Guanajuato bate récord en 2022 por casos de desnutrición severa.

Los altos niveles de pobreza y malos hábitos alimenticios en cientos de familias, han desencadenado un problema de salud pública en Guanajuato. En 2022, la entidad alcanzó el registro más alto de casos de desnutrición severa, sobre todo entre niñas y niños.

Garnachas, papitas, gansitos, frituras y refrescos se han vuelto los ingredientes dominantes en el desayuno, comida y cena de cientos de hogares en Guanajuato. En algunos casos por ser lo único para lo que alcanza con el ingreso familiar.

Mientras para unos el factor económico es el origen de su mala alimentación, para otros se trata simplemente de que la chatarra ha remplazado en la dieta familiar a las frutas, verduras y cereales.

Desnutrición en Guanajuato

El boletín que el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica no deja lugar a dudas: al cierre de 2022, en Guanajuato se atendieron 187 casos de desnutrición severa. Esto significa un incremento del 90.8 por ciento en comparación con 2021.

Aunque podría inferirse que el registro del año pasado fue superior a 2021 por factores relacionados con la pandemia de Covid-19, los datos oficiales revelan que no es así. En 2019 se contabilizaron 115 casos de esa magnitud y en 2018 fueron sólo 93.

Desnutrición en Guanajuato

Guanajuato ocupa la novena posición en el panorama nacional, empatado con Puebla. Aunque destaca que ambas entidades atendieron más pacientes que Chiapas, que es el estado más pobre del país.

En el desglose de casos destaca que existe una mayor prevalencia en mujeres (el 56 por ciento), incluso considerando todas las variables de desnutrición: leve, moderada o severa.

Desnutrición en Guanajuato

¿Qué es la desnutrición?

Se caracteriza por un deterioro de la composición corporal y alteración sistemática de las funciones orgánicas y psicosociales que en algunos casos son irreversibles. Hay muchas familias que no tienen la capacidad de adquirir alimentos como frutas, verduras, carne o leche, por lo tanto, la alimentación de los niños no es sana ni equilibrada.

Diferentes tipos de desnutrición

No todos los niños sufren el mismo tipo de desnutrición, pues existen diversos niveles o tipos, como:

  • Marasmo Suele aparecer en niños que viven situaciones de pobreza en zonas urbanas. Se trata de un tipo de desnutrición que se produce por el bajo consumo de alimentos. Este tipo de desnutrición produce retrasos en el crecimiento, pérdida del tejido graso o poco peso para la talla del niño.
  • Proteica Se trata de casos en los que el niño se alimenta fundamentalmente de hidratos de carbono, pero no come proteínas. Los niños suelen tener infecciones como consecuencia de la desnutrición.

De acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la desnutrición tiene numerosas consecuencias adversas:

  • El retraso en el crecimiento: la estatura es inferior a la que corresponde según la edad del niño o de la persona que sufre desnutrición.
  • La emaciación: el peso es inferior al que corresponde según la edad.
  • La carencia o insuficiencia de micronutrientes como las vitaminas y los minerales.
  • Anemia
  • Baja en las defensas
  • Trastornos en el aprendizaje
  • Pérdida de masa muscular

Tres grados de desnutrición:

  • Leve – Se produce cuando el peso es normal para la edad, pero es bajo para la talla.
  • Moderada – Se da cuando el niño menor de un año no llega al peso que corresponde a esa edad o cuando los niños de uno a cuatro años tienen poco peso en relación con su talla.
  • Severa – Aparece cuando un niño de menos de un año tiene un peso inferior al 40% respecto al que corresponde a su edad o cuando un niño mayor de un año tiene un peso inferior al 30% en relación con el que le corresponde.

Hacen rendir el poco alimento que tienen

Para la familia Rodríguez López el llevar el sustento a casa ha sido difícil y apenas alcanza para hacer rendir el alimento. No reciben apoyo gubernamental por lo que tienen que vivir así, al día.

La mayoría de las familias del Fraccionamiento del Parque 4ta sección en Salamanca, han padecido la falta de oportunidades. Algunas de ellas han logrado salido adelante poco a poco, logrando levantar sus viviendas luego de que la gran mayoría eran de materiales como láminas y cartón. Sin embargo, para otras ha sido difícil, y apenas han logrado vivir al día, con escasa alimentación.

La señora Gloria, madre de familia, señala que su esposo trabaja de ayudante de albañil. El sueldo que tiene no alcanza para cubrir las necesidades. “Hacemos rendir los frijoles porque cada día está más difícil, todo está más caro y ya no alcanza para mucho, hacemos lo que se puede”.

La familia integrada por hijos y nietos no recibe apoyo de algún programa de gobierno, y desconocen el por qué se ha dejado a las familias de esa zona para el último. “Aquí no llegan las ayudas y siempre nos han rezagado, aquí falta mucho desarrollo y ayuda. Varias familias han logrado salir pero otras seguimos aquí al día con la comida porque tenemos niños y se tienen que alimentar”.

Viven sorteando el hambre

La señora Martina vive junto a nueve hijos y nietos en una colonia irregular en el municipio de Silao. Al igual que miles de familias, come día a día solamente para lo que le alcanza. La falta de un trabajo formal para ella y para su esposo limita su sustento económico.

Martina Vargas Moreno tiene una pequeña casa que poco a poco su esposo ha edificado en la colonia Acapulquito, muy cerca de la intersección de las carreteras Irapuato-León y la Silao-Guanajuato.

Aunque los muros son de ladrillo y están cubiertos con cemento y con piezas de azulejo, adentro la realidad es más difícil de lo que parece. Ella se dedica a la elaboración de “toritos” de juguetería y su marido junto a algunos de sus hijos, a tocar música norteña.

No tienen un empleo fijo y mucho menos una seguridad social. Cuando no hay trabajo la situación se torna más difícil. “Se las mira uno muy duro. No tengo niños chiquitos que dependan de mí, pero a veces tengo unos niños (nietos) conmigo (…) tengo que darles (de comer) también”.

Su alimentación no es la adecuada puesto que no todos los días les es sencillo adquirir los productos de la canasta básica. En ocasiones recurre solamente a una salsa de chile serrano y otras apenas a unas cuantas verduras.

“No todos los días (hay posibilidad), cuando hay para un pedacito de carne pues sí, pero cuando no, a veces chile, sopita aguada, huevo, lo que salga”.

Aumento en precios de los alimentos no juega a su favor

Además de ello, también enfrentan problemas por la falta de servicios públicos básicos. En Acapulquito no hay servicio de drenaje ni suministro de agua potable. Por ello se abastecen con pipas. Tampoco hay energía eléctrica, lo que los orilla a “colgarse” de postes cercanos, pero constantemente hay fallas en la potencia.

Para Martina la cuesta de enero no existe, todos los meses son igual de difíciles. “Yo digo que es diario porque los meses todos son iguales (…) a veces no tengo que comer y a veces sí sale un plato de chile”. El día que no tienen comida en la mesa hacen lo imposible para no quedarse con hambre.

La misma situación enfrentan casi todas las familias que habitan en Acapulquito, quienes subsisten en condiciones de desigualdad económica.

Iglesia solo puede dar un pequeño alivio

La Iglesia solo es una ayuda para toda la situación de pobreza que existe en el país, señaló el obispo Enrique Díaz Díaz. Compartió que se sigue trabajando a través de Cáritas en la atención a las personas vulnerables. Sin embargo, su trabajo no es suficiente para toda atender a todos los necesitados.

El obispo compartió que todas las parroquias tiene la obligación de hacer un trabajo de pastoral social, pero algunas tienen mayor estructura que otras. Como por ejemplo en la Iglesia de María Auxiliadora se atiende de manera constante a los migrantes. En otras como en el Sagrado Corazón en Salamanca también se da atención constante con un sistema ya establecido.

Pero hay otras parroquias que no tienen una estructura fuerte y solo entregan despensas a la personas que lo necesitan o han identificado con más vulnerables, pero todas tienen ese compromiso.

“Se ha estado trabajando con Caritas. Desgraciadamente, la Iglesia solamente es una ayuda para toda la situación de pobreza que ha habido y ha sido muy fuerte. Sobretodo con los migrantes y si se ha intensificado más”, puntualizó.

Comentó que trabajar con la gente que está debajo de los puntos, con las calles, es complicado para las parroquias, porque se trabaja en cada zona con los feligreses pues es a través de ellos que se conoce las situaciones en particular y se sabe de quiénes atraviesan un momento difícil y es cuando se entra para apoyar.

Información. Periódico Correo.

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