridad y consideró que solo mediante la participación conjunta de ciudadanía, autoridades, instituciones educativas, empresarios e Iglesia podrá disminuirse la percepción de inseguridad.
En otro tema, el obispo lamentó los accidentes provocados por conductores que manejan bajo los efectos del alcohol y consideró que, aunque los operativos preventivos suelen generar inconformidad, son necesarios para evitar tragedias.
«Ojalá que en el día a día vayamos siendo más conscientes de no conducir un automóvil o no ponernos en situaciones irresponsables por el alcohol», señaló.
Agregó que el consumo excesivo de bebidas alcohólicas no solo provoca accidentes viales, sino que también afecta a las familias, las relaciones personales y el entorno social.
«El alcohol daña muchísimo familias, daña relaciones, daña trabajo y daña toda la sociedad», expresó.
Información. Periódico Correo.

