Volodimir Zelensky recibió a Recep Tayyip Erdogan y al secretario general de la ONU en Lviv.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, recibió este jueves el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan y al secretario General de la ONU, Antonio Guterres, en la ciudad occidental de Lviv, donde también se abordarían los esfuerzos diplomáticos por poner fin a la guerra de Putin.

El presidente ucraniano calificó la presencia en Lviv del presidente turco de “potente mensaje de apoyo” a su país, confrontado desde hace casi seis meses a una invasión rusa.

“La visita del presidente de Turquía a Ucrania es un potente mensaje de apoyo, viniendo de un país tan poderoso”, escribió Zelensky en Telegram.

Las conversaciones entre ambos mandatarios se centraron en las cuestiones de la exportación de cereales ucranianos y en la situación en la central nuclear ucraniana de Zaporizhzhia, ocupada por Rusia y blanco de bombardeos rusos.

Al respecto, tras la reunión con Guterres, Zelensky instó a la ONU a “garantizar la seguridad” de la central nuclear.

“La ONU debe garantizar la seguridad de este sitio estratégico, su desmilitarización y su completa liberación de las tropas rusas”, afirmó Zelensky en una declaración.

Erdogan preside un país miembro de la OTAN y que apoya a Ucrania en la guerra, pero con una maltrecha economía cada vez más dependiente del comercio con Rusia. Ese contexto hacía de las reuniones del jueves en Lviv un delicado ejercicio diplomático. El mandatario turco se reunió este mes con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, para tratar los mismos temas.

La delegación turca incluyó a Haluk Bayraktar, fabricante del dron de combate turco Bayraktar TB2, una de las armas que de forma más efectiva está usando Ucrania para resistir la agresión rusa. Bayraktar, director general de la empresa privada Baykar, viajó junto a cinco ministros y otros altos cargos que acompañaron a Erdogan.

Turquía y la ONU ayudaron el mes pasado a mediar un acuerdo para permitir que Ucrania exporte 22 millones de toneladas de maíz y otros granos bloqueados en sus puertos del Mar Negro desde la invasión rusa del 24 de febrero. Otro acuerdo entre Rusia y la ONU pretendía despejar el camino para que los envíos rusos de comida y fertilizante lleguen a los mercados internacionales.

La guerra y las exportaciones bloqueadas han exacerbado significativamente la crisis alimentaria mundial porque Ucrania y Rusia son los principales proveedores de alimentos.

Turquía está en condiciones de ayudar a acelerar las exportaciones, que hasta ahora se han reducido a un goteo. El Ministerio de Defensa de Turquía dijo que se han enviado más de 622.000 toneladas de grano desde los puertos de Ucrania desde el inicio del acuerdo del Mar Negro.

Los precios del grano tocaron techo tras la invasión rusa, y bien algunos han vuelto a sus niveles previos a la guerra, siguen significativamente más altos que antes de la pandemia del COVID-19. Los países en desarrollo se han visto especialmente afectados por la falta de suministro y los altos precios. Aunque los barcos ya salen de Rusia y Ucrania, la crisis alimentaria no ha terminado.

El vocero de Naciones Unidas Stephane Dujarric dijo a la prensa esta semana que el viaje de Guterres a Ucrania le permitiría “ver de primera mano los resultados de una iniciativa (…) tan crucial para cientos de millones de personas”.

Si el transporte de granos y la seguridad nuclear son temas en los que se puede lograr algún progreso, no se esperaba que las conversaciones sobre el fin general del conflicto arrojaran resultados sustantivos.

En marzo, Turquía organizó una ronda de conversaciones entre negociadores rusos y ucranianos, quienes discutieron un posible acuerdo para poner fin a las hostilidades. Las conversaciones se desmoronaron después de la reunión en Estambul, y ambas partes se culparon mutuamente.

Erdogan se ha involucrado en un delicado acto de equilibrio, manteniendo buenas relaciones tanto con Rusia como con Ucrania. Turquía ha proporcionado a Ucrania drones, que jugaron un papel importante en la disuasión de un avance ruso al principio del conflicto, pero se ha abstenido de unirse a las sanciones occidentales contra Rusia por la guerra.

Enfrentada a una gran crisis económica con una inflación oficial cercana al 80%, Turquía depende cada vez más de Rusia para el comercio y el turismo. El gas ruso cubre el 45% de las necesidades energéticas de Turquía, y la agencia atómica de Rusia está construyendo la primera planta de energía nuclear de Turquía.

Durante su reunión en Sochi este mes, Putin y Erdogan acordaron reforzar los lazos energéticos, financieros y de otro tipo entre sus países, lo que generó preocupaciones en Occidente de que Ankara podría ayudar a Moscú a eludir las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea.

Información. Infaboe.

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