Semarnat autoriza libramiento que conectará el Tren Maya con aeropuerto de Cancún; desmontarán casi 69 hectáreas de selva.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) autorizó la construcción del Libramiento Vial Cancún Sur, una carretera que conectará la terminal de carga del Tren Maya con el Aeropuerto Internacional de Cancún y la carretera federal 307, rumbo a Playa del Carmen. Para desarrollar la obra prevén desmontar 68.5 hectáreas de selva.

La autorización fue emitida el 1 de junio de 2026, luego de que el proyecto fuera ingresado para evaluación ambiental el 16 de diciembre de 2025 por Tren Maya S.A. de C.V. El resolutivo fue dado a conocer el pasado viernes mediante la Gaceta Ecológica de la Semarnat.

Con esta autorización, el Tren Maya suma una nueva obra complementaria fuera de la vía férrea. Además de las estaciones, hoteles, terminales de carga y otras obras de conexión ya construidas, el libramiento busca integrar por carretera la infraestructura ferroviaria con el aeropuerto de Cancún y la red carretera del norte de Quintana Roo.

La obra representa una inversión de tres mil 121 millones cuatro mil 647 pesos y contempla la construcción de una vialidad de 15.4 kilómetros con tres carriles por sentido. El proyecto incluye un viaducto de 1.16 kilómetros para cruzar las vías del Tren Maya sin afectar la operación ferroviaria, un puente sobre la avenida Huayacán, entronques con las carreteras federales 180 y 307, obras de drenaje, banquetas y ciclovías en algunos tramos.

¿Cuáles son los riesgos de desmontar hectáreas de selva?

De acuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), el objetivo del libramiento es descongestionar las vialidades de Cancún, reducir los tiempos de traslado hacia el aeropuerto y facilitar el acceso directo a la nueva terminal de carga ferroviaria, con lo que se pretende retirar parte del transporte pesado de la mancha urbana y fortalecer la cadena logística del sureste.

Sin embargo, el estudio ambiental reconoce que el principal impacto de la obra será el cambio de uso de suelo en 68.512 hectáreas de selva mediana subperennifolia, considerado un impacto directo, permanente y severo por la pérdida de cobertura vegetal, la fragmentación del hábitat de fauna silvestre y la modificación del paisaje.

Asimismo, identifica riesgos relacionados con el desplazamiento de especies, alteraciones del relieve por el movimiento de tierras, procesos de erosión, posibles afectaciones al acuífero kárstico en caso de derrames accidentales de combustibles y un incremento temporal en la emisión de polvo y ruido durante la etapa de construcción. En total, la evaluación ambiental identificó 260 interacciones entre las actividades del proyecto y los distintos componentes del ecosistema.

Para reducir esos impactos, el proyecto contempla un programa de mitigación ambiental. Antes del inicio de las obras deberán implementarse acciones de rescate, ahuyentamiento y reubicación de flora y fauna silvestre, especialmente de especies protegidas; además, se construirán pasos de fauna para mantener la conectividad ecológica y disminuir el riesgo de atropellamientos.

Entre las medidas también se encuentra la conservación del suelo fértil retirado durante el despalme para utilizarlo posteriormente en trabajos de restauración, la realización de reforestaciones compensatorias, la protección de las zonas kársticas, la impermeabilización de las áreas donde se abastecerá combustible a la maquinaria para evitar contaminación del acuífero y un programa integral para el manejo de residuos, que incluye la contratación de empresas autorizadas para su recolección y disposición final.

El proyecto también deberá operar bajo un Programa de Vigilancia Ambiental, mediante el cual se supervisará el cumplimiento de las medidas de mitigación y se dará seguimiento permanente a los programas de rescate de flora y fauna, reforestación, restauración y manejo de residuos.

Del presupuesto total, 66.9 millones de pesos serán destinados específicamente a programas ambientales y 77.5 millones a una fianza ambiental para garantizar el cumplimiento de las medidas de mitigación.

En las conclusiones de la Manifestación de Impacto Ambiental, el promovente sostiene que el Libramiento Vial Cancún Sur es un proyecto ambientalmente viable, al considerar que los impactos fueron identificados y evaluados de manera adecuada, y que las medidas de prevención, mitigación y compensación son suficientes para evitar que se rebase la capacidad de carga del ecosistema.

La construcción del Libramiento Vial Cancún Sur está prevista para desarrollarse en un periodo de 18 meses, mientras que la vida útil de la infraestructura se estima en 50 años.

Información. El Sol del Bajío.

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