Investigación rescata el Códice Chamacuero y revela la historia oculta del Bajío indígena.

Un documento histórico resguardado durante siglos en una comunidad indígena del municipio de Comonfort está arrojando nueva luz sobre el pasado del Bajío.

Se trata del “Códice Chamacuero”, un manuscrito del siglo XVII escrito en otomí colonial, que actualmente es objeto de una investigación doctoral encabezada por el antropólogo e historiador Rodrigo Daniel Hernández Medina.

El investigador, quien realiza sus estudios en El Colegio de Michoacán, explicó que este documento constituye una fuente clave para comprender los procesos históricos que dieron forma a la región, particularmente en torno a la antigua provincia de Acámbaro.

“El códice no solo contiene escritura en otomí colonial, sino también una serie de pictografías que permiten reconstruir parte de la historia indígena en el periodo colonial temprano”, señaló.

El Códice Chamacuero fue elaborado, de acuerdo con los estudios preliminares, entre 1630 y 1699. Durante siglos permaneció en la comunidad de San Agustín, donde fue resguardado junto con otros documentos históricos en templos y capillas familiares, una tradición característica de los pueblos otomí-chichimecas.

Fue hasta la década de 1990 cuando el material fue reunido por un sacerdote y entregado a El Colegio de Michoacán, donde actualmente se conserva bajo condiciones especializadas que han permitido su restauración y análisis.

Hoy en día, el documento forma parte de un proyecto integral que incluye estudios físicos no invasivos, realizados en colaboración con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y otras instituciones académicas.

Uno de los principales aportes del códice es su relación con la Guerra Chichimeca, un conflicto que marcó profundamente la organización territorial y social del Bajío.

De acuerdo con Hernández Medina, el documento refleja el momento en que los caciques indígenas comenzaron a perder privilegios obtenidos tras participar en la conquista y pacificación del territorio durante el siglo XVI.

Además, el códice evidencia disputas internas entre comunidades indígenas, particularmente entre San Agustín y San Francisco Chamacuero (hoy Comonfort), en torno a su pertenencia y autonomía frente a la antigua cabecera de Acámbaro.

En la época prehispánica y durante el siglo XVI, la provincia de Acámbaro comprendía un amplio territorio que incluía regiones que hoy forman parte de municipios como Celaya, San Miguel de Allende y Yuriria, entre otros.

Sin embargo, con la llegada de los españoles y el establecimiento de villas como Celaya, esta estructura territorial comenzó a fragmentarse, dando origen a nuevas jurisdicciones y conflictos entre comunidades.

El códice permite entender cómo estas poblaciones defendían su identidad y sus derechos, recurriendo a su historia y linaje para justificar su autonomía, Rodrigo Daniel Hernández Medina, antropólogo e historiador.

Entre los descubrimientos más destacados se encuentra la representación pictográfica de Nicolás de San Luis, considerado uno de los fundadores de Acámbaro.

Según el investigador, esta imagen podría ser uno de los retratos más antiguos conocidos de este personaje histórico, incluso anterior a los que se conservan en Querétaro.

Asimismo, el estudio ha permitido avanzar en la interpretación de las pictografías, proceso ya concluido, así como en la traducción del texto en otomí colonial, que presenta un avance del 30 %.

Más allá del ámbito académico, la investigación también tiene un impacto en las comunidades actuales. Hernández Medina realiza trabajo etnográfico en San Agustín, donde los habitantes han comenzado a recuperar su vínculo histórico con Acámbaro.

Incluso, durante celebraciones recientes, se han fortalecido los lazos culturales mediante intercambios con instituciones y productores de Acámbaro, en un esfuerzo por revalorizar su historia compartida.

El proyecto presenta actualmente un avance cercano al 50 % y se prevé que concluya en 2028. Durante este periodo, el investigador continuará con la traducción del documento, el análisis de sus elementos visuales y la contextualización histórica de su contenido.

Se espera que los resultados finales aporten nuevos elementos para comprender la historia indígena del Bajío, así como los procesos de transformación territorial y social durante la época colonial.

Este trabajo no solo rescata un documento histórico, sino que también contribuye a reconstruir la memoria de las comunidades originarias y su papel en la conformación de la región.

Información. El Sol del Bajío.

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