La burocracia de autoridades mexicanas y estadounidenses, tienen a la señora Beatriz Rodríguez sufriendo un infierno, ya que desde septiembre que murió su esposo en Texas, buscando el sueño americano, no ha logrado repatriar su cuerpo y darle sepultura en su tierra.
El pasado 20 de septiembre del 2019, una llamada le cambio la vida a Beatriz Rodríguez, ya que se comunicaron desde el consulado mexicano para informarle, que su esposo, José Ramón Martínez Rodríguez, había muerto en Carrizos Spring, en Texas.
Con esa llamada, el sueño americano que José Ramón buscaba para su familia, se convirtió en una pesadilla, ya que la burocracia, ha impedido que el migrante descanse en la comunidad de El Rodeo, en Guanajuato capital de donde es originario.
Con la voz cortada por el sentimiento y la impotencia de que a cuatro meses del fallecimiento de su esposo, no lo ha podido traer a México, Beatriz relata que, la situación en la que murió su esposo es poco clara.
“Nos dijeron que él, estaba con otros compañeros, cuando de repente se desmayó, y sus compañeros pidieron ayuda y llegaron los de migración y ambulancias, pero ya no tenía vida”, recordó la viuda.
Sólo uno de sus compañeros se quedó a acompañarlo y ofreció a las autoridades americanas, ayudar con el proceso de identificación y repatriación de José Ramón, pero se le negó y fue deportado.
Trámites Imposibles
En ese momento, comenzó el infierno para Beatriz, ya que desde el consulado le pidieron pruebas de identidad, le enviaron una foto para que lo reconociera y la petición de 40 mil pesos para pagar el traslado del cuerpo.
“Les mandé fotos, documentos, lo reconocí en una foto, incluso fui con un notario para que acreditara lo que yo decía, me pidieron 40 mil pesos de un día para otro, porque me dijeron que necesitaba pagar el traslado, yo soy de bajos recursos y con ayuda de familiares y gente de la comunidad los pude juntar, pero luego me dijeron que con esas pruebas no eran suficientes”, relata la mujer.
Y es que presuntamente, el médico forense que lleva el caso de la muerte de su esposo, exige que se hagan pruebas de ADN para garantizar la identidad y el parentesco con sus familiares, lo que según le dijeron, podría tardar hasta 13 meses.
Para esto se le enviarían ‘kits de prueba de ADN’ a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en León, las cuales no han llegado.
Desesperada, Beatriz tocó a la puerta del Gobernador, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, en el Palacio de Gobierno, pero se topó con pared, ya que no le permitieron audiencia y la canalizaron a la Secretaría del Migrante, donde comenzó a peregrinar entre varios “licenciados”, que le prometieron ayudarla, pero hasta el momento, el avance en su caso ha sido nulo.
“Me pusieron a un abogado, que me dijo que iba a tramitar que se apurara el caso en Texas y que llegaran rápido los kits de prueba de ADN, pero hasta el momento no ha habido ningún avance, también me dijeron que me podrían hacer un reembolso del gasto del traslado, aunque solo una parte, porque no tenían recurso, de eso tampoco hay nada”.
Su primer acercamiento con la Secretaria del Migrante, fue en diciembre y debido al periodo vacacional, su caso se quedó en pausa, hasta que regresaran a laborar, este 8 de enero, por lo que reanudo la búsqueda de ayuda y asesoría para fin concluir los trámites.
Urgencia por Recomenzar
Dijo que, aunque si ha recibido el apoyo de la Secretaría del Migrante, le urge tener a su esposo en México para darle sepultura.
“Nos cambió la vida, era la primera vez que él migraba, para darnos una mejor vida, pero pues pasó esto y ya no se pudo ese sueño, ahora nada más quiero que me lo entreguen para enterrarlo, vivir mi duelo y seguir la vida con mis hijos, porque desde el día que nos avisaron que murió, no he podido hacer nada más que estarme moviendo a las oficinas y esperar llamadas, no tengo tiempo ni ánimos para salir a trabajar y sacar adelante a mis (tres) hijos”.
El matrimonio tiene tres hijos, dos de ellos en edad escolar y un bebé, los cuales tampoco han podido despedir a su padre y necesitan que su madre pueda ayudarlos a seguir con sus vidas, lo cual no podrá pasar hasta que la burocracia permita que el cuerpo de José Ramón, regrese a México y descanse en su tierra natal.
Información. Periódico Correo.

