A cinco días de llegar al Tepeyac, las integrantes de la peregrinación femenil del Bajío al Tepeyac, recordaron en redes sociales anécdotas de hace más 50 años, hasta 1972, cuando doña Senorina Galván Rodríguez comenzó con esta tradición con un grupo de 26 mujeres.
Corría el año de 1972 cuando, iluminada por Dios y su fe, su amor y su valentía, la señora Senorina llevó a cabo una ilusión que tenía: formó un grupo de mujeres devotas a la Santísima Virgen María de Guadalupe para llegar a postrarse a los pies de la tilma de su sagrada imagen en la Basílica de la Ciudad de México.
Doña Senorina logró reunir a 26 mujeres y llegado el día, partieron a su destino. A Senorina le costó muchísimo trabajo lograr esto, pero su fe y su amor a “La Morenita” crecía día a día.
Senorina batalló para obtener el permiso del señor cura
Cuentan que Senorina batalló para conseguir el permiso o autorización para salir. El señor cura Joaquín Soto Armenta se negaba a dar la autorización al principio, pues el arzobispo de Morelia, don Estanislao Alcaraz y Figueroa, consideraba que era muy riesgoso salir a peregrinar.
En ese entonces, gran parte del actual territorio de la Diócesis de Celaya, pertenecía al Arzobispado de Morelia, incluida la parroquia.
“Mi madre lloró, suplicó y hasta se enojó con el padre Soto”, cuenta una hija de la señora Senorina. “Decía ella: ‘Madrecita, no es nada malo lo que quiero hacer, quiero llevar a tus pies a mujeres para que esta devoción crezca, y un día se sumen más, y más, para que con toda su fe y todo su amor, lleguen a postrarse ante tus plantas’”, añadió.
“Mi madre, ya muy molesta, le dijo al padre Soto: ‘Con o sin su permiso saldremos al caminar’. El padre Soto se enojó, sin embargo muy en el fondo también apoyaba la causa. Es así que, todos los días iba a celebrar la Santa Misa en el camino”.
El matrimonio García Galván patrocinó la peregrinación
El señor Francisco García García, esposo de Senorina, les acompañó y apoyó todo el camino. Además llevaba una persona para que preparara los alimentos para las peregrinas. Todo era pagado por el matrimonio García Galván.
También llevaban un guía para señalar el camino. El señor era don Ismael García, y a la retaguardia iba el señor Francisco García.
Algunas de las peregrinas que iniciaron esta tradición inter-diocesana, porque la Diócesis de Irapuato ya también se sumó; son la señorita Amalia, la señora Félix, la señora Antonia, la señora Concepción, la señorita Susana y la señorita Margarita.
La señorita Margarita es originaria de la comunidad de El Árbol (Parroquia de Ojo de Agua de la Trinidad). Ella cuenta por qué se animó a ir a la peregrinación el primer año. Su padre y ella salieron por la madrugada a la carretera a ver pasar las peregrinas, y los cantos que entonaban les llamaron mucho la atención. Su papá les preguntó a dónde se dirigían. “La señora Senorina le dijo que iban a saludar a nuestra Morenita”, platica.
Inmediatamente su padre le dijo a Maguito, como le llamaba de cariño: “vete hija, ve a ese santo camino”. Así fue como ella inició.
Algunos de los cantos que entonan en la peregrinación son “Buenos días paloma blanca”, “La Guadalupana” , “Adiós quiere decir”, “Quien esa estrella”, “Eres pastora divina”, “Viva María”, “Alma no estés tan dormida”, “ Alégrate hermana” y “Adiós reina del cielo”.
Así mismo rezaban el Santo Rosario, hacían una hora de meditación en silencio, y después de la Santa Misa y el almuerzo, también tenían una hora social.
50 años después, la peregrinación creció a nivel estatal
Actualmente existe un suma de 30 estandartes entre parroquias y comunidades de parroquias, entre ellas Jerécuaro, que van cada año a esta caminata. La peregrinación tiene una duración oficial de 10 días, desde que les dan la bendición en la Catedral de Celaya, hasta que llegan a la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe. Dependiendo de dónde salga y empiecen a caminar, algunos de los contingentes, pueden ser más de 11 días de camino, o en el caso de Jerécuaro, solo son nueve días.
El contingente que más camina, es el de Dolores Hidalgo, que en su paso por las ciudades de San Miguel de Allende y Comonfort, se le van sumando el de las parroquias aledañas, incluido Juventino Rosas, que desde hace ya algunos años es el contingente más grande. Así es como todos se reúnen en Celaya, celebran la Eucaristía a las 6:00 a.m. en la catedral, y salen.
Hoy, después de dos años de pausa por la pandemia, este peregrinaje ha sido retomado con mucha pasión.
Este día 7 de agosto 2022, las peregrinas están en Chapa de Mota en el Estado de México, entidad a la que entraron el 5 de agosto por Aculco.
Para este lunes 8 de agosto, pasarán por Villa del Carbón, para después llegar a Progreso Industrial el martes 9. Para el miércoles 10 de agosto llegarán a Tlalnepantla, y finalmente el jueves 11 de agosto llegarán a la Basílica de Guadalupe.
Información. Periódico Correo.

