2023: entre elecciones, violencia política y una posible crisis económica.

El inicio de un nuevo año es el momento ideal para evaluar, replantear escenarios y muchas veces hacer borrón y cuenta nueva.

Sin embargo, en la arena política del país, se vislumbra un 2023 complicado en el que todo lo que se hizo o se omitió en años pasados cobrará factura.

Especialistas consultados por Reporte Índigo prevén que en el año que apenas comienza continuaremos con un ambiente de polarización y división entre el proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador y sus aliados contra los partidos de oposición y algunos actores de la sociedad civil.

El encono podría incrementarse y la lluvia de ataques convertirse en tormenta por las contiendas electorales en el Estado de México y Coahuila, que son el último gran ensayo para medir fuerzas rumbo a la sucesión presidencial en 2024.

Hoy en día, tenemos un presidente que sigue siendo central en la estrategia de Morena y sus aliados, pero que al entrar a su quinto año de gobierno, comienza a padecer estragos.

Además, la pelea entre “corcholatas” por ser el alfil del presidente pronto se podría convertir en una partida de ajedrez en la que muchas piezas salgan sacrificadas.

Por su parte, la oposición sigue sin cohesionarse y sin una estrategia clara de cómo enfrentarán a la maquinaria de Morena.

En medio de este escenario político turbio, la crisis de violencia e inseguridad en el país continúa creciendo y económicamente los especialistas no vislumbran un escenario de recuperación completa de los embates que nos dejó la pandemia de COVID-19.

AMLO se muestra optimista

A pesar del panorama, desde la zona arqueológica de Palenque, Chiapas, López Obrador se dijo optimista con el 2023.

“Quiero transmitir ese optimismo a todos los mexicanos ¿en qué baso mi optimismo? Fundamentalmente en esto: en lo que somos los mexicanos, en esta grandeza cultural.

“La mayor riqueza del México de hoy es la honestidad de su pueblo. Por eso hablo de optimismo y creo que nos va ir muy bien en 2023”, comentó.

Recordando pasajes históricos y a las culturas mesoamericanas, AMLO insistió en que a pesar de las adversidades, saldremos adelante como país.

“Todo eso es lo que hemos recibido de legado, de herencia los mexicanos, por eso hemos salido ante cualquier adversidad y vamos a seguir saliendo adelante ante inundaciones, temblores, malos gobiernos, pandemias.

“Porque México es muy fuerte, es fuerte por sus culturas, por sus tradiciones, por sus costumbres, y es fuerte porque tiene un pueblo bueno, honesto y trabajador, entonces yo les transmito mi optimismo”.

Desgaste en aprobación

Sin importar el protagonismo y el optimismo del presidente López Obrador, la popularidad de su administración ha disminuido en los últimos meses.

De acuerdo con los resultados de las principales encuestas públicas de aprobación presidencial, el sitio oraculus.mx revela en su “poll of polls” que el titular del Ejecutivo federal cerró el año con una aprobación del 61 por ciento y una desaprobación del 34 por ciento.

Al iniciar su administración, en diciembre de 2018, la aprobación era del 79 por ciento y la desaprobación del 16 por ciento.

El punto más alto para el presidente fue en febrero del 2019, mes en el que llegó al 81 por ciento de aprobación, mientras que el punto más crítico fue marzo del 2022 con el 39 por ciento de desaprobación.

Aunque su nivel en la materia no ha disminuido ni 20 puntos porcentuales, su desaprobación se ha duplicado desde el inicio de su gestión.

El desgaste de la figura presidencial al término del cuarto año de gobierno es normal e incluso López Obrador se encuentra mejor posicionado que sus antecesores.

La aprobación de Enrique Peña Nieto tras 48 meses en el cargo era del 23 por ciento; de Felipe Calderón Hinojosa, 57 por ciento; y de Vicente Fox Quesada 56 por ciento.

Para el especialista en imagen, opinión pública y redes sociales, Enrique Ortega, el país seguirá polarizado y la alta aprobación del presidente López Obrador irá disminuyendo conforme pase el año.

“El país seguirá tremendamente dividido, seguirá polarizado. Es un efecto que no solo vemos en México, sino en toda Latinoamérica, como en Brasil.

“López Obrador, de entrada, es un personaje que no puede ser gris, lo amas o lo odias. En cuestión de opinión pública y de imagen llega más débil que del inicio de su sexenio y no es un fenómeno sorprendente porque el deterioro más fuerte de los gobiernos ocurre en el último año y medio, que es cuando el presidente quiere afianzarse o cuidar que no haya ninguna repercusión cuando llegue su sucesor”, explica.

La importancia del Edomex

En el caso de la actual administración, dice Ortega, la pugna de López Obrador en contra del Instituto Nacional Electoral (INE) lo debilitó, pero podría recobrar adeptos en caso de que su partido gane las dos gubernaturas en juego este año: el Estado de México y Coahuila.

“La elección en el Estado de México va ser un momento definitivo porque vemos a Delfina Gómez fuerte, pero en los debates se va a demostrar qué tanto le pueden afectar los señalamientos de corrupción que hubo en Texcoco y la mala gestión al frente de la Secretaría de Educación Pública.

“También veremos si materializan la alianza los partidos de oposición. Enrique Vargas en debate es muy bueno y le puede dar mucha bronca a Delfina. El Estado de México sin duda será una elección que va a definir qué tan fuerte llegará el presidente López Obrador al 2024”, asegura.

Respecto a Coahuila, Ortega opina que la oposición está más fuerte y ve poco probable que Morena les arrebate uno de sus últimos bastiones al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Información. Reporte Indigo.

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