Biden pide perdón en la COP26 por la falta de acciones medioambientales durante la administración de Trump.

Con el rostro cabizbajo, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, tomó una vez más la palabra en uno de los eventos internacionales más importantes: la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26).

Frente a múltiples presidentes y líderes ecológicos, el demócrata dio un mensaje claro. Con voz baja, pidió una disculpa por las nulas acciones que la administración previa a la suya realizó en torno a la lucha contra la crisis ecológica, sobre todo por su salida del Acuerdo de París a finales de 2020.

“Supongo que no debería disculparme, pero lo hago por el hecho de que Estados Unidos, en la última administración, se retiró del Acuerdo de París y nos puso un poco detrás de la bola ocho. Sin embargo, eso fue lo primero que atendí cuando fui elegido”, declaró Biden, haciendo referencia a la carta que emitió el mismo día que tomó posesión para reintegrar a su Estado al Acuerdo firmado en 2015.

Respecto al mal manejo de la administración de Donald Trump en torno a la ecología y medio ambiente, en meses previos a la disculpa de Biden sus acciones ya habían sido señaladas como negativas, como se señala en el Índice de Desempeño frente al Cambio Climático (Red de Acción Climática, 2020), el cual analiza de manera anual el desempeño de la política climática nacional e internacional de 61 países.

A través de dicho informe, Estados Unidos fue la nación con el peor registro dentro de los Estados estudiados, pues carecía de una política para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), además de que impulsaba políticas agrícolas y forestales extremadamente destructivas.

“Los expertos enfatizan que la política climática nacional ha empeorado bajo la administración del presidente Donald Trump (…) Estados Unidos está actuando como un actor destructivo en las negociaciones internacionales a todos los niveles”, se lee en el documento.

Claudia Edith Serrano Solares, posdoctorante de la Unidad Académica de Estudios Regionales (UAER) de la UNAM, opina ante este panorama que la disculpa por parte del presidente Biden, además de que con ella reconoció la falta de acción por parte del republicano, va un poco más allá que el sólo hecho de lamentar sus acciones.

De acuerdo con la académica, el principal objetivo del demócrata fue sumar alianzas con otros Estados, a fin de complementar su agenda ecológica, la cual tiene fines internos y externos, en los cuales entra el diálogo con otros representantes mundiales.

“Habría que leer esta disculpa como un compromiso firme que tiene la administración de Joe Biden por ir sumando aliados y para lograr los objetivos previstos dentro del Acuerdo de París y de las otras iniciativas que se están sumando”, asegura.

Bajo esa línea, la también internacionalista añade que el gobierno estadounidense busca dialogar sobre todo con países como China y la India, al ser dos de las naciones que más GEI generan en el mundo, y con los que no ha tenido una comunicación tan constante.

“A pesar de su intención, veo muy complicado que lo logre, debido a que cuando hubo una cumbre en Estados Unidos (sobre el cambio climático), no asistieron los representante de ninguno de estos Estados (…) No obstante, lo importante es darnos cuenta que tampoco está abandonando su objetivo pese a los obstáculos, pues sigue buscando alternativas para lograr ese acercamiento”, señala.

Los retos por delante para Biden

Al intentar buscar nuevos aliados durante la COP26, Joe Biden pretende, además de cumplir con su agenda ecológica externa, tener refuerzos para enfrentar los retos que trae consigo la lucha contra la crisis climática mundial.

Ninel Escobar, subdirectora de Cambio Climático y Energía del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) México, sostiene que entre esos desafíos están tres puntos fundamentales: la ambición, el financiamiento y las reglas, los cuales ya habían sido mencionados por Carolina Schmidt, ministra del Medio Ambiente de Chile.

Por ambición se refiere a lograr los compromisos a los que someten los países de manera voluntaria, entre ellos respetar la regla principal del Acuerdo de París, la cual establece no rebasar el umbral de 1.5 grados Celsius para no llegar a consecuencias irreversibles o inmanejables para la humanidad.

“Respecto al financiamiento, es claramente uno de los medios principales para lograr la reducción de Gases de Efecto Invernadero, y en ese sentido ya hay una meta para llegar a los 100 mil millones de dólares que se prometieron desde 2015, pero que aún no se han alcanzado”, dice Escobar.

Sobre las reglas, la especialista sostiene que los gobiernos no deben dejar de lado los compromisos ya establecidos en años anteriores, como acelerar la descarbonización e invertir en proyectos de reducción de emisiones.

Para cumplir con esos desafíos, Ninel agrega que una de las medidas urgentes es tratar de dejar la adicción a los combustibles fósiles, así como transitar a energías renovables, un tema que múltiples países participantes de la COP26 tienen pendiente.

“Otra agenda es la de la gestión de residuos, la cual en muchos países en desarrollo no es óptima y genera muchas emisiones de GEI (…) Además, se debe poner mayor atención a otro tema como la deforestación”, señala Ninel.

Con esos deberes sobre la mesa, se espera que hasta el próximo 12 de noviembre, día que finaliza la COP26, los líderes mundiales participantes continúen proponiendo medidas para enfrentar la crisis a corto y mediano plazo, a fin de ver un futuro más prometedor.

Información. Reporte Indigo.

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