Pese a tener cerca la Guardia Nacional, vecinos de Valtierrilla exigen caseta de policía.

A pesar de contar con un destacamento cercano de la Guardia Nacional, vecinos de Valtierrilla insisten en instalar una oficina de la Policía Municipal para atender las necesidades de sus más de 13 mil habitantes. En este sentido, el párroco del templo de Nuestra Señora de Guadalupe, Agustín Rodríguez García, confirmó que la inseguridad es un problema cotidiano que afecta a la comunidad, principalmente en temas de extorsión e incluso privación de la libertad.

El sacerdote señaló que la situación en la comunidad se ha vuelto complicada, entre robos, extorsión y privación de la libertad. Consideró que hace falta una caseta o base en la comunidad.

“Sí hace falta, porque los delincuentes analizan toda esa situación y saben cuándo la comunidad está totalmente desprotegida. La idea es que hubiera una base, incluso solamente para atender situaciones pequeñas, domésticas y cotidianas; urge que haya una base porque es una comunidad muy grande”.

Agregó que es importante no abandonar a la comunidad y atender las diferentes problemáticas sociales.

“Los jóvenes de hoy están inmersos en una vida cibernética, en una cultura de no compromiso, en una época en la que importa más sacar lo superficial de las personas para hacerse famosos; hay gente que ha logrado fortuna mostrando sus peores miserias en redes sociales. Todo esto perjudica e incita a los jóvenes a conductas violentas; hay niños a los que se les pregunta qué quieren ser de grandes y responden que sicarios o que quieren ser narcos. Lo ven como un personaje ideal, con la influencia de series, películas, novelas y la propia música; todo eso los contagia de una mentalidad errónea”.

El sacerdote destacó que poco a poco han recuperado a la juventud, aunque aún hace falta rescatar a un gran porcentaje de jóvenes que actualmente están inmersos en el consumo de sustancias y otros problemas.

“He visto aquí en Valtierrilla una situación esperanzadora: niños y jóvenes se han integrado a grupos de acólitos y de liturgia; también tenemos dos grupos juveniles, y considero que hay que seguir trabajando con las familias para ver, en ocho o diez años, el fruto de una nueva generación”.

Información. Periódico Correo.

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