Para Monseñor Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, Obispo de la Diócesis de Celaya, el asesinato de la titular de la Policía de Género en Celaya, Araceli Melchor, no fue por ser mujer, sino por ser policía y representar una autoridad. Además de mandar sus condolencias a la familia, también lamentó que este tipo de situaciones sigan ocurriendo en la ciudad. Espera que las víctimas de la violencia puedan recibir ayuda, ya que suelen tener secuelas graves e incluso ganas de hacer justicia.
Primero, el obispo mandó sus condolencias a la familia y aseguró que estará orando por el eterno descanso de Araceli y por todos ellos para que Dios les conceda la paz en medio de las circunstancias. Mencionó que lo vivido por su hijo ese jueves por la mañana fue un impacto terrible, ya que no solo vivió el miedo del momento, sino que vio cómo asesinaban a su mamá, además de que debe sobrellevar el dolor personal que le dejaron las heridas físicas.
Así como él, existen muchos casos de familias que son víctimas de la violencia y que deben ser ayudados y, es que dijo, “uno dice que bueno que no murió, pero hay que ayudarlo para que eso no lo convierta en un potencial vengador y es el espiral de la violencia de alguien que se vuelve víctima de la violencia y pasa a ser victimario. Hay que cuidar y sanar esas heridas que quedan en el alma de tantas víctimas de la violencia”.
De igual forma, aseguró que el problema de la violencia es que no se respeta a la autoridad, por lo que, desconoce cuándo se terminará esta ola de asesinatos. Indicó que es lamentable que tampoco exista un respeto a las personas.
“Independientemente del conflicto que haya, hay que respetar a las personas, hombres, mujeres, niños, abuelitos, nadie tenemos derecho a quitar la vida. Algunos podrán alegar muchas cosas, pero fundamentalmente no hay derecho para ello” y mucho menos, dijo, el querer eliminar a alguien “para yo estar bien”.
Información. El Sol del Bajío.

