Donald Trump, presidente de Estados Unidos, sigue usando la aplicación Tiktok para negociar con el gobierno de China.
Ante la propuesta del magnate de reducir los aranceles al gigante asiático a cambio de la venta de la aplicación de videos, la administración china volvió a dejar en claro su desaprobación a las guerras comerciales.
Guo Jiakum, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores del gobierno de China, dijo ayer en una conferencia de prensa que las guerras comerciales y arancelarias no tienen ganadores, pues ningún país del mundo prospera mediante la imposición de aranceles.
Fue con esa respuesta que China se hizo a un lado ante la propuesta de Trump, la cual no tiene futuro de materializarse.
El maestro Carlos Alberto Bautista Pérez, especialista de la Facultad de Negocios de la Universidad La Salle, asegura que la propuesta de Trump es una especie de trampa, pues aunque la administración china quisiera vender Tiktok a Estados Unidos, no puede hacerlo al no ser el gobierno el propietario.
“La aplicación tiene tecnología china, pero no es china; el CEO, el personal, es de origen chino, pero no del todo. La República Popular China no tiene injerencia en Tiktok porque es una empresa privada (…) En todo caso, el gobierno de China tendría que hacerse del control de la aplicación y luego ofrecérsela a Estados Unidos, pero le costaría mucho”, remarca.
Ante ese panorama, el maestro Bautista Pérez asegura que la posición de Trump puede cambiar, llevándolo a suponer que China no desea que Estados Unidos le ayude.
Tiktok en EU: de prohibición a objeto de negociación
Mientras que la prohibición de Tiktok en Estados Unidos se desarrolló durante la administración del expresidente Joe Biden, cuando Trump regresó al poder aplazó esa propuesta para buscar un posible comprador estadounidense de la aplicación.
El aplazamiento de la prohibición de Tiktok se dio por el reconocimiento de la aplicación entre los estadounidenses, al considerar que representan hasta 170 millones del total de los usuarios de la aplicación.
En su momento, la administración de Biden impulsó prohibir la aplicación de videos por presuntas violaciones a la privacidad de los usuarios; también fue señalada de promover contenidos propalestinos, antisemitas y antiisraelíes.
Los señalamientos en contra de Tiktok llevaron a Shou Zi Chew, su director ejecutivo, a presentarse ante la Cámara de Representantes y hablar de la seguridad que le promete a sus usuarios; un procedimiento que también ha experimentado Mark Zuckerberg, fundador de Meta.
En opinión del especialista de la Universidad La Salle, detrás de la propuesta de Trump de comprar Tiktok, pese a los señalamientos en su contra, es que el magnate buscaría generar propaganda que lo beneficie.
“Cuando Elon Musk compró Twitter, hoy X, lo quería para controlar a los medios, y en el caso de Tiktok sucedería algo similar, sería una forma de moldear a las mentes del mañana”, afirma.
El interés propagandístico de Trump podría estar ligado a la visión que Zhang Yimin, fundador de Tiktok, tenía sobre su creación: desarrollar una aplicación que pudiera distribuir información de acuerdo a los intereses personales.
Las consecuencias de la guerra comercial de Donald Trump
En las dos ocasiones en las que Donald Trump ha llegado a la presidencia de Estados Unidos, su gobierno ha aplicado aranceles a China, convirtiendo al gigante asiático en su mayor rival económico y comercial.
Las últimas sanciones impuestas fueron de 10 por ciento, que entraron en vigor el pasado 1 de febrero, y otras más del 10 por ciento a inicios de marzo. Como respuesta, el Ministro de Finanzas de Pekín aplicó aranceles del 15 por ciento a una serie de importaciones agrícolas estadounidenses, como trigo, maíz, algodón y pollo.
Además, el Ministerio de Comercio anunció que 15 empresas estadounidenses ya no estarían autorizadas a comprar productos de China salvo con un permiso especial.
En entrevista, el maestro Bautista Pérez asegura que la posición de Trump de imponer aranceles tiene que ver con la experiencia que ha tenido al frente de la Casa Blanca.
“Cuando estuvo en su primer mandato aplicó ciertas políticas, pero después se dio cuenta que podía hacer lo que quisiera, que no tenía un límite, y ahora está llegando a presionar a todo mundo para hacer cumplir sus caprichos; Dinamarca, Canadá (…) Está desestabilizando a todo mundo”.
Desde su perspectiva, la guerra comercial es algo que a nadie está llegando a beneficiar, incluido Estados Unidos, por el alza de su inflación provocada por la falta de productos exportados y obligando a los ciudadanos a comprar lo únicamente Hecho en América.
“Si ellos (Estados Unidos) también llegan a poner trabas en las importaciones, ningún país va a querer comprar. Ejemplo de ello es Canadá con el whisky estadounidense, que dejó de comprarlo y cambiarlo por el nacional. Todo eso representaba una guerra comercial en la que nadie gana”, subraya el académico.
Información. Reporte Índigo.

