Ola de calor deja a familias guanajuatenses viviendo “un infierno”.

De acuerdo con lo revelado por expertos, México atraviesa por una intensa ola de calor, algo que deja en terribles aprietos a las familias.

Si bien, muchos sacan provecho y pueden ir a refrescarse de distintas formas, en playas, balnearios o hasta con un agua fresca, no todos cuentan con los recursos necesarios para afrontar las temperaturas. Hay quienes sufren hasta por un vaso de agua o el líquido para bañarse.

Sara Hernández García y su familia, por las condiciones de pobreza y abandono en las que vive, tienen que enfrentar los crudos inviernos, pero también las elevadas temperaturas que sofocan a su familia hasta el desmayo. Su pequeña casa de teja y lámina en la colonia Valle de Ruesgas en el municipio de Silao es un inminente riesgo para la salud.

La familia Hernández vive en estas terribles condiciones, incluso sufren la falta de agua para cubrir sus necesidades básicas de higiene.

El calor que han sentido en estos días es abrumarte: “(Hemos sufrido) mucho, porque da mucho (calor). En tiempos de frío, pues mucho frío y ahorita, mucho calor”.

Al despertar lo primero que hacen es humedecer su rostro y luego, a resignarse a la falta de respiración. Lo más duro se vive en las noches cuando ni abrir las pequeñas ventanas es suficiente para refrescarse. “Nos da bochorno…se descoja uno nada más”.

Luchan hasta por agua para bañarse

En la zona no cuentan con suministro de agua potable desde la red, por lo que deben adquirirla en pipas siempre que su posibilidad económica se los permita. El costo se ha elevado en los últimos meses. Los niños son los que más padecen por las altas temperaturas, quienes “nada más andan en el agua” en su intento por pasar el día.

Uno de sus nietos incluso enfermó y los demás han sufrido síntomas de deshidratación. Aunque tienen varios tambos y tinacos, en apenas dos se dejan ver unos cuantos litros de agua, infestada por larvas. Esa misma agua es utilizada para la limpieza de la casa y para bañarse.

Sufren cambios de clima

Al costado, también al fondo de la colonia, vive su nuera Elizabeth Rodríguez Ayala. Su casa de aproximadamente 20 metros cuadrados está techada con lámina de asbesto. Desde hace siete años habita ahí con sus esposo y sus tres hijos, pues sus escasos recursos no le permiten ampliarla.

Tres de las paredes están cuarteadas y por los intensos vientos, se mueven con peligro de desplomarse.

¿“Es un solo suelo, son tres hijos los que tengo; no me alcanza, no tengo la economía para poder levantar un cuarto Quisiera que (las autoridades) me echaran la mano con un cuartito pequeño, no les pido más”, dijo.

Los pequeños han sufrido enfermedades: “En tiempo de calor el cuarto está caluroso, pero en tempo de frío entra demasiado aire; pienso que en tiempo de lluvias ya no me va a aguantar mi cuarto. Son las condiciones en las que yo estoy… hace poquito tuve a mi niña enferma de bronquitis por el cambio de clima”.

El miércoles la temperatura más alta registrada en el municipio fue de 34.9 grados centígrados, según lo reportado por el SAPAS.

Más de medio siglo bajo el sol

Javier González Morales se dedica a lavar coches desde que tenía 6 años. Hoy, a sus 63 dice que el calor ya no le hace tanto, a pesar de que al menos dura siete horas bajo el rayo del sol, seis días a la semana.

Trabaja desde las 10:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde, de lunes a sábado “si se puede más, porque a veces el trabajo empieza a caer a las 11:00 de la mañana. A veces lavo dos, tres coches o a veces nada”, compartió.

Don Javier no tiene empacho en compartir su nombre completo o su edad, pero confiesa que seguramente nadie va a saber quién es, porque en el pueblo lo conocen más por su apodo “El Gancho”, debido a su manera característica de encestar el balón.

“Todo San Miguel me conoce por El Gancho, casi nadie sabe mi nombre; ahí me los encuentro en los partidos de básquet en el parque Juárez, todavía juego, me gusta mucho”, compartió.

El hombre habla de su historia mientras lava una camioneta, justo debajo del sol de mediodía, en una primavera especialmente calurosa. “Está muy duro el calor, pero así tenemos que aguantar, no nos queda de otra”, dice el lavacoches con buen humor y ánimo para contar su historia.

Dijo que se trae una botella de agua o se compra una en la tienda, si es que trae dinero “y si no hasta que nos pague el cliente”.

Nadie ‘le cuenta de calores’

El Gancho lleva 15 años en la misma esquina, en el cruce de Juárez y San Francisco, justo frente a la Casa de Europa, aunque reconoce que ha estado en diferentes lugares del centro de la ciudad; se ha movido conforme han pasado los años porque los gobiernos fueron convirtiendo las calles en peatonales y tuvo que buscar nuevas opciones.

Empezó a los 6 años lavando coches, primero en la calle principal del jardín, muy cerca de la parroquia, cuando los vehículos podían entrar ahí. “A mí nadie me cuenta de calores, yo sí me los sé; me ha tocado de todo, desde mucho calor hasta mucho frío o lluvia”.

Como tuvo seis hijos, la necesidad nunca le dio descanso y ha tenido que mojarse las manos todos los días para cambiar el sudor de su frente por pan. Hoy es abuelo de cuatro nietos y asegura que sus hijos ya todos se mantienen solos. Uno de ellos, justo en la misma actividad con la que su padre mantuvo a toda su familia.

Vendedores de aguas frescas aprovechan el calor

Un promedio de hasta 75 vasos de litro de agua fresca de distintos sabores, son los que se llegan vender en una de las paleterías de mayor tradición en el municipio. Esto ante las altas temperaturas que se han registrado en últimos días.

De horchata, piña colada, kalhua (licor de café), jamaica, guayaba, tamarindo, y limón con chile, entre otros, son las ‘aguas frescas’ que se pueden encontrar en las diversas paleterías.

Estrella es la encargada de una paletería en pleno jardín principal de la zona centro. Ella menciona que en este establecimiento el sabor que más se llega a vender es de kalhua, quizás porque no es un sabor tan común en el municipio.

Subrayó que por esta ola de calor en Guanajuato, el vaso que más se vende es de litro. Hasta 75 vasos por día se venden, aunque todo depende del día. Además resaltó que a ellos lo que los distingue es su buen sabor.

Van desde niños hasta adultos mayores, todos desean alguna manera de aminorar el calor que se siente durante el día, principalmente de las 12:00 del mediodía a las 4:00 de la tarde.

Para finalizar, mencionó que la temporada de calor es el tiempo en el cual las ventas se incrementan considerablemente. Sin embargo, cuando la temperatura descender, también lo hacen sus ventas, a veces hasta en un 100 por ciento: “hay ocasiones que de plano no se vende nada”, concluyó.

Información. Periódico Correo.

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