En medio de las tensiones comerciales con Estados Unidos, la presidenta Claudia Sheinbaum abordó este lunes otro frente de negociación bilateral: la entrega de agua del Río Bravo pactada en el Tratado Internacional de 1944. Desde la conferencia mañanera, la mandataria confirmó que existe la posibilidad de incorporar una revisión anual del volumen entregado, en función de las condiciones de lluvia del país.
Actualmente, el tratado establece revisiones cada cinco años para verificar si México cumplió con los volúmenes comprometidos.
La sequía, detrás del déficit hídrico
Sheinbaum explicó que durante el ciclo 2020-2025, México acumuló un adeudo de agua con Estados Unidos debido a una severa sequía, particularmente aguda en los últimos tres años del gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
La falta de lluvias impidió que las presas internacionales y el propio Río Bravo alcanzaran los niveles necesarios para cumplir con los compromisos del tratado. Así, al cierre del ciclo quinquenal, México quedó a deber una cantidad de agua a su vecino del norte.
El acuerdo vigente: entregas en 2025 y 2026
La presidenta detalló que el acuerdo negociado con Estados Unidos contempla dos etapas de liquidación del adeudo:
- Una entrega de agua pactada para 2025
- Una entrega adicional en 2026, cuyo volumen dependerá de las lluvias registradas
Sheinbaum fue enfática en desmentir versiones que señalaban un incumplimiento por parte de su administración: el acuerdo se ha cumplido y únicamente ha habido una diferencia de semanas en los tiempos de entrega, no en los volúmenes comprometidos.
El reto: agua para EEUU sin afectar a productores mexicanos
La parte más delicada del asunto, reconoció la mandataria, es equilibrar el envío de agua con las necesidades del campo mexicano. Para ello, ya sostuvo conversaciones con los gobernadores de los estados fronterizos directamente involucrados:
- Tamaulipas
- Nuevo León
- Chihuahua
- Coahuila
Los mandatarios estatales y los productores agrícolas de la región ya expresaron su acuerdo con el envío de agua a Estados Unidos en las próximas semanas, bajo una condición fundamental: que no se afecte el consumo humano y que los agricultores reciban compensación por las afectaciones al riego de sus cultivos.
Una revisión anual, la posible salida estructural
Más allá de la coyuntura, la presidenta apuntó hacia un cambio de fondo en la gestión del tratado. La posibilidad de establecer revisiones anuales —en lugar de quinquenales— permitiría ajustar los compromisos de entrega con mayor flexibilidad ante fenómenos climáticos como la sequía, que se han vuelto más frecuentes e intensos en la región norte del país.
Información. Infaboe.

