Ante las violentas protestas antigubernamentales que se llevan a cabo en Kazajistán, el presidente Kasim-Yomart Tokáev, declaró el estado de emergencia, medida que se suma al toque de queda impuesto entre las 23:00 y las 7:00 horas, con las que el Gobierno intenta recuperar el control del país.
Apenas comenzado el 2022, Kazajistán se vio envuelto en una serie de protestas que se volvieron gradualmente más violentas, y que comenzaron el pasado dos de enero debido al drástico incremento de los precios del gas licuado del petróleo, utilizado en la región como combustible en la mayoría de los autos.
Las protestas fueron escalando hasta que desembocaron en disturbios y enfrentamientos con agentes de la policía, que en algunos casos decidieron apoyar a los manifestantes, negándose a detenerlos.
Finalmente, cuando el Gobierno decidió rebajar los precios del combustible hasta sus niveles previos, las protestas ya habían adquirido tintes políticos, y los protestantes comenzaron a exigir la separación del expresidente Nursultán Nazarbáyev, que ocupaba un cargo vitalicio como presidente del Consejo de Seguridad Nacional, y que según algunas versiones, manejaba desde las sombras el gobierno del país.
El presidente accedió a esta demanda y le retiró el cargo a Nazarbáyev, aunque esto no logró calmar los ánimos de los manifestantes, que concentraron su revuelta en la antigua capital y ciudad más poblada del país, Almatý, donde una turba enfurecida asaltó el edificio de la Administración y la antigua residencia presidencial, la sede del Gobierno regional, los edificios de la Fiscalía y del canal estatal Qazaqstan, así como el aeropuerto internacional de Almatý.
Se calcula que las violentas protestas han dejado hasta ahora ocho policías muertos, así como otros 317 heridos.
Presidente pide ayuda internacional
El presidente Kasim-Yomart Tokáev dijo en un discurso este miércoles que la coordinación de los ataque confirma que hay actores externos organizando las protestas contra su gobierno.
“Estas bandas terroristas son internacionales, han recibido un importante entrenamiento en el extranjero y su ataque a Kazajistán puede y debe considerarse un acto de agresión”, afirmó el presidente.
Tokáev denunció que los elementos vandálicos tienen un alto nivel de organización, lo que evidencia que hubo “un plan de acción cuidadosamente pensado”.
Debido a esto, llamó al apoyo de la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva (OTSC), alianza político-militar entre varios países de Europa y Asia Central, y que está integrada por Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Rusia y Tayikistán.
“Al respecto, valiéndome del Tratado de Seguridad Colectiva, he hecho hoy un llamado a los jefes de la OTSC para que brinden apoyo a Kazajistán en la superación de esta amenaza terrorista. En realidad, no se trata de una amenaza, sino de un menoscabo de la integridad territorial”, precisó.
Según estipula el artículo 4 de la OTSC, los Estados miembros prestan sin demora el apoyo, incluido militar, al integrante que ha sido atacado desde el exterior. Además, el artículo 2 del tratado estipula que los miembros realizan consultas conjuntas para coordinar sus acciones en caso de una amenaza a la seguridad, estabilidad, integridad territorial y soberanía de uno de los integrantes de la alianza.
Información. Periódico Correo.

