El canciller alemán, Friedrich Merz, informó al Bundestag la adquisición de misiles Tomahawk, arma de fabricación estadounidense que será estacionada en suelo teutón y que significa un compromiso de Berlín por mejorar sus capacidades de disuasión.
En un informe al Parlamento alemán tras su participación en la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la cuál declaró haber superado todas sus expectativas, el mandatario reveló el acuerdo con Estados Unidos para adquirir tanto los misiles de largo alcance como los lanzadores Typhon; de acuerdo con el gobierno alemán este martes Estados Unidos se comprometió a aprobar la venta en agosto.
El canciller Merz resaltó que la procuración de este tipo de arma cierra una brecha estratégica en la defensa de Alemania; sin embargo, también aclaró que la compra de este sistema estadounidense no significa que su país abandonará el desarrollo de capacidades defensivas propias.
Los misiles Tomahawk son un arma de precisión multiplataforma guiados por GPS y con capacidad para eliminar objetivos a más de mil 600 kilómetros de distancia que se han convertido, desde la Primera Guerra del Golfo, en una de las armas más importantes en el arsenal estadounidense; sin embargo, el conflicto en Irán emprendido por los Estados Unidos en febrero utilizó gran parte del inventario existente.
Fabricados por Raytheon exclusivamente en seis plantas de la Unión Americana, la compañía tiene una capacidad actual de menos de entregar menos de 200 unidades anuales de estos misiles. La reducida producción provoca que la entrega de los pedidos hechos por aliados estadounidenses se aplace, pues se priorizan las órdenes hechas por Estados Unidos y estima que el pedido de 785 Tomahawks ordenados por la Marina estadounidense para el año fiscal 2027 comenzará a llegar hasta el año 2030; si bien el canciller alemán no ha declarado la cantidad requerida, otros aliados estadounidenses han solicitado entre 175 y 200 de estos misiles.
A pesar de que la adquisición de este tipo de armas responde a la presión estadounidense para que sus aliados europeos aumenten su gasto en materia de defensa, y con ello beneficien a la industria estadounidense, el reconocimiento de la necesidad de desarrollar capacidades bélicas meramente europeas apunta al interés de alcanzar una autonomía estratégica en el futuro cercano.
Desde el inicio de la segunda administración del presidente estadounidense Donald Trump, Washington ha presionado a los países europeos a destinar mayores recursos a su propia defensa y Alemania ha sido uno de los países que han mostrado mayor premura al respecto. El presupuesto de la Federación Alemana para el año 2027, enviado a la Bundestag este lunes, destina en defensa 109 mil millones de euros; un aumento del 30% respecto al año pasado.
Información. Reporte Índigo.

