La Luna está a punto de llenarse.

Han pasado 50 años desde la última vez que los humanos visitaron la Luna. Desde entonces las misiones robóticas han sido pocas y esporádicas, sin embargo el único satélite natural de la Tierra está a punto de llenarse.

Al menos seis países y una oleada de empresas privadas han anunciado públicamente más de 250 misiones a la Luna que se llevarán a cabo en la próxima década.

Muchas de estas misiones incluyen planes para bases lunares permanentes y están motivadas en gran parte por la ambición de evaluar y comenzar a utilizar los recursos naturales de la Luna.

A corto plazo, los recursos se utilizarán para apoyar las misiones lunares, pero a largo plazo, la Luna y sus recursos serán una puerta de entrada fundamental para las misiones a las riquezas más amplias del sistema solar.

Pero estas nobles ambiciones chocan con una cuestión legal inminente. En la Tierra, la posesión y propiedad de los recursos naturales se basan en la soberanía territorial. Por el contrario, el Artículo II del Tratado del Espacio Exterior, el acuerdo de 60 años que guía la actividad humana en el espacio, prohíbe a las naciones reclamar territorio en el espacio.

Esta limitación incluye la Luna, los planetas y los asteroides. Entonces, ¿cómo se gestionarán los recursos espaciales?

Como abogada que se enfoca en el uso pacífico y sostenible del espacio en beneficio de toda la humanidad, creo que la década del 2020 será reconocida como la década en que los humanos hicieron la transición a una verdadera especie espacial que utiliza los recursos espaciales para sobrevivir y prosperar tanto en el espacio como en la Tierra.

Para respaldar este futuro, la comunidad internacional está trabajando a través de varios canales para desarrollar un marco para la gestión de recursos espaciales, comenzando con el vecino más cercano de la Tierra, la Luna.

El Programa Artemis, liderado por Estados Unidos, es una coalición de socios comerciales e internacionales cuyo primer objetivo es devolver a los humanos a la Luna para 2024. En última instancia, el plan es establecer una base lunar a largo plazo.

Rusia y China también han anunciado planes para una Estación de Investigación Lunar Internacional conjunta e invitaron también a la colaboración internacional. Empresas como iSpace, Astrobotic y algunas otras también están desarrollando múltiples misiones privadas.

El recurso más preciado de la Luna

Estas misiones tienen como objetivo determinar qué recursos están realmente disponibles en la Luna, dónde se encuentran y qué tan difícil será extraerlos. Actualmente, el más preciado de estos recursos es el agua. El agua se puede encontrar principalmente en forma de hielo en cráteres sombreados en las regiones polares. Es necesario para beber y cultivar alimentos, pero cuando se divide en hidrógeno y oxígeno, también se puede usar como combustible para impulsar cohetes que regresan a la Tierra o viajan más allá de la Luna.

Otros recursos valiosos en la Luna incluyen metales de tierras raras como el neodimio, que se usa en imanes, y el helio-3, que se puede usar para producir energía.

La investigación actual sugiere que sólo hay unas pocas áreas pequeñas de la Luna que contienen agua y elementos de tierras raras. Esta concentración de recursos podría plantear un problema, ya que muchas de las misiones planificadas probablemente se dirigirán a explorar las mismas áreas de la Luna.

En junio de 2022, el Comité de las Naciones Unidas sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos formó el Grupo de Trabajo sobre Aspectos Legales de las Actividades de Recursos Espaciales.

El mandato de este grupo es desarrollar y recomendar principios relacionados con la «exploración, explotación y utilización de los recursos espaciales». Este grupo de trabajo es una vía perfecta a través de la cual las zonas de seguridad como las descritas en los Acuerdos de Artemis podrían obtener un apoyo internacional unánime.

For All Moonkind, una organización sin fines de lucro que fundé y está compuesta por expertos espaciales y veteranos de la NASA, tiene la misión de apoyar el establecimiento de zonas de protección alrededor de sitios de importancia histórica en el espacio como una primera versión de zonas de seguridad. Aunque inicialmente impulsadas por el agravante polvo lunar, las zonas de seguridad podrían ser un punto de partida para el desarrollo de un sistema funcional de gestión de recursos y territorios en el espacio.

Tal acción protegería importantes sitios históricos. También podría tener el beneficio adicional de enmarcar la gestión de recursos como una herramienta de conservación en lugar de explotación.

Información. El Sol del Bajío.

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