Primeras lluvias reavivan Cuenca Alta del Río Temascatio y presas en Salamanca.

Lluvias y escurrimientos registrados en los últimos días en la parte alta del Área Natural Protegida (ANP) Cuenca Alta del Río Temascatio, que es una reserva ecológica de uso sustentable y vital para la recarga de mantos acuíferos y la conservación de la flora y fauna local, dan vida al registrar escurrimientos por el río y captación de agua en las presas de Huaricho y Mendoza destinada en su mayoría para actividades turísticas en la zona y que los animales de traspatio como bovinos, cabras y otros abreven.

Unos 20 kilómetros al norte del municipio se ubica esta área natural protegida que fue decretada como tal en junio del año 2000; entre los cerros del Misterio del Chorro, Las Coloradas, El Picacho y las Cerquillas, registra vegetación como el bosque de encino, mezquital y chaparral, matorral subtropical y matorral crasicaule en el que se distribuyen algunas especies como el Copal y palo Dulce; colorín quemador, flor de hueso y biznagas, ésta última considerada amenazada conforme a la NOM-059-SEMARNAT/2001; además de albergar 15 especies de mamíferos, 38 de aves, 11 de reptiles y 5 de anfibios.

Ante deterioro, instan a proteger y preservar área protegida en Salamanca

En esta zona el deterioro de sus recursos naturales es severo, por lo que se realizan acciones para la regeneración y conservación del suelo y la vegetación, que garanticen que el Área Protegida siga cumpliendo su importante función en la recarga del acuífero de la región.

Cuando la sequía se presenta, la zona norte del municipio es la más afectada, en el río solo se ven piedras y arena seca; la flora se seca y escasea el agua para la fauna. Con las lluvias el panorama cambia, los árboles y matorrales reverdecen, la fauna tiene agua y comida. Hasta los aromas de las hierbas surgen y los cantos de cigarras y todo tipo de pajaritos se escuchan con más claridad.

El agua da vida a la zona norte, un espacio que la población utiliza para recreo en temporada vacacional, ante la imposibilidad de salir de la ciudad.

Miguel Almanza de la comunidad de El Caracol, que también integra esta área, insiste en la necesidad de cuidar este espacio por ser una de las pocas reservas en las que se puede respirar aire puro, sin contaminación.

Información. Periódico Correo.

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