Se estima que más de 25 mil perros y gatos viven en situación de abandono en Salamanca, una cifra que duplica la registrada en 2024, cuando animalistas calculaban entre 10 mil y 15 mil animales sin hogar o en condición de calle.
Aunque la falta de un censo oficial y actualizado ha dificultado dimensionar el problema y evaluar si las estrategias oficiales han contenido su crecimiento, diariamente se reportan entre cinco y diez perros en situación de calle o extraviados.
El número de animales abandonados continúa en aumento, una problemática que se agravó desde 2020 y cuyas cifras no han disminuido. Un ejemplo es el abandono de perros de la raza husky, que requiere un alto nivel de actividad física y atención.
«Esto también se debe a que las familias ya no se hacen responsables de sus mascotas; prefieren dejarlas a su suerte antes que seguir cuidándolas. Tener una mascota no solo implica dinero, también requiere afecto», señaló Inés Rodríguez, vecina de la colonia Bellavista, quien actualmente tiene bajo su resguardo a cinco mascotas.
Inés comentó que todos los días observa publicaciones en grupos de Facebook con mensajes como: «Doy en adopción a mi perrito, no puedo tenerlo más». Consideró que una mascota no debe ser tratada como un objeto.
Por su parte, el Centro de Control Animal, ubicado en la comunidad de Valtierrilla, reportó 80 adopciones concretadas durante el último periodo y 267 entregas voluntarias de mascotas por parte de ciudadanos que ya no pudieron hacerse responsables de ellas.
Ante el creciente número de perros en situación de calle, más de una veintena de rescatistas y defensores de los animales impulsan una alternativa denominada «Perritos comunitarios». Este modelo permite que los canes permanezcan en la vía pública, pero bajo el cuidado y supervisión de vecinos organizados, aunque continúan expuestos a los riesgos propios de vivir en la calle.
El esquema consiste en que habitantes de una colonia se responsabilicen de alimentarlos, proporcionarles agua, esterilizarlos y, en algunos casos, identificarlos con collar o placa para evitar que sean confundidos con animales abandonados. Además, se busca vigilar su estado de salud y prevenir situaciones de violencia o maltrato.
Actualmente existe un registro de 300 perros comunitarios identificados con distintivos que permiten dar seguimiento a su estado de salud y condición.
«Muchos de ellos portan un arete como distintivo; también hay tatuajes en el abdomen o un corte en forma de ‘V’ en una de sus orejas. Son las maneras que tenemos para identificarlos», explicó Argelia Ramírez, representante de SURBA.
Información. Periódico Correo.

