Comerciantes abandonan negocios por temor a extorsiones en Salamanca.

Durante el primer trimestre de este año se iniciaron 56 carpetas de investigación por extorsión en Salamanca, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública; aunque el presidente del Observatorio Ciudadano de Salamanca, Raymundo Gómez García, aseguró que existe una gran cifra negra, porque la mayoría de las víctimas lamentablemente no denuncia.

Precisó que, de acuerdo con las cifras disponibles, en enero se iniciaron 23 carpetas, en febrero 19 y 14 en marzo.

“Se tiene que reconocer que este delito, que es cuando se ejerce presión mediante amenazas para obligar a alguien a actuar de determinada manera y obtener así dinero u otro beneficio, sigue presente. Aunque este delito se persigue de oficio y con estas cifras, no quiere decir que haya bajado”, precisó.

Dijo que este tipo de cifras son preocupantes y que no se observa una evolución hacia la solución del problema, el cual lamentablemente afecta al sector comercio.

“Es necesario sumar esfuerzos para tener otros resultados; se necesita que sociedad y gobierno trabajen para avanzar en la solución de los temas. Por ejemplo, desde que llegó el partido en el poder al municipio no hemos tenido una conversación para planificar y atender este y otros temas de inseguridad que se presentan”, señaló.

Dora Luz era comerciante de abarrotes. Empezó ese pequeño negocio desde su casa porque el salario de su esposo ya no alcanzaba; los gastos de la familia se incrementaron cuando su hijo mayor ingresó a la universidad y los otros dos llegaron a la preparatoria.

Pensó que, a través de la tiendita, podría ayudar más en la economía familiar, pero apenas llevaba unos meses cuando tuvo que cerrar porque comenzaron a extorsionarla.

“Me pedían 10 mil pesos mensuales para empezar; primero me tembló todo el cuerpo, no creí que me estuviera pasando a mí. Me hablaban seguido para pedir el dinero; me dio miedo por mi familia, por mis hijos, y mejor cerré. Ahora vendo cosas por catálogo, no es lo mismo, pero en algo ayudo a mi esposo. Me dejaron de llamar porque vieron que la tienda se cerró”, lamentó.

Como ella, asegura que hay muchos negocios más que decidieron cerrar.

“Es una realidad y no denuncié porque no quiero problemas, como mucha otra gente. No confío en nadie; mejor así, pero sí me afectó. Pensé en decirle a un conocido que es policía, pero no quise hacer más problema, sobre todo por mis hijos; no lo quise exponer”, lamentó.

Información. Periódico Correo.

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