En un territorio devastado por la guerra y por la constante pérdida de suelo y con una población dividida en dos enclaves cada vez más asfixiados por la presencia militar extranjera, las elecciones municipales en Gaza y Cisjordania destellan como un hito con elementos tanto simbólico como prácticos en la historia palestina.
Desde 1996, tras los Acuerdos de Oslo que buscaban la creación de un Estado palestino que coexistiera con Israel, los territorios de Gaza y Cisjordania han experimentado 11 procesos electorales (cuatro elecciones generales y siete votaciones locales); sin embargo, con reglas de operación que favorecen al partido en el poder, mandatos sin periodicidad específica, presiones desde Jerusalén y diversos estallidos de violencia, han impedido a la democracia echar raíces en los territorios palestinos.
Precedidas por dos años de guerra en Gaza y un proceso de paz que no termina de pasar de apenas un cese al fuego, las elecciones en los enclaves palestinos fueron enmarcadas por la Autoridad Nacional Palestina como un logro significativo en la construcción de autonomía y, aunque la decisión en las urnas solo se extendió a los cargos municipales, se espera que los aprendizajes de este logro se repliquen a otros niveles.
Los resultados de las votaciones del pasado 25 de abril tuvieron como resultado una victoria de los candidatos aliados con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, quien ocupa el cargo desde las últimas elecciones generales en 2006.
La imposición de reglas electorales que obligaban a los candidatos a reconocer a la Organización para la Liberación de Palestina, controlada por Fatah, como el “único representante legítimo del pueblo palestino” auguraban el resultado de las elecciones; sin embargo, en Gaza candidatos independientes lograron ocupar siete de los 15 cargos a elegir.
Fatah y la Autoridad Nacional Palestina en camino a un Estado
Fatah, el partido de Abás que ha controlado la Autoridad Nacional desde su instauración, ha recibido críticas por parte de activistas palestinos, dentro y fuera de los territorios, por su incapacidad para resolver los problemas cotidianos de las zonas que administra y por la insuficiencia de sus facultades demostrada por las intrusiones de colonos israelíes a las comunidades palestinas.
Si al interior múltiples encuestas demuestran la insatisfacción de los palestinos hacia la Autoridad controlada por Fatah, desde el exterior la institución es criticada por su falta de apertura democrática y por la corrupción que la ha plagado por décadas; sin embargo, a pesar de las críticas, la Autoridad Nacional Palestina es la única fuerza política de la Nación que cuenta con legitimidad internacional para gobernar los territorios y que es reconocida por Israel como un interlocutor confiable.
En opinión de Nadia Cattan, historiadora y especialista en Medio Oriente, la historia de esta institución y su reconocimiento internacional la hacen la única opción viable para continuar por el camino de los dos Estados.
“La Autoridad Nacional Palestina nace como una continuación de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), comandada por Yaser Arafat y que ha continuado Mahmoud Abás; en 1993, con los acuerdos de Oslo, esta institución da un gran paso al reconocer al Estado de Israel y renunciar al terrorismo.
“Hoy en día, la Autoridad Nacional Palestina tiene un gran reto: Abás es una persona mayor y se considera que si fallece pronto Cisjordania tendrá que enfrentar el desafío de elegir a un nuevo presidente del único organismo con un vínculo de comunicación y cooperación con Israel; sin duda, si se tiene el logro final de un Estado Palestino, éste solo se puede alcanzar con una Autoridad Palestina como base de un gobierno que acepte a un Estado judío vecino y que renuncie a la violencia. Justo lo contrario a lo hecho por Hamás”, señala la especialista.
Las primeras elecciones en Gaza en 20 años
Desde que en 2006 Hamás se hizo del poder en Gaza no se habían celebrado elecciones en el enclave palestino y este sábado Deir el-Balah vio urnas por primera vez en dos décadas. Los funcionarios en la franja de la Comisión Electoral Central elegieron esta gubernatura en Gaza central por ser una de las menos dañadas en los dos años de guerra; ahí levantaron 12 centros de votación para los 700 mil gazatíes con posibilidad de votar.
Pese a una baja participación electoral, aproximada al 22%, los resultados del ejercicio democrático van más allá de los 15 cargos municipales elegidos. Las autoridades palestinas señalaron que la decisión de incluir a Gaza en el proceso electoral buscaba conectar políticamente al enclave mediterráneo con Cisjordania y demostrar la unidad identitaria del pueblo palestino; sin embargo, tanto en la franja como en los otros territorios palestinos, Hamás boicoteó las elecciones y llamó al abstencionismo.
Proscritos de presentar candidaturas, Hamás apoyó a varios candidatos en Deir el-Balah, pero de todos los aspirantes relacionados con el grupo terrorista solo dos obtuvieron un cargo.
Cattan señala que es lamentable no tener maneras de poder conocer realmente la popularidad de Hamás en los territorios palestinos, en gran medida por la misma violencia que ejercen contra las personas en las zonas que controlan, pero también apunta que las elecciones en Gaza se convierten en un hecho histórico.
“Estas elecciones podrían representar un nuevo comienzo para la historia de Gaza y los territorios palestinos; la última vez que se celebraron elecciones estas fueron desastrosas porque Hamás no reconoció los acuerdos con Fatah, tomó el poder por la fuerza y expulsó a todos los políticos rivales de Gaza. Desde entonces no se habían celebrado elecciones en Gaza y sin duda es un gran avance hacia la democracia que nos habla, como lo dijo el presidente Abás, de un pueblo palestino sumamente resiliente”, afirma la especialista.
Información. Reporte Índigo.

