Gran conjunción de Júpiter y Saturno: todo lo que debes saber para observarla desde México este 21 de Diciembre.

Desde mediados del 2020, Júpiter y Saturno se han ido acercando cada vez más en el cielo, recortando la distancia entre ellos.

Los gigantes gaseosos nos han regalado este año escenas celestes únicas, custodiando a la Luna y danzando juntos en el horizonte. Pero sin duda, la postal más especial tendrá lugar en la noche del 21 de diciembre, cuando los dos se alineen casi por completo, hasta parecer un solo planeta.

Pero, ¿por qué es tan extraordinario? ¿Por qué tanta expectación?

En entrevista con infobae México, el doctor Raúl Mújica, astrónomo del INAOE y del Comité Nacional Noche de las Estrellas, explicó que el próximo lunes 21, al ponerse el Sol, veremos a Júpiter y Saturno más juntos que nunca en los últimos 800 años. Desde el siglo XIII, no se ha podido observar un acercamiento así.

“Desde hace ya varios meses la distancia entre ellos se ha empezado a hacer más corta, porque Júpiter se está moviendo más rápido que Saturno. Júpiter tarda 12 años en dar la vuelta al Sol, y Saturno como 30 años. Entonces, más o menos, cada 20 años, se van alcanzando”, explicó el experto.

El dúo planetario se reúne en el espacio aproximadamente cada 20 años. Pero en esta ocasión su cita será muy inusual, porque van a quedar entre sí a una distancia mucho más pequeña de lo habitual.

Júpiter tarda menos en completar su vuelta al Sol y se mueve más rápido, así que cada dos décadas adelanta a su vecino anillado, y vuelve a alcanzarlo 20 años más tarde. Cuando los dos gigantes se reencuentran después de tanto tiempo y llegan a su máximo acercamiento, se produce lo que en astronomía se conoce como “gran conjunción”.

Sin embargo, no siempre quedan a la misma distancia, ya que sus planos de órbita son “un poco distintos”.

“Estos acercamientos van cambiando. Generalmente anda por un grado de separación, pero resulta que justo la conjunción del 21 de diciembre va a ser de las más cercanas, visibles, de los últimos 800 años”, expresó el astrónomo mexicano.

En los últimos siglos se han documentado solo dos conjunciones en las que Júpiter y Saturno se acercaron tanto como lo harán en 2020. Ocurrieron en 1226 y en 1623.

“La de 1623 no fue visible [desde la Tierra] porque los planetas estaban muy cerca de la dirección del Sol, entonces el brillo no permitía observarlos. Pero en la de 1226 estuvieron solamente a dos minutos de arco”, explicó el doctor Raúl Mújica.

“El 21 de diciembre van a estar separados solamente a seis minutos de arco. Esto es el equivalente a una quinta parte del diámetro aparente de la Luna. Entonces, la Luna la dividimos en cinco, y un pedacito es la diferencia que va a haber entre la posición de Saturno y de Júpiter”.

Esta corta distancia que habrá entre ambas esferas hará que parezcan un planeta doble. Y esa imagen no volverá a repetirse hasta 2080, lo que convierte al evento astronómico en un espectáculo extraordinario que nadie debería perderse.

“Es suficientemente raro, porque el anterior, visible, fue en 1226; el de 1623 no se pudo observar. El siguiente nos tocaría en 20 años, pero en 2040 y en 2060 van a estar separados un grado. Entonces, hasta el 15 de marzo del 2080 es que se van a acercar otra vez como a seis minutos, como en esta ocasión”, dijo el experto, quien destacó que se trata de un fenómeno muy inusual, y nos dio las claves para poder contemplarlo desde México.

Este año, la luz del Sol no será un obstáculo para observar la gran conjunción, ya que los gigantes estarán lo suficientemente lejos del Astro Rey.

Aunque la mejor oportunidad para disfrutar del espectáculo llegará en la noche del 21 de diciembre, Raúl Mújica explicó que en realidad el evento ha estado ocurriendo durante todo el mes, ya que Júpiter y Saturno se han ido aproximando gradualmente, hasta el punto de que hoy, al contemplarlos desde la perspectiva de la Tierra, tendremos la sensación de que están sobrepuestos.

“Por ejemplo, el 1 de diciembre estaban separados un poquito más de dos grados, es decir, como dos veces el tamaño de la Luna. El 15 de diciembre estuvieron separados menos de un grado, menos del tamaño de la Luna. Y desde el 15 hasta el 21 se han ido acercando una décima de grado”.

El astrónomo mexicano explicó que para ver a los dos gigantes en la noche de este lunes tendremos un tiempo limitado, ya que solo aparecerán en la bóveda celeste durante unas horas.

“Hay que observarlo al atardecer porque solamente lo podemos ver un ratito. Van a estar un poco más de una hora arriba en el horizonte, luego de que anochezca. Después de ese tiempo, irán bajando, se van a ocultar en el poniente. Así como se oculta el Sol, se ocultan los planetas y las estrellas”, explicó. “El 21 solamente se va a observar unas horas, y por supuesto, el 22, el 23, vamos a empezar a ver cómo se van separando”, agregó.

Hacia dónde mirar

Para localizar en el cielo a Júpiter y Saturno debes mirar hacia poniente, esto es, en dirección oeste.

“La recomendación que he estado haciendo es que observen toda la tarde después de que se mete el Sol, que observen hacia el poniente, y van a notar un par de puntos brillantes. El más brillante ahorita en el cielo es Júpiter y un poco más arriba, con respecto al horizonte, está Saturno”, indicó.

Recuerda que para guiarte en el firmamento puedes utilizar la brújula del celular o apps de realidad virtual como SkySafari, para Android, o SkyView, para IOS. La parte positiva es que no se requieren instrumentos profesionales de observación, ya que puede apreciarse a simple vista.

“Se puede ver a simple vista, se puede ver con binoculares, e incluso, se puede ver con un telescopio porque, esto es bien importante, incluso con un telescopio pequeño van a poder ver en el mismo campo del telescopio a los dos planetas y a sus lunas. Esa es la parte también interesante para los que les gusta la astronomía más a detalle, que con un telescopio van a poder verlos en el mismo campo de visión”, aclaró el doctor Mújica García.

¿Por qué lo llaman la estrella de Belén?

En las últimas semanas, muchos medios de comunicación aseguraron que en la noche del 21 de diciembre reaparecería en el cielo “la estrella de Belén”, es decir, el astro que según el evangelio de Mateo guio a los Reyes Magos hasta el pesebre en el que nació el niño Jesús. En realidad, se referían a la gran conjunción de Júpiter y Saturno.

Según explicó el doctor Raúl Mújica, esta asociación no es correcta, porque hasta ahora nadie ha podido demostrar qué objeto celeste vieron supuestamente los Reyes de Oriente en el firmamento, y durante siglos, este interrogante ha fascinado a los astrónomos.

“Ha habido intentos de muchos astrónomos, incluido Kepler, para intentar explicar qué era la estrella de Belén. Y por supuesto, no hay ninguna estrella en el cielo que se llame así. Entonces, los astrónomos dijeron, ‘Bueno, ¿a qué se deberá?; ¿A qué se referían entonces? Los Reyes Magos… será algo importante’”, contó Mújica García.

A pesar de las distintas hipótesis, se descartó que pudiera tratarse de un meteorito, un bólido, una estrella nova, Venus o un cometa. Otra explicación más plausible la propuso en el siglo XVII el astrónomo alemán Johannes Kepler.

“Después de que los astrónomos desecharon todas esas opciones, Kepler, que observó en su día una conjunción triple, pensó que podría ser una posibilidad. Triple porque en un período de seis meses, Júpiter y Saturno se juntan tres veces. Kepler dijo, ‘¿Por qué no podría ser la estrella de Belén varios objetos que se juntaron?”.

“Tiempo después, otro astrónomo que además era clérigo, se llamaba Charles Pritchard, hizo los cálculos de las conjunciones y resulta que encontró que había sucedido una triple conjunción siete años antes del nacimiento de Cristo. En el siete antes de Cristo. Ahí entran otros temas, pero esto es lo más acertado sobre lo que pudo haber sido la estrella de Belén”, relató el doctor.

El 29 de mayo, el 29 de septiembre y el 4 de diciembre del año 7 a.C., ocurrieron tres conjunciones, por lo que quizás, este fenómeno pudo ser la famosa estrella que cita la biblia. Sin embargo, por los cálculos, esta hipótesis despierta una gran polémica, ya que de confirmarse significaría que la fecha socialmente aceptada del nacimiento del Mesías podría ser incorrecta. De hecho, se sabe que no llegó al mundo un 25 de diciembre, sino que este día fue establecido más tarde, hasta el año 336 d.C.

“No coincide con el año, entonces se han hecho interpretaciones de lo que dicen los evangelios y han encontrado que además de ser extrapolaciones, se tendrían que ajustar fechas, como por ejemplo, del nacimiento de Jesús. Hay mucho juego entre lo que dicen los evangelios, entre las decisiones de las fechas y entre los posibles eventos astronómicos”.

Aunque hasta ahora nadie ha podido confirmar qué era la estrella de Belén, y el astro está envuelto en un halo de misterio, el doctor Raúl Mújica espera que los medios que afirmaron que este mes de diciembre iba a aparecer de nuevo, se hayan inspirado en la propuesta de Kepler, la explicación más convincente de lo que pudo ser el fenómeno astronómico que una noche iluminó el firmamento de Judea, y sorprendió a los tres reyes de Oriente.

Información. Infobae.

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