Conflictos en el mundo llevan a niveles récord la cifra de refugiados.

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) dio a conocer este jueves que el creciente número de conflictos alrededor del mundo ha llevado a cifras récord la cantidad de personas refugiadas.

De acuerdo con el organismo de la ONU, durante los primeros cinco meses de 2022 se tiene registro de más de 100 millones de refugiados, una cifra que –impulsada por conflictos como la guerra en Ucrania– ya supera el número de personas desplazadas durante todo el año pasado (89.3 millones).

Conflictos, persecuciones, violencia y violaciones de derechos humanos provocaron que en 2021 la cifra de refugiados y desplazados internos aumentara por décimo año consecutivo, por lo que este colectivo se ha duplicado con respecto a hace una década, cuando no alcanzaba los 43 millones.

«Si no tomamos medidas para hacer frente a estas cifras fruto de la desesperación y encontramos soluciones duraderas, seguiremos batiendo nuevos y terribles récords”, destacó el alto comisionado de la ONU para los refugiados, Filippo Grandi, en la rueda de prensa en la que presentó el informe.

Este documento se publica cada año en vísperas del Día Mundial de los Refugiados (20 de junio) y contabiliza tanto refugiados (personas que huyen de su país a otros) como desplazados internos en naciones sacudidas por conflictos, violencia o (en el caso de los venezolanos) graves crisis.

Siria, Venezuela y Afganistán encabezaban la lista antes de la guerra en Ucrania

Los colectivos de refugiados más numerosos a finales del año pasado eran los procedentes de Siria (6.8 millones), Venezuela (4.6 millones, aunque sumando los migrantes superan los 6.1 millones) y Afganistán (2.7 millones).

A estas cifras debe sumarse este año la de los casi cinco millones de ucranianos que han escapado a otros países, principalmente del resto de Europa, desde la invasión rusa iniciada a finales de febrero.

En cuanto a los países de destino, Turquía sigue siendo el que más refugiados acoge (3.8 millones, en su mayoría procedentes de Siria), seguido de Colombia (1.8 millones, principalmente venezolanos), Uganda (1.5 millones procedentes de la República Democrática del Congo) y Pakistán (1.5 millones de afganos).

En quinto lugar se sitúa el primer país desarrollado de la lista, Alemania (1.3 millones), según un informe en el que se resalta que un 83 por ciento de los refugiados en el mundo, casi uno de cada diez, son acogidos en países en desarrollo.

Estados Unidos fue el país que el año pasado recibió más solicitudes de asilo (188 mil), seguido de Alemania (148 mil), México (131 mil), Costa Rica (108 mil), Francia (89 mil) y España (65 mil).

Niños y niñas, las grandes víctimas

ACNUR denunció en su informe que los niños se cuentan entre las principales víctimas de este éxodo, ya que representan un 30 por ciento de la población refugiada y un 42 por ciento de la que sufre desplazamiento interno.

El pasado año, por otro lado, 5.3 millones de desplazados internos y 429 mil refugiados regresaron a sus casas, y 57 mil 500 se acogieron a programas de reasentamiento (desde un país inicial de acogida a otro), dos tercios más que en 2020.

El informe se publica en un momento de intensa polémica por el intento británico de deportar solicitantes de asilo a Ruanda, valiéndose de un acuerdo firmado entre Londres y Kigali en abril que ha sido muy criticado desde instancias internacionales, incluida la ACNUR.

Ese acuerdo es un error que podría sentar precedentes catastróficos, afirmó Filippo Grandi en la presentación del informe, destacando que «es básicamente un traspaso de responsabilidades desde un país con estructuras y recursos a otro, Ruanda (…), que no tiene las estructuras para esta tarea en particular».

Grandi advirtió que muchos países de África, América y otras regiones que acogen a grandes poblaciones de refugiados «podrían verse tentados a hacer lo mismo que el Reino Unido», algo que en su opinión «podría hacer el trabajo de ACNUR muy difícil».

Sin embargo, esta situación no es por completo nueva: en Estados Unidos, alegando un riesgo sanitario por la pandemia de Covid-19, la administración del expresidente Donald Trump impuso el Título 42, mediante el cual podía expulsar de manera rápida a las personas que solicitaban asilo en el país.

Asimismo, estableció que los solicitantes de asilo debían esperar en México hasta que las autoridades estadounidenses pudieran procesar su trámite, algo que por lo regular toma varios meses.

Información. El Sol del Bajío.

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