¿Son efectivos los nuevos impuestos saludables?

Después de que hace algunas semanas senadoras y senadores de la República aprobaran de forma rápida tres leyes del Paquete fiscal 2026: el Código Fiscal, la Ley federal de Derechos y la Ley de Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), se establecieron nuevos “impuestos saludables” a refrescos y tabaco, no obstante, aún persisten pendientes en esta materia. 

Tras una intensa discusión, en la que las pancartas y las acusaciones a gritos no se hicieron esperar, la reforma a la ley del IEPS se logró con 75 votos a favor y 37 en contra, estableciendo así el aumento de impuestos a bebidas azucaradas, tabaco y videojuegos violentos y apuestas.

Aunque organizaciones como El Poder del Consumidor, impulsora del impuesto a las bebidas azucaradas, reconocen este aumento, lamentaron que el gravamen no se hiciera extensivo a las bebidas alcohólicas, además de rechazar la interacción del gobierno con las industrias, lo que podría significar posibles injerencias por parte de las compañías. 

Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, mencionó tras la aprobación que, a pesar del significativo avance que esta medida representa para la salud de la población mexicana, persisten pendientes cruciales para asegurar un efecto sostenible que, finalmente, lleve a la población a consumir de manera más responsable estas bebidas. 

“Los impuestos saludables son una de las medidas progresivas más costo-efectiva para reducir los daños causados por el consumo de bebidas saborizadas, productos ultraprocesados, alcohol y tabaco.

«Están diseñados para proteger el bienestar colectivo al prevenir el consumo de productos que se han convertido ya en las principales causas de enfermedad, discapacidad y muerte prematura en nuestro país”, aseguró Calvillo.

Oposición acusa: ‘es un parche recaudatorio’

Legisladores de oposición como Néstor Camarillo, de Movimiento Ciudadano, rechazaron la reforma a la ley del IEPS, mostrando su preocupación por el aumento sobre refrescos, cigarros y videojuegos violentos. 

Camarillo afirmó que esta medida se trata de un “parche recaudatorio” y no de una política pública que busque priorizar la salud de los mexicanos. 

«Pareciera que estamos regresando a los tiempos de Santa Anna cuando se cobraban impuestos por las puertas o por las ventanas de las casas», aseguró.

Por su parte, la senadora del Partido Revolucionario Institucional, Karla Guadalupe Toledo, aseguró que esta reforma se “disfrazó” de preocupación por la salud, cuando lo que se busca es aumentar la recaudación, lo que podría afectar a “los que menos tienen”. 

«Nos dicen que este incremento de impuestos es una medida de salud pública, pero la verdad es que no se trata de cuidar la salud. Este gobierno lo que está tratando es de cuidar su caja, porque si de verdad quisieran proteger la salud de los mexicanos, no estaríamos hablando de más impuestos, estaríamos hablando de más educación, de más prevención y de más conciencia», afirmó Toledo.

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También la priista Cristina Ruiz Sandoval, se mostró en contra de estas medidas: “son reformas recaudatorias, no de desarrollo, no para mejorar los servicios y mucho menos fortalecer al estado mexicano, es quitarle más al pueblo y devolverle menos para la salud. El IEPS se ha convertido en la estafa moral de Morena, porque lo disfrazan de impuesto saludable o ambiental, pero en realidad es el impuesto dirigido a los que menos tienen”. 

La reforma, además de ajustar la definición de bebidas azucaradas, también establece nuevas tarifas a su cuota pasando de 1.64 a 3.08 pesos por litro. 

Sin embargo, las bancadas de Morena, el Partido Verde Ecologista y el Partido del Trabajo, presentaron una reserva para reducir esta cuota a 1.50 pesos por litro en bebidas sin azúcar, tal y como el Gobierno federal y la industria refresquera acordaron, a cambio de reducir el contenido calórico de sus productos y promover el consumo de refrescos de presentaciones light o cero por encima de las bebidas azucaradas tradicionales. 

Por otra parte, esta reforma a más de una docena de artículos de la Ley del IEPS, ajusta la tasa del cobro de 160 por ciento a 200 por ciento a cigarros, puros y otros tabacos labrados, y de 30.4 por ciento a 32 por ciento a puros y otros tabacos labrados hechos enteramente a mano, para hacer menos asequibles esos productos.

Con esta reforma también se grava, con tasa del ocho por ciento del lEPS, la enajenación que se efectúe al público en general de videojuegos con contenido violento, extremo o para adulto, no apto para personas menores de 18 años, con la intención de reducir la asequibilidad de este tipo de videojuegos y cumplir con la obligación constitucional de garantizar la protección de la salud y velar por el interés superior de la niñez. 

Manuel Huerta Ladrón de Guevara, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, dijo que aunque estas reformas no solucionan los retos fiscales del país, aseguró que “representan un avance en la consolidación de un sistema tributario más equitativo”.

Estos dictámenes se encuentran en espera de ser publicados en el Diario Oficial de la Federación (DOF) para ser aplicados a partir del primero de enero de 2026. 

El camino hacia gravámenes efectivos

A pesar de lo dicho por legisladores de oposición, tanto en la Cámara de Diputados, como en la de Senadores, organizaciones celebraron la imposición de nuevos impuestos saludables, considerando que se trata del primer paso para lograr un México más saludable. 

No obstante, Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, también advirtió el riesgo de que estas medidas sean cooptadas por la industria de productos nocivos para la salud, después de que las bancadas impulsoras de esta medida, negociaran con la industria algunos términos para reducir o estabilizar estos impuestos. 

En acciones pasadas de carácter similar, el resultado de esta cooperación ha beneficiado a unos cuantos y puesto en riesgo la salud de millones de personas en México. 

Por su parte, Paulina Magaña, coordinadora de salud alimentaria del Poder del Consumidor, celebró también la creación de estos impuestos, por los que han luchado más de una década. 

“Hacemos un gran reconocimiento a que, después de varios años, se haya realizado la implementación del impuesto, pues fue desde el 2014, hace más de 10 años que no se había hecho un aumento, el cual era muy necesario para el contexto de salud pública de México, respecto al sobrepeso, obesidad, diabetes y enfermedades crónicas que se están presentando con más frecuencia. Así que, por un lado, considero que fue algo muy positivo, menciona Magaña. 

Sin embargo, ante el peligro que entraña la intromisión de la industria en la aplicación de estos impuestos, Calvillo realizó un llamado enérgico a las distintas dependencias del Poder Ejecutivo y a ambas Cámaras del Poder Legislativo, para que incluyan en su agenda los pendientes e implementen medidas de carácter progresivo que protejan el interés público por encima de los intereses comerciales.

“El objetivo no tiene nada que ver con recaudar, sino al revés, con que no se tome tantas bebidas azucaradas, que no se abuse de las bebidas azucaradas, por el efecto que tiene en la salud de todas y de todos nosotros, y particularmente de los niños y las niñas”, mencionó en su momento la presidenta Claudia Sheinbaum.

Entre los pendientes señalados por el director de El Poder del Consumidor se encuentran: que la imposición de estos impuestos saludables se alineen a recomendaciones internacionales, las cuáles sugieren impuestos especiales del 20 por ciento a bebidas azucaradas, la garantía de que los recursos recaudados serán destinados al rubro de salud pública y la imposición de impuestos a otros productos nocivos para el cuerpo humano, como el alcohol, el cual estuvo ausente en la propuesta aprobada. 

“A pesar de reconocer este esfuerzo, también señalamos que el impuesto fijado se quedó corto con respecto a las recomendaciones internacionales, que mencionan la implementación de un impuesto de por lo menos el 20 por ciento, equivalente a siete pesos, mientras que el que quedó es cercano al 13 por ciento, equivalente a 3.08 pesos”, señaló por su parte Magaña. 

Un problema de salud

Aunque El Poder del Consumidor y algunos de sus aliados, como Salud Justa MX, reconocieron el avance, las organizaciones piden, tanto a gobernantes como a la población en general, no dejar de lado, que se trata de un problema de salud. 

Paulina Magaña del Poder del Consumidor, señaló la importancia de impulsar los impuestos saludables, ante la situación de salud que prima en México, donde los índices de sobrepeso, diabetes y obesidad, se han incrementado a lo largo de los últimos años. 

“La población mexicana está consumiendo una alta cantidad de bebidas azucaradas con un promedio de 163 litros al año, por persona, lo que equivale a cerca de casi medio litro de refresco por día por persona. Entonces, el consumo es uno de los más elevados en el mundo. Este consumo está estrechamente relacionado con las enfermedades crónicas. Hay estudios que atribuyen la carga de de las enfermedades como diabetes y enfermedades cardiovasculares exclusivamente al consumo de bebidas azucaradas. 

“En México, 30 de los nuevos casos de diabetes se deben al consumo de bebidas azucaradas. Cada vez nos estamos enfermando más y está costándole más al sistema de salud, se están perdiendo años de vida por algo que puede ser prevenible. Por ello es que a nivel internacional hay recomendaciones de medidas que regulan elementos del entorno como la venta, la publicidad y, en este caso, los precios de los productos que pueden ser dañinos para la salud, las cuales están respaldadas por la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial”, afirmó la coordinadora de salud alimentaria del Poder del Consumidor. 

Por otra parte, Erick Antonio Ochoa, director de Salud Justa Mx señaló: “nadie niega la importancia estratégica de aumentar los impuestos a productos de tabaco y bebidas azucaradas, especialmente con la defensa desde la Presidencia de la República y la Secretaría de Hacienda. Es sin duda, un triunfo para la salud pública de México. 

“Sin embargo, mantenemos nuestras preocupaciones sobre las interacciones con las industrias, con la imposibilidad de aumentar los impuestos a bebidas alcohólicas, además de la legalización fiscal de los productos de nicotina sin un marco regulatorio fuerte, que es fundamental. Como organizaciones civiles haremos evaluaciones independientes sobre los progresos de la política fiscal aprobada, sin dejar de señalar sus oportunidades de mejora”.

Entre las mejoras señaladas por las organizaciones se encuentra la transparencia en torno al uso de los recursos recaudados a través de este impuesto saludable, un señalamiento en el que coinciden tanto El Poder del Consumidor y Salud Justa MX.

Estrategia para disminuir enfermedades

Por su parte, el secretario de Salud, David Kershenobich, explicó que el dinero obtenido con el aumento tributario, así como el presupuesto federal en salud, se destinaría a cuatro estrategias para que las curvas en ascenso de estas enfermedades se estabilicen y disminuyan gradualmente. 

La primera tiene que ver con la prevención y promoción; la segunda, con una forma de atención más moderna en el primer nivel de atención; la tercera es la incorporación de tratamientos innovadores para el manejo de hipertensión, diabetes, obesidad y sobrepeso; y la cuarta es fortalecer la atención de alta especialidad.

Iván Benumea, coordinador del Programa de Justicia Fiscal en FUNDAR, Centro de Análisis e Investigación, mencionó, en una conferencia conjunta, que con esta aprobación por parte del Congreso, se dio un paso fundamental en la protección de la salud pública, aunque, aún es necesario fortalecer los impuestos saludables para que estos mecanismos contribuyan significativamente a evitar el colapso del sistema de salud.

Benumea también llamó a etiquetar de manera transparente estos recursos para el tratamiento de enfermedades asociadas al consumo de estos productos. 

“Solo el costo de la obesidad y el sobrepeso representan pérdidas para la economía nacional de 600 mil millones de pesos, lo que equivale a dos terceras partes de los programas sociales prioritarios. Nuestro sistema fiscal aún tiene margen para incrementar los impuestos al alcohol, tabaco, bebidas azucaradas y comida chatarra conforme a los estándares Internacionales y la recaudación debería etiquetarse de manera transparente en favor del IMSS-Bienestar. 

«También, resulta fundamental reformar el impuesto a las ganancias de estas industrias para evitar que continúen recibiendo beneficios fiscales y deduciendo conceptos como las concesiones de agua y los gastos en publicidad y mercadotecnia”, concluyó. 

Información. Reporte Índigo.

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