“Entre Cajeta, Rebozos y Mezcal”; un puente para rescatar la identidad cultural del Bajío.

En una región reconocida por su riqueza artesanal, gastronómicay cultural, el celayense Alex Arroyo impulsa el proyecto “Entre Cajeta, Rebozos y Mezcal”, una iniciativa enfocada en rescatar las tradiciones originarias del Bajío, fortalecer el sentido de pertenencia entre las nuevas generaciones y las comunidades de la región Laja-Bajío.

En entrevista con El Sol del Bajío, Arroyo explica que el proyecto surgió con el objetivo de difundir el arte popular, la cocina tradicional y el trabajo de productores locales, además de generar vínculos directos entre consumidores y artesanos para evitar intermediarios, para beneficiar directamente a quienes preservan estas expresiones culturales.

La finalidad es conectar a los artesanos y productores locales con consumidores para evitar intermediarios y mantener vivas las tradiciones; así como gestionar espacios para la exposición de los productos de la región.

“Se trata de hacer una difusión del arte popular aquí en el Bajío, de la cocina del Bajío, los productores localesy sobre todo acercar a la gente de las cabeceras municipales hacia las comunidades más marginadas, donde hay mucho talento artesanal”, expresó.

El impulsor de esta iniciativa señaló que una de las principales preocupaciones del proyecto es la pérdida gradual de las costumbres originarias debido a la mercadotecnia y a la modificación de productos tradicionales para adaptarlos a tendencias comerciales, situación que, dijo, termina por distorsionar la esencia cultural de las comunidades.

“Lo que se trata es que se preserve, no que se modifique”, afirmó.

Con toda la mercadotecnia que tenemos tanto exterior y producto chino, hemos dejado de sentir ese sentido de pertenencia, Alex Arroyo.

Fortalecer el sentido de pertenencia

Arroyo señaló que el propósito de “Entre Cajeta, Rebozos y Mezcal” va más allá de la promoción artesanal, pues busca fortalecer la identidad regional en un contexto donde los productos industrializados y extranjeros han desplazado parte de las tradiciones locales.

“Con toda la mercadotecnia que tenemos tanto exterior y producto chino, hemos dejado de sentir ese sentido de pertenencia”, lamentó.

Destacó que la región Laja-Bajío continúa siendo una zona privilegiada por su riqueza histórica, cultural y gastronómica, además de contar con zonas arqueológicas, productores artesanales, alfareros, textileros y mezcaleros que aún preservan conocimientos ancestrales.

“Tenemos que defender y preservar de eso el canal, impulsar nuestra identidad, impulsar nuestro sentido de pertenencia y apoyar lo local”.

Preservar los sabores originales

Dentro del proyecto, la gastronomía ocupa un lugar central, ya que buscan promover el consumo de productos locales elaborados directamente en las comunidades, respetando los ingredientes y procesos tradicionales.

Alex Arroyo explicó que, actualmente, muchos platillos han sido alterados con ingredientes ajenos a la región, alejándose de la cocina criolla y tradicional del Bajío.

“Se trata de consumir el producto local, productos que se producen ahí, que se cuecen ahí, que se transforman ahí en la cocina de ese lugar y realmente degustar el sabor original de la cocina”, comentó.

Destacó el trabajo de productores de mezcal en municipios como San Felipe, además de artesanos que trabajan madera, palma, lana y textiles, quienes continúan preservando técnicas heredadas de generación en generación.

El rescate del rebozo y la tradición textil

Uno de los principales ejes de “Entre Cajeta, Rebozos y Mezcal” es el rescate de la tradición rebocera en el Bajío, una actividad que históricamente tuvo presencia en municipios como Celaya, Dolores Hidalgo, San Miguel de Allende, León, Uriangato y Moroleón.

De acuerdo con Alex Arroyo, investigaciones realizadas en censos históricos revelan que hace apenas algunas décadas existían numerosos talleres textiles en la región; sin embargo, actualmente la elaboración artesanal del rebozo prácticamente sobrevive únicamente en Uriangato y Moroleón.

“Actualmente, las zonas donde realmente se está haciendo el rebozo en el Bajío es únicamente en Moroleón y en Uriangato”, indicó.

Explicó que, de alrededor de diez reboceros identificados en ambos municipios, únicamente hay dos talleres activos, situación que refleja la pérdida de difusión, mercado y sentido de identidad alrededor de esta prenda tradicional.

El impulsor del proyecto señaló que además de la falta de interés comercial, preservar estos textiles implica altos costos de mantenimiento, ya que muchos telares coloniales datan del siglo XVIII y requieren mano de obra especializada que cada vez es más escasa.

“Conseguir la mano de obra que ya no tiene la pericia y el conocimiento que se tenía de siglos está costando mucho trabajo”, comentó.

La dualidad cultural detrás del rebozo

Parte del trabajo de difusión también se centra en explicar el valor simbólico y cultural de la elaboración del rebozo, proceso que históricamente involucra tanto a hombres como mujeres.

Alex Arroyo explicó que los telares coloniales son estructuras grandes y pesadas, por lo que tradicionalmente son operados por hombres, mientras que las mujeres realizan el empuntado de las prendas.

“Empezarlos a adentrar en la cosmovisión y en la visión como identidad de pueblo, que es esa dualidad universal hombre-mujer”, expresó.

Añadió que esta narrativa ha permitido que más personas comiencen a observar el trabajo textil con una perspectiva cultural y de identidad, más allá de verlo únicamente como un producto artesanal.

Generar redes directas con los artesanos

Como parte de las actividades del canal y del proyecto cultural, se han realizado encuentros y bohemias enfocadas en difundir talleres tradicionales, como el caso de la Rebocería Sánchez, ubicada en Moroleón.

Alex Arroyo relató que tras contactar directamente a la familia que mantiene vivo el taller, comenzó a vincularlos con tiendas de artesanías, casas de cultura y escuelas interesadas en adquirir prendas tradicionales para eventos culturales.

“Lo que yo estoy haciendo es hacer ese puente entre los artesanos y que realmente le compren al artesano, tratando de evitar el intermediario para que los beneficiarios sean ellos”, puntualizó.

Actualmente el taller continúa operando gracias a la viuda de uno de los herederos del negocio familiar, así como su hija y su nieto, quienes mantienen funcionando el telar colonial y elaborando piezas tradicionales.

Información. El Sol del Bajío.

Deja un comentario