‘Solapa’ Semarnat tala en reserva de San Luis de la Paz por diez años.

A 35 kilómetros de la cabecera municipal de San Luis de la Paz, en dirección a los límites con Tierra Nueva, San Luis Potosí, se localiza la porción de este municipio incorporada a la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda de Guanajuato, que constituye 24% del total de su territorio. Una serie de montañas con espesura majestuosa asemejan el corazón de las comunidades cercanas. Es una de las zonas boscosas más bellas y mejor conservadas de toda la Reserva. Ahí se pueden encontrar árboles de inmensas alturas, ecosistemas privilegiados, y es un oasis prodigioso en medio de la aridez circundante.

Pues personas que se identifican como nuevos dueños de una zona de esa reserva, han comenzado a talar el bosque amparados en una autorización de Aprovechamiento Forestal otorgada por Semarnat con una duración de diez años, hasta 2032.

El anteproyecto de Programa de Manejo que la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) sitúa ese pequeño paraíso natural en “zona de amortiguamiento, Polígono 1. Vergel de Bernalejo”. Además de su riqueza vegetal, enuncia que “esta subzona cumple funciones de importancia para la reproducción de las especies de fauna, tal es el caso del ’venado cola blanca’ (Odocoileus virginianus), ‘ardillón de roca’ (Spermophilus variegatus) y ’ardilla de Peter, ardilla voladora’ (Sciurus oculatus), esta última, sujeta a protección especial en la NOM-059-SEMARNAT-2010”.

La propiedad…

Una parte de esas montañas son reconocidas por el ejido Vergel de Bernalejo, pero históricamente, otra enorme extensión se encuentra en el territorio de la antigua Hacienda de Jofre, según indican pobladores locales.

La raíz de los dueños en los últimos 200 años -según documentan diversas publicaciones- remite a Francisco Armida y su esposa María Concepción Cabrera, mejor conocida como “Conchita”, la primera laica mexicana en ser elevada a los altares.

Las comunidades aledañas consideran a ese bosque parte fundamental de su historia e identidad, y en toda la segunda mitad del siglo pasado relatan reconocer como propietario a Francisco Armida Baz, descendiente de los dueños originarios. Describen diálogos con él, aunque siempre lo situaron viviendo en la Ciudad de México.

Una “sentencia” publicada en octubre de 1996 en el Diario Oficial de la Federación (DOF), emitida por el Tribunal Superior Agrario, menciona habría otros dueños de diversas fracciones, al parecer del mismo núcleo familiar.

¿Los nuevos dueños?

Cuando en 2007 se creó esta Área Natural Protegida, los lugareños todavía ubicaban como interlocutores a los descendientes de los antiguos propietarios.

Sin embargo, poco después fechan la aparición de tres personas con residencia en la cabecera de San Luis de la Paz, quienes a partir de entonces ostentan la posesión. Se trata del empresario gasolinero Donaciano Pichardo Arvizu, el veterinario Enrique Padrón Palacios, dueño de la conocida veterinaria “El Corral”, y Antonio Robledo, encargado hasta tiempos recientes de la hacienda San Isidro.

Campesinos que interactúan con esa zona boscosa afirman desconocer cómo éstos se hicieron del terreno. Lo mismo dicen vivientes en pequeños caseríos que al modo de islotes se ubican dentro de esa extensa posesión; aunque por sus hechos esas personas han ido confirmando la propiedad, pues además de su presencia esporádica, al poco tiempo Enrique Padrón construyó una cabaña, pero igualmente, en una Convocatoria de Conafor 2009, Donaciano Pichardo aparece beneficiado con dos apoyos, uno por 82 mil 200 pesos por concepto “Programa de Manejo forestal maderable” y otro por 27 mil 400 pesos por “Estudios técnicos para el aprovechamiento de recursos forestales no maderables”, todo a ejecutarse en los predios “Celia, Salvador y Alfredo”.

La “sentencia” de 1996 refiere esos mismos nombres de predios, y aun cuando ahí se mencionan como parte de la ex-hacienda Mesa de Jesús, presumiblemente se trataría de los mismos sitios inscritos según ese documento en el Registro Público de la Propiedad en San Luis de la Paz.

Semarnat y Conanp: opacidad y sospecha…

Hasta hace un mes, aunque la ambigüedad legal generaba dudas entre la gente, la presencia de quienes se asumen como nuevos dueños no había sido motivo de mayores conflictos. Sin embargo, hace semanas sin ningún antecedente previo, en el punto conocido como Puerto Blanco apresuradamente se edificó un cuarto junto a la puerta fortaleciendo el filtro de acceso. Poco después ya había vigilante. No pasaron muchos días cuando se vio transitar por las brechas vehículos con una cuadrilla de trabajadores provistos con motosierras. Pronto se esparcieron rumores de que amparados en una autorización de Aprovechamiento Forestal otorgada por Semarnat, estaban derribando árboles. Se confirmó cuando los habitantes del rumbo observaron pasar entre sus viviendas un tráiler cargado con enormes troncos, según versiones, dirigiéndose hacia el Bajío.

No es la primera vez que algo así sucede. Hace dos décadas una empresa poblana llego a explotar el lugar sin permisos. Los vecinos se movilizaron y detuvieron la destrucción. Una imagen publicada en Correo en su edición 17 de marzo del 2000, ilustra como los troncos eran arrastrados con bestias.

Pobladores expresaron a Periódico Correo sentirse sorprendidos, porque aun cuando se trata de un terreno particular, por sus características y amplitud, lo que ahí acontece afecta sus vidas. Delegados auxiliares de comunidades a la redonda consideran hubiera sido pertinente que las autoridades ambientales informaran previamente para construir consensos, pues esa madera transitará por algunas de sus localidades. Además, estando ese bosque dentro del polígono protegido y siendo el pulmón más importante del municipio, no comprenden qué sucede.

Todos los indicios apuntan a que frente a los habitantes del entorno, tanto los particulares como los funcionarios involucrados, gestaron esa autorización en la opacidad y no se ocuparon de construir puentes de comunicación previos con las familias locales.

En las páginas institucionales no aparecen datos amplios. Conafor sólo arroja una escueta referencia relacionada con otro beneficio otorgado en 2018 a ejecutarse en esos predios “Celia, Salvador, Alfredo”, asignado a una superficie de 1 mil 140 hectáreas y repitiendo el apoyo por el mismo concepto que en 2009; sólo que al contrario de entonces, cuando salió a nombre del gasolinero Pichardo Arvizu, esta ocasión se dio a María Verónica Vázquez Vázquez. Con el folio DTUMAP0518115401, recibió 227 mil 110 pesos para “Estudios técnicos forestales. Documento técnico unificado de aprovechamiento forestal maderable”.

El nombre de esta beneficiaria coincide con el de la esposa de Enrique Padrón Palacios, dueño de la veterinaria El Corral. Incluso es común encontrarla despachando en ese negocio. Pobladores de la sierra afirman que no es conocida en las inmediaciones, y en la cabecera municipal no se tienen referencias de que tenga trayectoria en temas ambientales.

Llama la atención cómo es que se canalizó ese dinero público a acaudalados de la ciudad para que elaboraran el documento necesario para la gestión de su negocio con los árboles, el cual todo indica también obtuvo respaldo institucional, pues Semarnat, a través de su delegación Guanajuato, en abril de este año emitió una autorización (con número de control interno GTO.131.2/001/2022) para “Aprovechamiento Forestal maderable” a nombre de María Verónica Vázquez Vázquez. Su vigencia es del 04 de enero de 2022 al 04 de enero de 2032. También se le otorgo una autorización de “Expedición de remisiones forestales” con vigencia del 07 de junio de 2022 al 31 de diciembre de 2022.

Paraíso en riesgo…

Correo pudo verificar la intensidad con la que ha comenzado la explotación forestal. A cuatro semanas ya fue intervenida una amplia área pero además de una manera desordenada, pues los indicios obtenidos muestran que están cortando árboles secos y verdes indiscriminadamente. También hay evidencias de cómo algunos de los pinos o encinos caen sobre otros más jóvenes. Igualmente se pudo constatar cómo hasta la cima de una de las montañas abrieron paso a una vieja retroexcavadora con la que jalan los enormes troncos hasta donde son cargados al tráiler. Incluso se observa entre la tierra y hojarasca manchas de aceite que tiro esa máquina hace unos días cuando se les volcó. Las ardillas asoman entre los troncos de los árboles caídos, y pájaros sobrevuelan en esos claros de monte ya desolados.

Los pobladores comentan que si se trata de una autorización por varios años, a ese paso y con esas formas, se acabaran la sierra en poco tiempo.

¿Y la Reserva de la Biósfera?

Al igual que sucede en todo el territorio de la Reserva de la Biósfera, testimonios recabados en esa zona confirman que su director, Luis Felipe Vázquez Sandoval, no tiene presencia, ni liderazgo.

Un campesino comentó: “Los de esa oficina de la Reserva, en las pocas ocasiones que se han arrimado por acá, es porque ocupan algún sello o firma de delegado, y yo mismo he visto como entonces sí, así se sea muy tarde van hasta el potrero a buscar a la autoridad de la comunidad, pero para esto nunca se arrimaron”.

Las solicitudes de intervención y usufructo al interior del polígono llegan al escritorio de este funcionario federal para que emita una opinión técnica. El anteproyecto de Programa de Manejo, en cuya elaboración él mismo intervino, al enumerar actividades NO permitidas en “zonas de amortiguamiento”, señala de manera textual: “Aprovechamiento forestal, salvo para uso doméstico”.

Sin embargo, la omisión de la Conanp de, a 15 años del decreto, mantener inconcluso dicho instrumento legal, allana el camino para las iniciativas privadas que lucran con el patrimonio natural.

Llama la atención que tratándose de uno de los reductos más preservados dentro del Área Natural Protegida, además de financiar a esos empresarios con recursos públicos para el estudio previo, esa autorización transitó sin obstáculos. Como igualmente es notable la opacidad y postura distante con que Vázquez Sandoval se ha conducido frente a los pobladores.

De que conoce el tema al detalle no cabe duda, tan solo porque labora en esa oficina desde 2007 y quienes se asumen como los nuevos propietarios aparecieron posteriormente. Pero además, hace una década su propia tesis de maestría giró sobre la Microcuenca Vergel de Bernalejo. Hasta enuncia un párrafo: “Primera mitad del siglo XX se desarrolla la tala indiscriminada de encinos para la elaboración de carbón para la industria minera. Actualmente se observa la degradación del ecosistema, erosión de suelos y la reducción de agua en los manantiales”.

Luego, al igual que las tres personas que encabezan este negocio con los árboles de la Reserva, Luis Felipe Vázquez Sandoval también es originario de San Luis de la Paz, a tal grado de identidad que -según ha trascendido- en los comentarios de pasillo en su oficina, solía contar como siendo muy joven fue despachador de gasolina en una de las estaciones de servicio de Donaciano Pichardo Arvizu, uno de los protagonistas de esta historia.

Exigen información y transparencia…

Autoridades de las localidades Palmillas, Mesa de Jesús, Mesa de Palotes, La Escondida, El Cedral, Mesa de la Estacada, con fecha 01 de julio 2022, dirigieron un oficio a José Antonio Méndez Ávila, titular de Conafor en la entidad; a Eduardo Vazquez Ávila, encargado de despacho de la oficina de Semarnat; y a Luis Felipe Vazquez Sandoval, director de la Reserva de la Biosfera. En él exponen:

“Por medio de la presente nos dirigimos a ustedes en calidad de Delegados Auxiliares Municipales de distintas localidades del municipio de San Luis de la Paz, para hacerles la petición ya que estas comunidades estamos inconformes por la tala de árboles que andan haciendo en esta delegación. Por lo que solicitamos a ustedes se pueda realizar una reunión en la que nos expliquen por qué se dio este permiso. También solicitamos una copia del permiso que se otorgó a las personas que están haciendo esta tala. Esperamos su respuesta lo más pronto posible y gracias por su atención”.

Al cierre de esta investigación no habían obtenido respuesta. Aunque por otra parte relataron que hace algunos días acudió al sitio personal de Profepa, al parecer luego de una denuncia anónima tramitada bajo el expediente: PFPA/18.7/2C.28.2/00064-22. No se han dado a conocer detalles de esa inspección, pero la cuadrilla siguió trabajando en los cerros. El último camión con troncos se observó salir el viernes 9 de julio.

“Cuando respiramos como que da un olor a pino…”

Don Gonzalo Arvizu, campesino de las Mesas de Jesús, expresó su sentimiento.

“Hace veinte años cuando empezaron a pasar camiones con madera, le dije a la gente: ‘No está bien que se lleven lo de poquito valor que tenemos’. Por medio de los arboles cuando respiramos se siente el oxígeno, como que da un olor a pino, a encino. ¿Por qué vamos a dejar que se lleven el oxígeno que estamos teniendo? Ora no nomas la región, sino que viene gente de otros lados y valoran. Si tenemos algunas visitas es por medio de esa sierrita, de ese bosque, a la hora que sea un desierto ya no nos van a visitar. Ora no hay que pensar nomas en nosotros, sino en los que vienen; entre más más están los años secos”.

“Personas nos decían que por qué les evitábamos eso si la tierra es de ellos. Yo les decía que la tierra es de ellos, pero el medio ambiente semos (sic) todos, y no nomas nosotros la región de aquí. Si no plantamos siquera, no dejar que se lleven lo que tenemos de natural”, concluyó.

Información. Periódico Correo.

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