El turismo en Cuba atraviesa uno de sus momentos más críticos en décadas. Entre enero y marzo de 2026, la llegada de visitantes internacionales se redujo un 48% interanual, en un contexto marcado por el bloqueo de combustible impulsado por Estados Unidos y la suspensión de vuelos internacionales hacia la isla.
De acuerdo con cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), el país recibió apenas 298,057 turistas extranjeros en el primer trimestre, un descenso que confirma el deterioro estructural del sector.
El dato más revelador se produjo en marzo, cuando solo 35,561 visitantes arribaron a la isla, uno de los niveles más bajos registrados en los últimos años. Esta caída abrupta evidencia la fragilidad de un sector que, hasta hace poco, era considerado un motor clave para la captación de divisas.
El turismo representa la segunda fuente de ingresos en moneda extranjera para Cuba y sostenía, hasta inicios de año, más de 300,000 empleos en una población total de 9,6 millones de habitantes. El desplome, por tanto, no solo impacta en las estadísticas macroeconómicas, sino también en el tejido social y laboral del país.
Impacto del bloqueo energético y la aviación
Uno de los factores determinantes en esta caída ha sido el bloqueo de combustible aplicado por Washington desde enero de 2026, que ha restringido el suministro necesario para la operación aérea. Como consecuencia, varias aerolíneas internacionales —principalmente de Canadá, Rusia y Europa— han anunciado la suspensión temporal de sus vuelos hacia Cuba, sin una fecha clara de reanudación.
Este fenómeno ha limitado severamente la conectividad de la isla, afectando tanto al turismo vacacional como a los viajes de la diáspora cubana. La crisis se agravó tras el reconocimiento oficial en febrero de la escasez de combustible para aviación, lo que consolidó el escenario de aislamiento parcial.
Caída generalizada en los mercados emisores
El retroceso no distingue mercados. Canadá, tradicionalmente el principal emisor de turistas hacia Cuba, registró 124,794 visitantes en el trimestre, lo que representa una caída del 54.2% respecto al mismo periodo del año anterior.
Por su parte, las llegadas desde Rusia descendieron un 37.5%, mientras que el flujo de cubanos residentes en el exterior —mayoritariamente en Estados Unidos— se redujo en un 42.8%.
Estos datos reflejan una contracción simultánea en todos los segmentos clave, desde el turismo internacional hasta el denominado “turismo de retorno” de la diáspora.
Caída del 48% en llegadas internacionales durante el primer trimestre de 2026.
Crisis que se arrastra desde antes
Aunque el bloqueo energético ha acelerado la caída, el deterioro del turismo cubano es anterior. Entre 2019 y 2025, los ingresos del sector se redujeron cerca de un 70%, según estimaciones basadas en datos oficiales.
El declive comenzó tras el fin del deshielo diplomático con Estados Unidos y se profundizó con el impacto global de la pandemia de covid-19, así como con el endurecimiento de sanciones durante la administración de Donald Trump.
Incluso antes de las restricciones energéticas de 2026, el turismo ya mostraba signos de debilidad. En 2025, la caída fue del 17.8%, con descensos en todos los mercados relevantes: Canadá (-12.4%), cubanos en el exterior (-22.6%), Rusia (-29%) y Alemania (-50.5%).
Efectos colaterales en la economía cubana
El turismo no opera de forma aislada. Su contracción repercute en otros sectores estratégicos de generación de divisas, como la exportación de servicios médicos, el níquel y el tabaco, que también enfrentan limitaciones derivadas del contexto internacional.
La falta de ingresos externos complica la capacidad del país para importar bienes esenciales, mantener infraestructura turística y sostener la actividad económica general.
A diferencia de otros destinos del Caribe, que han logrado recuperarse progresivamente tras la pandemia, Cuba enfrenta una combinación de factores adversos que han impedido su reactivación.
La pérdida de conectividad aérea, la persistencia de sanciones y la limitada disponibilidad de recursos energéticos han colocado al país en una situación de desventaja competitiva frente a otras economías turísticas de la región.
Información. Periódico Excélsior.

