Durante la segunda quincena de marzo, el Monitor de Sequía en México reportó precipitaciones por encima del promedio climatológico en regiones del noroeste, centro-occidente, centro-norte, centro y sur del país.
Estas lluvias fueron resultado de diversos fenómenos meteorológicos, entre ellos frentes fríos, canales de baja presión y corrientes en chorro, que favorecieron la disminución de la sequía, principalmente en el sur del territorio nacional y en la península de Yucatán.
No obstante, esta tendencia no fue suficiente para contener un ligero repunte a nivel nacional. En apenas 15 días, el porcentaje de áreas con sequía, de moderada a excepcional, pasó de 6.9 por ciento a 7.5 por ciento.
Reynaldo Pascual Ramírez, ingeniero del Departamento de Climatología del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), explicó en entrevista que este incremento es significativo y se atribuye, principalmente, a la falta de lluvias en el noroeste del país durante marzo, lo que impactó directamente a entidades como Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.
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El comportamiento fue contrastante, ya que, en el mismo periodo, regiones del centro hacia el sur, así como la península de Yucatán, registraron precipitaciones dentro de rangos aceptables.
Esta tendencia no es nueva. Desde inicios de año, estados como Coahuila, Tamaulipas, Sinaloa y Sonora enfrentaban condiciones complicadas en materia de abastecimiento de agua.
De hecho, el Servicio Meteorológico Nacional ya había advertido que durante el primer trimestre de 2026 se esperaban lluvias por debajo del promedio en el norte del país, la región más afectada por la sequía.
Según el Monitor de Sequía, de los 2 mil 478 municipios del país, 97 presentan actualmente sequía activa, y cerca de la mitad se concentra en tres estados.
Coahuila encabeza la lista en términos de superficie y municipios afectados: 7.9 por ciento de su territorio presenta sequía extrema y 0.9 por ciento sequía excepcional. Además, concentra 22 municipios en esta condición, lo que representa el 57.9 por ciento del total estatal.
Por su parte, Tamaulipas registra el mayor porcentaje de sequía extrema, con 9.2 por ciento de su territorio, además de 0.3 por ciento en sequía excepcional, y un total de 21 municipios afectados.
En el caso de Chihuahua se reporta un incremento en áreas de sequía severa a excepcional, registra un 0.5 por ciento y 0.4 por ciento, respectivamente tiene siete municipios con sequía, incluyendo uno en el nivel máximo de excepcionalidad.
Aunque el 87.5 por ciento del país no presenta afectaciones, las áreas con sequía extrema y excepcional muestran una tendencia preocupante como es el caso de la Cuenca del Río Bravo que presenta un punto crítico de gestión hídrica y la cual es vital para temas de agricultura y tratados de agua.
Esta cuenca registra los peores indicadores con solo el 55 por ciento de su superficie sin afectaciones, y un 6.7 por ciento en sequía extrema, esto resulta muy contrastante en la cuenca de aguas del Valle de México, la cual reporta un 100 por ciento sin afectaciones.
Frentes fríos dan un respiro
El ingeniero destaca que el papel de los frentes fríos durante las primeras semanas de abril han sido relevantes para la mitigación de la sequía, pues en el mes anterior el país no recibió precipitaciones lo que ocasionó el aumento de regiones en sequía.
Estas lluvias por encima del promedio alcanzaron zonas como el noroeste del país, lo que espera ayuda a la reducción de las zonas secas. Cabe destacar que algunos frentes fríos pueden ser “secos”, sin embargo, los últimos registrados estuvieron acompañados de humedad lo que benefició la zona del noroeste de Tamaulipas y Nuevo León durante los primeros días del presente mes.
“En los primeros 15 días de abril ha llovido incluso en esa zona del noreste del país. Entonces, esos frentes fríos han sido acompañados por masas de aire que han contenido humedad y eso es lo que ha beneficiado que haya lluvias”, señaló el especialista.
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El ingeniero especifica que estos frentes fríos son parte de la variabilidad natural del clima, pues son sistemas invernales que ocurren durante la transición hacia el verano, los contrastes térmicos y la humedad que aportan son los que provocan eventos de lluvia necesarios en esta época del año.
En tanto, para abril se proyectan lluvias por encima del promedio en el corredor centro-oriente del país y en la península de Yucatán, para mayo el pronóstico de igual forma es incremento de lluvias por lo que se prevé se expanden desde el noroeste hasta la península de Yucatán, mientras que en junio el SMN espera que las lluvias se normalicen.
Sin embargo, se mantiene la advertencia de que en zonas de sequía extrema se expandan en los próximos meses cálidos. Se trata, regionalmente, de Nuevo León y Tamaulipas pueden recuperarse, sin embargo no sería el caso de Chihuahua y Coahuila, donde las lluvias significativas no llegarán hasta junio.
Cabe destacar que este pronóstico es relevante en el contexto de un aumento de la sequía en marzo, especialmente en el noreste, por lo que resulta indispensable la gestión eficiente del agua.
Habrá más lluvias, pero no más agua
Actualmente existen evidencias de un calentamiento gradual en el océano Pacífico, advierte Fabiola Sosa, jefa del Área de Investigación en Crecimiento Económico y Medio Ambiente de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana.
De acuerdo con los pronósticos de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), hay una mayor probabilidad de que el fenómeno de El Niño se desarrolle a partir de junio, por lo que durante mayo no se prevén cambios relevantes en las condiciones climáticas.
La especialista explicó que este fenómeno impacta de manera diferenciada según la región y la estación del año. Durante el verano, en el noroeste del país se registra una tendencia a mayores precipitaciones, mientras que en el sur-sureste suelen disminuir los niveles de lluvia.
En contraste, durante el invierno el patrón se modifica: aumentan las precipitaciones en el norte y el centro del país, y se reducen en el sur.
Este año aumentarán las precipitaciones
“Con la entrada de El Niño habrá una mayor variabilidad climática. Esto implica que los episodios de lluvia serán más intensos, pero concentrados en periodos cortos de tiempo. En consecuencia, se incrementa el riesgo de inundaciones, ya que los sistemas de drenaje tienen menos tiempo para responder”, añadió.
Sin embargo, puntualiza que aunque llueva de manera intensa, esto no significa que se resuelva la recarga de los acuíferos o que se logre concentrar estos escurrimientos en los sistemas de presas ya que la velocidad en la que caen su duración suele ser más corta de lo que se necesita.
En el caso de que este fenómeno meteorológico se concrete en junio existen mayores riesgos de sequía meteorológica en las zona centro, centro sur y sur del país, lo que afecta estados como Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Puebla, Morelos, Tlaxcala, Hidalgo, Estado de México, Ciudad de México, Michoacán, Guanajuato y Querétaro.
Esto a causa de una menor precipitación, temperaturas más altas y mayor evapotranspiración, mientras que en el norte y noroeste podría haber un incremento de lluvias, sin embargo, esto no garantiza el fin de la sequía que afecta la zona.
“La presencia de El Niño, si llegase a ingresar en verano u otoño de este año pondría en mayor riesgo a la zona sur y centro sur del país de poder experimentar sequías meteorológicas.
«Para la región del noreste que incluye Baja California Sur, Sonora, Sinaloa, Chihuahua pudieran registrarse algunos aumentos de lluvia en algunas zonas, pero no garantiza que se pueda poner fin a la sequía hidrológica que ya está enfrentando esta zona, pues desde hace algunos años atrás”, describe.
¿Sequías meteorológicas o hídricas?
La académica Fabiola Sosa enfatizó que es importante diferenciar entre los niveles de sequía. En el caso de la sequía meteorológica se refiere al déficit de precipitación respecto al promedio histórico. Los cuales son fenómenos cortos y que se pueden resolver.
En un contexto marcado por variaciones climáticas cada vez más pronunciadas y episodios de lluvia irregulares en distintas regiones del país, especialistas advierten que la aparente mejoría en algunos indicadores no elimina los riesgos asociados a la disponibilidad de agua en el mediano y largo plazo. Aunque a nivel nacional las cifras actuales no reflejan una situación crítica generalizada, persisten focos de atención en el norte del país y señales de alerta relacionadas con la gestión hídrica, lo que hace necesario diferenciar los tipos de sequía y fortalecer las estrategias de prevención.
La sequía hidrológica implica reducciones en los niveles de ríos, presas y acuíferos. Generalmente suelen presentarse después de sequías meteorológicas y se caracterizan por reducciones importantes en los cuerpos de agua. Si estos descienden por debajo del 30 por ciento pueden haber implicaciones importantes en el abastecimiento de agua.
Importante, prevenir sequías
Ante ello la especialista señala que es indispensable desarrollar protocolos operativos para la prevención de sequías, incluyendo la activación de acciones preventivas basadas en volúmenes de precipitación, niveles de temperatura, humedad del suelo y niveles de presas.
“Sería importante trabajar con estos mecanismos dado que no hay una urgencia muy clara, salvo en el caso particular de ciertos municipios en el estado de Chihuahua. Me parece relevante desarrollar estrategias para mejorar la seguridad hídrica”, puntualizó.
La doctora Sosa también sugiere mejorar la seguridad hídrica mediante la reparación de fugas, sectorización, control de presiones en tuberías, recuperación de pozos y mantenimiento de plantas potabilizadoras y de tratamiento. Ante ello, es crucial fortalecer estrategias de reúso, cosecha de agua de lluvia y recarga de acuíferos de manera permanente, no solo en emergencias. Además de impulsar una comunicación clara por parte de las autoridades para evitar alarmar a la población, dado que las cifras actuales son positivas a nivel nacional.
Información. Reporte Índigo.

