Comerciantes de distintos rubros decidieron abandonar el municipio que los vio nacer porque fueron víctimas de la delincuencia que amenazó con apagar su vida y la de sus seres queridos.
Raptaron a familiares
Hace cinco años, Pedro (nombre ficticio) salió huyendo de la ciudad debido a que un grupo delictivo lo perseguía para seguirle cobrando ‘derecho de piso’; era uno de los comerciantes más prósperos de la Central de Abastos pero tuvo que dejar sus negocios, su casa, su tierra natal por a las serias amenazas que recibió en aquella época. Aguantó y se resistió unos meses, pero el secuestro de algunos de sus familiares y la amenaza de muerte hacia él si no pagaba lo orillaron a irse a otro país y no piensa volver nunca.
Pagaba 200 mil pesos
Rodolfo también fue uno de los vendedores de ‘fayuca’ y pacas de ropa con más clientela en el tianguis de los lunes: empezó con un puesto pequeño pero hizo crecer el negocio, tanto que después ya tenía un establecimiento en cada mercado y tianguis de la ciudad, hasta que hace diez años llegó un grupo delictivo y lo obligó a pagar la cuota.
Al principio aceptó pero conforme pasaron los meses vio que las exigencias no iban a cesar nunca, pues sus extorsionadores pensaban que tenía mucho dinero, el suficiente para pagar hasta 200 mil pesos mensuales. Finalmente decidió emigrar a Estados Unidos con sus hijos y su esposa. Allá es empleado de la construcción y también trabaja por su cuenta, aunque extraña México allá vive tranquilo. Tampoco piensa volver a Celaya, dice que ve las noticias por redes sociales y no se le antoja ni regresar de visita.
“Un día se llevaron a mi esposa y mi hija, las secuestraron unos días hasta que pagué un rescate muy fuerte pero gracias a Dios me las regresaron; hace diez años estaba diferente la situación. Sí teníamos que pagar ‘el piso’ pero esas personas respetaban los tratos, uno pagaba y nos dejaban trabajar bien, hasta cierto punto tenían palabra y códigos, tú pagas y te dejo en paz, yo me fui porque cada vez querían más dinero y si no pagabas te iba mal, en aquel entonces sólo un grupo pedía la cuota, hoy ya cualquiera pide y cualquiera mata”, dijo.
Extorsionan ‘sin código’
Así como ellos, medianos y grandes empresarios han emigrado a otros estados y países, debido sobre todo a las extorsiones, hace una década sucedían los secuestros pero los afectados eran sobre todo personas de clase alta y de reconocimiento social. Las extorsiones las cobraban de acuerdo a lo que cada negocio o empresario -calculaban los grupos delictivos- que podía pagar.
“Antes estaba otro grupo que era el que nos cobraba, el que ahora opera no tiene códigos, no espera y no entienden razones, sólo matan y ya. Primero te balacean el negocio y si no te alineas te matan. No estoy diciendo que los delincuentes de antes hayan sido mejores ni los estoy justificando, por supuesto que delinquían, pero los compañeros pagaban su derecho de piso y ya nos dejaban en paz, pero llegaron estos otros y llegó el terror”, mencionó un líder de comerciantes.
Cambian de giro delictivo
A partir de marzo de este 2019 que arrancó el Operativo Golpe de Timón y que el gobierno federal se enfocó más intensamente en combatir el robo de hidrocarburo, un grupo delictivo que opera en la zona de Santa Rosa de Lima se vio afectado en sus finanzas, que entre varias actividades ilícitas comenzaron a extorsionar, robar (sobre todo vehículos) y secuestrar.
Durante todo este año era un ‘secreto a voces’ que decenas de empresarios -micro, pequeños y medianos-, vendedores y profesionistas estaban siendo extorsionados; el 5 de agosto un grupo delictivo asesinó a tres mujeres en una tortillería cuyos dueños estaban siendo extorsionados, esto luego de que unas 100 personas se manifestaron en Presidencia municipal para exigir que se frene este delito. La respuesta de los delincuentes fue mortal.
“Yo tenía cuatro tortillerías, pero las tuve que cerrar. Cuando pasó lo de las señoras, agarré a mi familia y me fui a vivir a Querétaro, pues sabía que no me iban a dejar en paz, los extorsionadores querían más y yo ya no podía pagarles y supe que la vida de mi familia estaba en riesgo”, dijo Guillermo.
Afecta a otras ciudades
En Apaseo el Alto las ejecuciones y delitos de alto impacto que se agudizaron en 2018 orillaron a varios a irse a vivir al estado de Querétaro.
Habitantes de aquel municipio dijeron que disminuyó el éxodo, no porque haya mejorado la situación sino porque ya se han ido acostumbrando a los hechos de violencia.
Información. Periódico Correo.

