Migración mundial, mayor que nunca y benéfico si es bien manejado.

Desde la antigüedad, el ser humano ha estado en constante tránsito y los motivos para la migración de una región a otra son múltiples y variados.

Algunas personas se desplazan en busca de trabajo o de nuevas oportunidades económicas, otras para reunirse con sus familiares o para estudiar.

También hay quienes salen de sus lugares de nacimiento por motivos bélicos o por las constantes violaciones a sus derechos humanos.

Por la razón que sea, actualmente el número de personas que vive en un país distinto del que lo vio nacer es mayor que nunca.

Según información de la Organización de las Naciones Unidas, se estima que la cifra de migrantes internacionales es de aproximadamente 281 millones, lo equivalente al 3.6 por ciento de la población mundial.

Por su parte, el “Informe sobre las migraciones en el mundo 2022”, el cual se publica año con año desde el 2000, da muestra del aumento de personas en estas circunstancias.

Globalmente, el número estimado de migrantes internacionales ha aumentado en las últimas cinco décadas. El total estimado en 2020 es superior en 128 millones a la cifra de 1990 y triplica con creces la de 1970.

“En 2019 se estimaba que el número de migrantes internacionales era de casi 272 millones en todo el mundo, 51 millones más que en 2010, de los cuales casi dos tercios eran migrantes laborales. Los migrantes internacionales constituían el 3.5 por ciento de la población mundial en 2019 en comparación con el 2.8 por ciento en 2000 y el 2.3 por ciento en 1980”, señala el estudio de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

El factor clave de la migración

Una de las maneras más claras para medir la actividad de los migrantes en el mundo son las remesas,  las cuales desde hace más de 20 años han ido en aumento, lo que significa que son cada vez más las personas que viven y trabajan lejos de sus países de origen.

De acuerdo con el “Informe sobre las migraciones en el mundo 2022”, los datos existentes indican un aumento global de las remesas en los últimos decenios, pasando de 126 mil millones de dólares de los Estados Unidos en 2000 a 702 mil millones de dólares de los Estados Unidos en 2020.

“En 2020, la India, China, México, Filipinas y Egipto fueron (en orden descendente) los cinco principales países de destino de las remesas, aunque la India y China se situaron muy por encima de los demás, con entradas superiores a 83 mil millones de dólares de los Estados Unidos y 59 mil millones de dólares de los Estados Unidos, respectivamente”.

Por su parte, los países con altos ingresos son casi sin excepción los principales lugares de procedencia de las remesas.

“Por decenios, los Estados Unidos de América han ocupado sistemáticamente el primer lugar entre los países de origen de remesas y en 2020 tuvieron una salida total de 68 mil millones de dólares de los Estados Unidos, seguidos de los Emiratos Árabes Unidos (43 mil 200 millones de dólares de los Estados Unidos), Arabia Saudí (34 mil 600 millones de dólares de los Estados Unidos), Suiza (27 mil millones de dólares de los Estados Unidos) y Alemania (22 mil millones de dólares de los Estados Unidos)”, revela el estudio de la OIM.

Trabajadores repartidos

De los cerca de 280 millones de migrantes que se encuentran lejos de sus países actualmente, la ONU calcula que 164 millones son trabajadores.

Asimismo, se estima que hay 38 millones de niños migrantes y tres de cada cuatro está en edad de trabajar (20 a 64 años).

Asia acoge alrededor de 31 por ciento de la población migrante internacional, mientras que el dato para el resto de los continentes se reparte así: Europa 30 por ciento; las Américas 26 por ciento; África 10 por ciento y Oceanía 3 por ciento.

Grupo vulnerable

Independientemente de los motivos que obligan a las personas a desplazarse, los migrantes y las personas desplazadas se encuentran entre los grupos más vulnerables y marginalizados de la sociedad y, con frecuencia, están expuestos al abuso y la explotación, advierte la Organización de las Naciones Unidas.

“Tienen limitado acceso a servicios esenciales, incluyendo el cuidado de la salud, y deben enfrentar agresiones xenófobas y la estigmatización. Además, muchos trabajadores migrantes obtienen empleos temporales, informales o sin protección, lo cual los expone a un mayor riesgo de inseguridad, despidos y pobres condiciones laborales”.

Debido a la persistente falta de vías migratorias seguras y regulares, millones de personas siguen emprendiendo viajes peligrosos año tras año. Desde 2014, más de 50 mil migrantes han perdido la vida en estos caminos en todo el mundo.

Migración, fuente de prosperidad 

De acuerdo con la investigación de la ONU: “Por el bien de todos, gestión humana y ordenada de la migración”, los migrantes han demostrado ser fuente de prosperidad, innovación y desarrollo sostenible para los países de origen, de tránsito y de acogida.

“Sus contribuciones financieras a través de las remesas ofrecen una cuerda salvavidas para las familias y estimulan los mercados locales, en especial los de países que cuentan con ingresos bajos y medios.

“Su rol en el mercado laboral sigue siendo muy valioso, tal como se evidenció en la primera línea de la respuesta a la pandemia del COVID-19. Sus conocimientos, sus redes y sus capacidades han contribuido en gran medida al desarrollo de comunidades resilientes”, asegura la ONU.

Información. Reporte Indigo.

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