Una de las cuestiones más preocupantes en la guerra entre Ucrania y Rusia es la situación de la la planta nuclear de Zaporiyia, tomada por fuerzas rusas en marzo de 2022 la central eléctrica se ha convertido no solo en un problema diplomático sino en un riesgo para la seguridad del mundo; este viernes Rusia solicitó mediación internacional.
Situada en las orillas del Río Dnieper, la Central Nuclear de Zaporiyia cuenta con seis reactores que hasta la invasión rusa generaban una quinta parte de la energía eléctrica ucraniana. La posibilidad de ser usada para brindar energía a los territorios ocupados y su posición cercana a la línea del frente han convertido a la planta en un objetivo político para Ucrania y Rusia, uno atravesado también por dificultades técnicas y diplomáticas.
En una reunión en la ciudad portuaria de Kaliningrado, Rosatom, la empresa estatal rusa desarrolladora del programa de energía nuclear, solicitó al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) su intervención para resolver la cuestión del combustible nuclear estadounidense con el que funcionaba la planta y el que se tiene almacenado en el sitio.
Energoatom, la operadora ucraniana de Zaporiyia, utilizaba combustible provisto por la compañía estadounidense Westinghouse. Actualmente el director general de Rosatom, Alexey Likhachev, informó que parte del material nuclear se encuentra todavía dentro de cuatro de los seis reactores y en el depósito de material fresco; más una “considerable cantidad” que se resguarda en las piscinas de combustible gastado en el que se “enfría” el combustible.
Para el Kremlin, la disputa por el uso y el almacenamiento del material radiactivo utilizado en los reactores se tiene que resolver para poder llevar a cabo su plan de reiniciar las operaciones de la central. De acuerdo con Rosatom, Rusia está dispuesta a continuar utilizando el material radiactivo estadounidense o retornarlo a Westinghouse; sin embargo, la compañía estadounidense ha objetado el uso ruso de su combustible citando preocupaciones por posibles violaciones a su propiedad intelectual.
Moscú ha buscado la intervención del guardián nuclear de la Organización de las Naciones Unidas no sólo para negociar un trato con la empresa estadounidense sino también para sanear su imagen y asegurar al público la seguridad de las futuras operaciones de la central nuclear. Pese a ello, oficiales rusos han declarado su preocupación por lo que consideran los juicios parciales del Organismo y su silencio en los ataques a la planta que ellos atribuyen a Ucrania.
Más allá de la propiedad del combustible, Zaporiyia enfrenta dificultades técnicas para su reapertura. La destrucción de la presa de Kajokva en junio de 2023 cortó el suministro de agua que requiere la planta para su operación, y si bien se perforaron 11 pozos para garantizar la seguridad estos no serían suficientes para suministrar el enfriamiento requerido cuando la planta esté en operación.
Si bien en este momento la central nuclear se encuentra estable, Rusia denuncia que los ataques ucranianos ponen en riesgo la seguridad de Zaporiyia y sus planes para un reinicio de operaciones se extienden a 2028 y dependen del alto de las operaciones militares; aunado a ello, el OIEA ha declarado que mientras no se resuelvan los problemas de suministro de agua la operación de la Central Nuclear de Zaporiyia es imposible.
Información. Reporte Índigo.

