Afganistán, a un año del golpe del Talibán.

En agosto del año pasado todo cambió para Afganistán. El grupo terrorista que gobernó el país de 1996 a 2001 regresó, amenazando las pocas libertades que los afganos habían alcanzado con el tiempo.

Se trató de los talibán, un movimiento político-religioso y militar islamista que durante su liderazgo mantuvo a su pueblo bajo medidas estrictas, como el castigo físico en público y la desigualdad de género.

Fue cuando las tropas estadounidenses arribaron al país que el grupo terrorista se alejó, pero bastaron 20 años para que su regreso se oficializara luego de la retirada de los militares norteamericanos.

Joe Biden, presidente de Estados Unidos, fue quien le pidió a sus soldados regresar a casa, dejando en claro que no le pasaría la responsabilidad de una guerra a un próximo jefe de Estado.

Ante ese escenario, sin la presencia de la Unión Americana, los talibán aseguraron que no regresarían a lo que fue su primer mandato, pero con el paso de los meses se ha demostrado todo lo contrario.

Sus políticas conservadoras se han visto sobre todo en los derechos de las niñas y las mujeres, obligándolas a dejar la escuela a partir de la secundaria y a ir escoltadas a sus respectivos trabajos.

También, las obligaron a usar el burka en zonas públicas y en sus casas, siempre y cuando estuvieran en presencia de hombres que no pertenecieran a su familia.

La UNESCO se ha levantado en favor de la educación infantil en Afganistán, enfocándose en todas las niñas.

Para el doctor Francisco Daniel Abundis, docente del Departamento de Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey, campus Guadalajara, a un año de la toma de Kabul por parte de los talibán, se prevé que el grupo permanezca de la misma manera como hasta ahora: con un discurso moderado mientras va regresando a sus medidas conservadoras.

“Es un gobierno que nunca ha terminado de cuajar porque a un año de la toma de Kabul mantiene el mismo estatus quo al no haber un reconocimiento internacional”, apunta.

A su vez, el doctor Moisés Garduño García, especialista en Medio Oriente y docente de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, asegura que es la falta de reconocimiento de la comunidad internacional uno de los principales retos a los que se enfrentan actualmente los talibán.

Sin el respaldo del exterior, el doctor asegura que no se dará su incorporación al sistema internacional ni llegarán a ocupar un lugar en Naciones Unidas, debido también a las violaciones de derechos humanos que representan.

“Otro reto que comparten con muchos otros países es la presión inflacionaria, pero no sólo por la guerra en Ucrania, sino por las condiciones internas del país, que siempre dependió de la ayuda extranjera para impulsar algún tipo de actividad económica.

“Esta ayuda se frenó cuando Estados Unidos salió, y ahora el recién inaugurado Emirato Islámico de Afganistán no ha podido sacar esos fondos; entonces, los tiene en un aprieto enorme”, dice Garduño García.

Población de Afganistán, sin vía de escape

Ante un gobierno que cada día avanza más en sus medidas represivas, como lo son los talibán en Afganistán, su población va careciendo de una alternativa que los respalde.

La migración, la cual fue la primera vía de escape de cientos de afganos en cuanto regresó el grupo islamista, ahora es menos frecuente considerando la crisis económica que deben enfrentar las naciones a las que llegaban.

En esa medida, la estabilidad de los afganos queda en sus propias manos y en las de organizaciones humanitarias que velen por sus derechos, como así lo ha realizado la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sus dependencias.

La UNESCO, por ejemplo, se ha levantado en favor de la educación infantil, especialmente de las mujeres, reiterando que las clases son parte de sus derechos.

“Desafortunadamente ahora mismo no podemos enfocar una vía de escape (para los afganos). Sin embargo, la podemos encontrar en los esfuerzos ciudadanos”, Francisco Daniel Abundis Docente del Tecnológico de Monterrey.

“Me parece que la sociedad civil es la que ha dado focos en términos de apoyo para las comunidades más afectadas por el régimen.

“La protesta social siempre ha sido importante desde la llegada de los talibán, porque por otro lado no hay atención de la comunidad internacional, haciendo que este gobierno se sienta más cómodo”, menciona el doctor Abundis.

Desde esa perspectiva, se espera que el respaldo de las organizaciones humanitarias no desaparezca, apoyando no sólo campañas en favor de la educación, la seguridad y la igualdad, sino también las luchas de los afganos que salen a las calles a manifestarse contra las medidas de los talibán.

A la fecha, sólo grupos minoritarios de mujeres se han manifestado por el uso del burka, mas no ha habido ningún cambio que las favorezca.

Información. Reporte Indigo.

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