Una búsqueda amenazada: madre tiene que elegir entre su vida o encontrar a sus hijos.

El dolor por perder dos hijos y no tener un cuerpo que le de tranquilidad, es mayor al miedo que siente por andar en zonas peligrosas cavando fosas, por lo que pese a las amenazas de muerte que ha recibido, Ceci Patricia Flores Armenta, líder del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, continúa haciendo todo lo posible por encontrar a sus hijos.

Pese a ser parte del mecanismo de protección de la Secretaría de Gobernación, fue condicionada a recibir seguridad a cambio de dejar de realizar búsquedas como las que lleva a cabo en Sonora y Sinaloa.

Fue durante el 2015, en Sinaloa, cuando su hijo Alejandro desapareció camino al trabajo; tres años después, en Bahía de Kino, Sonora, sus otros hijos, Jesús Adrián y Marco Antonio fueron secuestrados, pero sólo Jesús fue liberado.

Desde entonces ha recorrido cientos de kilómetros, sola o acompañada, cavando hoyos y descubriendo fosas humanas con la esperanza de que alguno de los restos sea el de sus hijos.

Ceci Flores comenta que después de tener dos reuniones con el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, y con Alejandro Encinas Rodríguez, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, y darles cuenta de todas las veces que ha sido amenazada, la pusieron a elegir en vez de brindarle la protección necesaria.

“Pedí seguridad y custodia permanente ya que estoy en un refugio que cuenta con todos los protocolos de ellos, pero no los míos de seguridad. Solamente tengo un botón que sólo salva la vida en algunas situaciones, pero no me sirve por el riesgo tan alto que tengo día a día”, expresa.

Los acuerdos logrados en dichas reuniones, explica, se han quedado sólo en promesas, pues sigue recibiendo amenazas de muerte pese a que se encontraba en un refugio de seguridad otorgado por el Gobierno federal.

Sus actividades de búsqueda de cuerpos, donde recibe alrededor de 20 reportes de personas desaparecidas al día, la han llevado a desenterrar restos y osamentas de fosas clandestinas, logrando así localizar en Sonora alrededor de 900 personas sin vida y más de 800 con vida.

Este trabajo dentro del colectivo la ha llevado a ser reconocida por la revista Forbes como una de las 100 mujeres más poderosas de México, reconocimiento otorgado a las mujeres que por su trabajo y empeño han resonado en el mundo de la política, negocios, periodismo, activismo, y hasta las redes sociales.

“Ser de las 100 mujeres más importantes del país y ahora soy catalogada como una de las mujeres más valientes del mundo, para mi eso es un riesgo en vez de un logro, me da más miedo porque las autoridades nos ponen trabas en algunas situaciones para que sigamos trabajando”, comenta.

En vez de sentirse segura apoyando a otras madres que pasan por el mismo dolor que ella, Ceci Flores narra que el tener qué escoger entre estar con protección o seguir buscando los cuerpos de su hijo fue una decisión muy dura que tuvo que tomar.

“Me dijeron por parte de Adán Augusto (López Hernández) que si yo sigo buscando (cuerpos) no puedo tener seguridad permanente, por lo que tenía que escoger en tener seguridad permanente o seguir con la búsqueda de los desaparecidos y pues me quedé con la segunda opción y con un botón de pánico”, detalla.

Por lo que consideró dicha acción como un gran problema en el Mecanismo Federal de Protección.

Ella no duda de que fue la decisión que debía de tomar, porque sus hijos “buenos o malos, culpables o inocentes yo los amo, y lo voy a buscar hasta el fin del mundo de ser posible”.

Agrega que a estas alturas no busca justicia, ni dar con los responsables, sino, sólo la paz y tranquilidad de que sus hijos están donde deben estar, en un lugar digno donde su familia los pueda recordar.

Amenazas e inseguridad

Uno de los primeros momentos donde la líder de Madres Buscadoras temió por su vida fue la mañana del 21 de octubre de 2019, cuando después de tres días de trabajo junto con la organización Armadillos, de Arizona, se encontraba rastreando la zona conocida como Ostionera 2, ubicada a unos ocho kilómetros al Sur de Puerto Peñasco, Sonora.

Al lugar llegaron personas armadas y encapuchadas quienes les pidieron se tiraran al piso, y dejaran de buscar cuerpos ahí, que no regresaran nunca.

Pero fue a principios de este 2022 cuando todo se complicó, a través de redes sociales Ceci Armenta solicitó a jefes del narcotráfico, principalmente a los del Cártel de Sinaloa y el Cártel de Caborca, que no las maten y las dejen seguir buscando a sus hijos.

“Yo tengo necesidad de seguir buscando a mis hijos, por lo cual me veo en la necesidad de pedirles a ustedes, los jefes de los cárteles de Sonora Salazar y Caro Quintero y demás, que no nos maten, que no nos desaparezcan, que no nos amenacen, que nos dejen seguir buscando a nuestros hijos”, fue parte del mensaje que dirigió Ceci Patricia Flores Armenta, líder del colectivo Madres Buscadoras de Sonora.

“Al ver la poca importancia que le dieron las autoridades a la búsqueda de mi hijo y la necesidad tan grande que tenía yo de traer a mi hijo a casa, fue que me impulsó a salir a los campos con pico y pala para buscar a mi hijo y en el camino encontré a tantos desaparecidos”, detalla en su video.

Por esta razón, dice, fue amenazada y desplazada de Sonora, lo que consideró como estar “amarrada de pies y manos”, sin la posibilidad de encontrar a su hijo y a los demás desaparecidos.

Posteriormente, el 21 de abril vivió momentos de incertidumbre y preocupación al ver violentadas las medidas de seguridad en las que vivía protegida por el mecanismo de atención a víctimas del Gobierno federal.

A través de la cuenta de Twitter, Cecilia Flores, pidió auxilio a Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, así como a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

“Ayuda, estoy sola en mi refugio de seguridad por parte del mecanismo y hace un momento unos jóvenes forzaron las cerraduras para entrar”, señaló Cecilia Flores en redes sociales.

Además, aseguró que activó su botón de pánico para informar al mecanismo, sin embargo, no obtuvo respuesta, por lo que recurrió a hacer público lo ocurrido. Una hora después llegaron tres unidades de Policía.

Mientras que el 28 de mayo de este año, en Guasave, Sinaloa, tuvo que suspender de manera indefinida la búsqueda de su hijo debido a que su vida se encontraba en riesgo.

“Mi vida corre peligro. Tengo que irme del lugar. No puedo seguir buscando en este momento a mi hijo Alejandro. Siento un nudo de impotencia en mi garganta que no me deja hablar y se extiende por todo mi ser”, comenta la activista quien en ese momento se encontraba sola en compañía de su hija y sin ningún tipo de seguridad.

Información. El Sol del Bajío.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s