Van 971 solicitudes en Guanajuato de Voluntad Anticipada para morir dignamente.

Un chico de 17 años recientemente murió en San Miguel de Allende. Le pidió a sus padres que accedieran a firmar su documento de Voluntad Anticipada, además de otros tres deseos: tener su primera relación sexual, fumar mariguana y el permiso para ir a un concierto.

A sus padres les costó asimilar las peticiones de su hijo. Pensaron en posibles infecciones, adicción y otras tantas cosas. Pero, ante todo, se posicionaba la idea de que más temprano que tarde, moriría por la deleznable enfermedad cancerígena que le había atacado.

Por eso, accedieron a sus últimas peticiones, y a los dos meses, el chico murió. Y sí, lo hizo, al menos, de una manera ‘menos trágica’.

Casos como el de este joven se han replicado 971 veces en el estado de Guanajuato los últimos 10 años, desde que entró en vigor la polémica, pero necesaria, Ley de Voluntad Anticipada, y por la cual los ciudadanos adquirieron el derecho de, con sólo una firma o un representante, decidir cómo quieren pasar sus últimos días en este plano ante el lecho de muerte.

¿En qué consiste y cómo se tramita?

La normativa que entró en vigor en 2012 permite que una persona que vive una enfermedad terminal pueda elegir que no se le dé tratamiento médico mayor y sólo se le ‘deje partir’ con cuidados paliativos. De cierta manera es elegir cómo sobrellevar la muerte.

Para gestionar estas peticiones de los ciudadanos en la entidad, desde entonces se creó una Unidad de Voluntad Anticipada, la cual está adherida a la Secretaría de Salud de Guanajuato y al Instituto de Salud Pública del Estado de Guanajuato. Ésta, la preside Mariano Flores Maldonado, quien también actúa como puente para que se cumpla con los requisitos notariales, y, por supuesto, los cuidados médicos.

“Sí se conoce (la Voluntad Anticipada), pero las cuestiones culturales o sociales son las que nos detienen. Todos celebramos el Día de Muertos, pero después, nadie quiere hablar de la muerte”.

“Sí hacemos algarabía cuando festejamos el 2 de noviembre, pero a la hora de tenerla presente somos muy envidiosos porque no queremos sufrir por ver al otro que se va. Pero no pensamos en el otro”, apuntó Mariano Flores, quien afirma que esta ley sirve también para darle un espaldarazo a las familias ante las catástrofes económicas que conllevan las enfermedades, así como el abandono de los enfermos y la dificultad de las familias para cuidarles.

  • La Voluntad Anticipada comenzó en México en 2006
  • En Estados Unidos, este proceso comenzó desde 1962
  • En Guanajuato hay 70 notarios que pueden realizar este procedimiento
  • El proceso tiene un costo desde los 1400 pesos en Guanajuato

Predominan casos en SM Allende

Debido a cuestiones sociales, culturales o religiosas, estas peticiones que simulan a un proceso testamentario no son tan numerosas como podrían ser en Guanajuato. Incluso, la mayor cantidad de personas que optan por ‘irse sin grandes dolores ni complicaciones’ ni siquiera son guanajuatenses… y viven en San Miguel de Allende.

Sí, se trata de extranjeros (principalmente estadounidenses) que radican en el municipio y que han contribuido para que se firmen 506 documentos de voluntad anticipada durante los últimos 10 años. Esto, muy por encima de municipios como Celaya (240 casos), Guanajuato (108) o León (73).

¿A qué se debe esta tendencia en San Miguel de Allende?

“Ahí hay mucha suscripción porque en su mayoría son norteamericanos que suscriben estos documentos”, contesta Mariano Flores, que incluso, explica que hay personas oriundas del país vecino que sólo viajan a Guanajuato menos de una semana para firmar su documento ante notario, que se les entregue su constancia y regresar a EE. UU., para allá, conservar ese derecho si es que en algún momento lo requieren.

En Guanajuato, este proceso cuesta a partir de mil 400 pesos y consta de eso: decidirlo, acudir con un notario y recibir la constancia como testimonio notarial. Esto, en tan solo tres días en lo que se notifica desde el registro.

“La cultura va avanzando. De los 971 tendríamos 590 que son extranjeros, y el resto serían ciudadanos guanajuatenses”.

A su vez, este proceso que raya entre lo médico y legal impacta de muchas maneras: como en el patrimonio familias ante lo costoso de las enfermedades, la unión familiar ante las complicaciones y otras tantas cosas; “La economía nos ha frenado un poco. Si no tengo para el gas y para esto, no habrá para la voluntad anticipada”, dice Mariano quien no se guarda al compartir lo que se sabe pero cuesta aceptar; “Nadie nos asegura nada”.

Información. Periódico Correo.

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