Entre las colinas y aguas de Evian, Francia recibe a los presidentes de los países miembros del G7: Donald Trump, de Estados Unidos; Friedrich Merz, de Alemania, Keir Starmer, de Reino Unido; Mark Carney, de Canadá; Giorgia Meloni, de Italia, y Sanae Takaichi, de Japón.
Bajo el liderazgo del presidente francés, Emmanuel Macron, Francia pretende regresar al grupo de las siete democracias más afluentes del mundo a su propósito original: ser un foro de diálogo en el que se puedan coordinar acciones económicas.
Desde los primeros días en que París recibió la Presidencia del grupo, Macron delineó sus intenciones de utilizar su capacidad de moldear la agenda del encuentro de este año para resolver lo que los Elíseos consideran los “desequilibrios” que ponen en riesgo la estabilidad global.
Es la sobrecapacidad industrial, el exceso de deuda, la falta de inversión y una caída en la confianza entre países, advierte Francia, lo que genera tensiones geopolíticas y comerciales que ponen en riesgo el desarrollo de las naciones.
Sin poner nombres a los actores que causan esos desbalances, los ministros de Comercio de los miembros del G7 emitieron un comunicado que pone la mira en China por lo que consideran una política deliberada de sobreproducción y manipulación de mercados que pone en riesgo la posición global de las potencias.
La posición de los países del G7 denuncia a los subsidios industriales, a la transferencia tecnológica “forzada” y las restricciones a la exportación de minerales críticos como herramientas de coerción económica a la que ven como la causante de los “desequilibrios” que la cumbre pretende atender.
El Instituto Mercator para Estudios sobre China (MERICS), un “think tank” alemán, señala que incentivos gubernamentales y el acceso a crédito en China permiten que la inversión industrial permanezca alta pese a no contar con una demanda de similar tamaño, lo cual empuja hacia abajo los precios de los productos; más aún, la sobrecapacidad industrial china obliga a los fabricantes a depender de exportaciones que, con restricciones en el mercado estadounidense, tienen como destino la Unión Europea y países del sudeste asiático.
El Parlamento Europeo ha identificado la sobreproducción china como una amenaza para la industria europea, en especial en seis sectores estratégicos entre los que se cuenta la tecnología médica y la computacional. Rhodium Group, un grupo de investigación financiado por capital estadounidense, estima que Europa pierde 500 trabajos todos los días como consecuencia de las exportaciones chinas, tanto al viejo continente como a mercados en donde la Unión Europea está perdiendo presencia.
La visita de Trump a la Cumbre del G7
El presidente Macron ha señalado la necesidad europea de resolver el desbalance con China, e incluso ha advertido la posibilidad de abrazar medidas proteccionistas. En esa medida, la Cumbre tiene como objetivo reunir apoyo para esta causa; sin embargo, las herramientas multilaterales con las que el francés intenta atajar el problema chocan con las preferencias del principal aliado que necesita a su favor.
Las políticas estadounidenses del presidente Donald Trump presentan muchos puntos de coincidencia con la evaluación hecha por Francia y los miembros europeos del G7; sin embargo, el Ejecutivo estadounidense rechaza la actuación conjunta y ha optado por políticas unilaterales que, a la postre, aumentan las afectaciones para el resto de miembros.
Si bien la presencia de Trump en Evian fortalece la postura del G7 y mantiene al grupo como una Cumbre de líderes, también desvía la agenda de las prioridades de Macron y dificulta el consenso entre los jefes de Estado.
Macron ha hecho modificaciones a su plan original para acomodar la agenda del estadounidense, quien viajará a Evian solo después del evento deportivo planeado en la Casa Blanca por motivo de su cumpleaños, y retiró elementos de la discusión para evitar la retirada temprana del republicano.
Durante la segunda administración Trump, el presidente estadounidense ha tenido fricciones con todos los líderes del G7 por temas como el apoyo a Ucrania y roces bilaterales, a excepción de la primera ministra de Japón, quien en marzo de este año fue recibida en la Oficina Oval con halagos.
Ucrania, el principal tema de seguridad en el G7
Esta es la primera reunión transatlántica del presidente Trump desde el inicio de su campaña contra Irán, lo que ha puesto en duda la cooperación estadounidense en materia de Defensa junto al resto de sus socios, al tiempo que Europa busca posicionarse como un actor en la negociaciones entre Ucrania y Rusia, manejadas hasta ahora por la Casa Blanca.
El presidente Macron ha incluido el apoyo a Kiev como uno de los principales temas a tratar en la agenda, e incluso extendió una invitación a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelensky, quien ha visto cómo la guerra en Irán drenó recursos diplomáticos y militares a su causa.
Si bien los cinco miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte que comparten membresía en el G7 buscarán convencer a Trump de reimpulsar el apoyo a Ucrania, la voluntad de Washington depende de los avances logrados en Irán.
La capacidad de Macron para conducir la Cumbre y lograr avances en las metas autoimpuestas representan la última oportunidad que tiene el mandatario francés para dejar huella en el G7, una organización en la que, insiste, se pueden lograr avances estratégicos.
Información. Reporte Índigo.

