Patrimonio de los Médanos de Samalayuca en riesgo.

Aunque fue declarada Área Natural Protegida desde el 2009, los Médanos de Samalayuca en los municipios de Juárez y Guadalupe en el estado de Chihuahua, son objeto de un impacto antropogénico debido al cambio de uso de suelo que ha permitido la venta de terrenos ejidales, la utilización de vehículos de motor en las dunas que dañan la flora y fauna, y la falta de protección a vestigios arqueológicos.

El 5 de junio de 2009 se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el decreto por el que se declara Área Natural Protegida, con el carácter de Área de Protección de Flora y Fauna, a la zona de los Médanos de Samalayuca.

Para su preservación los Médanos de Samalayuca se dividieron en cinco subzonas, dos de las cuales deben preservarse: la Sierra de Samalayuca y las dunas, de acuerdo con los datos oficiales.

Damián López, integrante del Frente Amplío Ambiental del Norte, denuncia que, desde hace cinco años —después de que se ganó una batalla legal para impedir la instalación de una mina en Samalayuca—, los ejidatarios comenzaron a cambiar el uso de suelo para vender la tierra.

“Se han estado vendiendo muchos de los lotes ejidales para hacer fraccionamientos, casas habitación o casas de campo, y eso también tiene un impacto negativo directamente sobre las áreas naturales y además también sobre los mantos acuíferos, ya sabemos que las dunas son zonas de recarga hacia los mantos acuíferos, entonces si comenzamos a destruir o a construir encima de ellas lo que va a pasar es que los mantos no se van a poder recargar adecuadamente”, expone el ambientalista.

Desde hace cinco años ejidatarios de los Médanos de Samalayuca comenzaron a cambiar el uso de suelo para vender la tierra.

El poblado de Samalayuca está conformado por cuatro ejidos: Villa Luz, Ojo de Caza, El Vergel y Samalayuca y como se encuentran fuera del plan de Desarrollo del municipio de Juárez, los ejidatarios pueden determinar el uso de suelo sin que sea aprobado por el cabildo, explica Javier Meléndez quien fue presidente Seccional de Samalayuca durante dos periodos.

Los ejidatarios cambiaron el régimen de tenencia de la tierra de ejido a dominio pleno, que significa propiedad privada como lo permiten las leyes Agraria y de Desarrollo Rural. Vendieron unos 10 mil terrenos en los últimos cinco años, informa Meléndez, quien reconoce que todo asentamiento humano genera cambios al medio ambiente, pero que estos son menores porque no invaden las zonas de conservación.

Las dunas

En el Programa de Manejo del Área de Protección de Flora y Fauna Médanos de Samalayuca, publicado el 2 de abril del 2013, se establece que en la Subzona de Preservación Dunas no se debe permitir el uso de vehículos de motor fuera de los caminos existentes.

Arsenio Saénz, comisario ejidal de Villa Luz, explica que las dunas están dentro de sus terrenos ejidales por tanto ellos son los dueños y cobran 100 pesos por persona para permitir la entrada a los médanos.

Además, dice que el Ejido Villa Luz está a cargo del cuidado de esa área y reconoce que es difícil dar cumplimiento a las restricciones, principalmente impedir la entrada de vehículos por lo extenso del terreno.

Incluso Sáenz explica que, contraviniendo la reglamentación, dos veces por año ellos impulsan la entrada de conductores de jeeps para que limpien los espacios donde es difícil que a pie entren personas para recoger la basura.

“Áreas protegidas son 63 mil hectáreas y tienen prohibición los ‘jeeperos’ si se salen del parque porque pisan plantas. La mayoría se sale del parque, No hacen caso, no se puede controlar eso”, señala.

En un recorrido realizado por Reporte Índigo se pudo observar decenas de latas de cerveza tiradas en los arenales, así como algunos cubrebocas y en un área adyacente a un escenario instalado en medio de las dunas, pedazos de vidrios de botellas de cerveza.

A la entrada de las dunas se colocaron agujas para controlar el ingreso y cobrar, aunque no se hacen revisiones y las personas ingresan con cervezas y tiran envases tanto en los arenales como en los caminos, indica Sáenz.

Por semana a través de la caseta entran unas 400 personas a las dunas, quienes dejan al menos 600 kilos de basura, explica el comisario al explicar que esa es la cantidad de desechos que ellos logran recoger, e incluso en ocasiones la deben trasladar hasta su destino final en Ciudad Juárez pues el servicio de recolección tarda meses en pasar.

El dinero que se recaba es para pagar a las cuadrillas de limpieza, al personal de vigilancia y a un paramédico. Aunque durante el recorrido no se observó a ese personal, solo al responsable de la caseta de cobro.

Parte del dinero que cobran los ejidatarios es para la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), un órgano descentralizado de la Secretaría de Medio Ambiente Recursos Naturales (Semarnat) que debería participar en la vigilancia de las subzonas que de acuerdo con la ley deben preservarse.

Sin embargo, la vigilancia es prácticamente nula por parte de CONANP debido a la falta de inspectores.

Cuidadores de las dunas explican que es difícil dar cumplimiento a las restricciones de la zona, principalmente impedir la entrada de vehículos por lo extenso del terreno.

La Sierra de Samalayuca

La otra subzona de preservación es la Sierra de Samalayuca, la cual tiene la función de captar el agua de lluvia que se infiltra en los mantos freáticos para alimentar cuatro manantiales. El descuido gubernamental también impera ahí.

Desde hace cinco años se solicitó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que declare la Sierra de Samalayuca como una zona prioritaria para la conservación, por la existencia de petrograbados, y a la CONANP que mantenga una vigilancia activa.

De acuerdo con el Programa de Manejo del Área de Protección de Flora y Fauna Médanos de Samalayuca, las dunas abarcan un área protegida de 36 mil 479 hectáreas, son montículos de arena fina resultado de procesos erosivos milenarios, médanos de arena que tienen la mayor altura del país y donde hay alrededor de 248 especies de plantas.

Mientras que la Sierra de Samalayuca abarca más de 3 mil hectáreas en donde hay petrograbados, principalmente en las faldas noroeste y sureste con una antigüedad que data de mil a mil 500 años.

Información. Reporte Indigo.

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