El acueducto histórico de Acámbaro representa una de las obras hidráulicas más antiguas y relevantes del continente americano, cuyo origen se remonta a los primeros años de la fundación de Acámbaro y que durante más de cuatro siglos abasteció de agua potable a la población.
De acuerdo con especialistas en historia, antes de la llegada de los españoles, la región de Acámbaro estuvo habitada por diversos pueblos originarios, entre ellos purépechas, otomíes y grupos chichimecas, quienes ya conocían y aprovechaban un manantial de aguas cristalinas ubicado en la serranía de Tócuaro, colindante con el actual estado de Michoacán.
El investigador acambarense Leonardo Arturo Amezcua Ornelas, informó que tras la fundación de Acámbaro en 1526, los primeros misioneros franciscanos, entre ellos fray Antonio Bermul y fray Juan de San Miguel, identificaron la necesidad de contar con una fuente de agua limpia y constante para la nueva población, ya que el río Lerma, a pesar de su cercanía, no era apto para el consumo humano.
Fraile Franciscano promueve acueducto
“El padre Antonio Bermul, en el año de 1527, fue a la serranía de Tócuaro donde fundó la población de San Mateo Tócuaro y posteriormente la gente natural de este sitio lo llevaron hasta el nacimiento del agua, y en ese año se iniciaron los trabajos para hacer un acueducto para la población de Acámbaro”.
Amezcua agregó que el agua comenzó a llegar a la población en enero de 1528, lo que evidencia la rapidez con la que se construyó el primer sistema de conducción, el cual, en sus inicios, estuvo conformado por canales de madera y estructuras sencillas.
Con el paso del tiempo, el acueducto fue perfeccionándose y reforzándose, adaptándose a las necesidades crecientes de la ciudad.
Acueducto de Acámbaro: Arquitectura austera y funcional
Aunque no existen documentos precisos que permitan identificar cada una de sus etapas constructivas, el análisis de los materiales y técnicas empleadas revela que la mayor parte de la estructura visible actualmente data del siglo 16.
El acueducto se caracteriza por su arquitectura austera y funcional, construida con piedra sin labrar, mortero de cal y arena, sin elementos decorativos, lo que confirma su carácter eminentemente utilitario.
A lo largo de su historia, el acueducto fue objeto de diversas intervenciones para su conservación, la restauración más significativa se llevó a cabo en la segunda mitad del siglo 18, cuando se realizaron trabajos de rehabilitación para reforzar la estructura, afectada por el paso del tiempo y por movimientos sísmicos, explicó el historiador a El Sol del Bajío.
Hacendados y comunidades pelean por el agua
Durante el periodo virreinal y etapas posteriores, el control y uso del agua generaron disputas entre hacendados y comunidades, así como entre Acámbaro y la población de Tócuaro; sin embargo, el suministro se mantuvo activo durante siglos, consolidándose como un elemento vital para el desarrollo urbano y social de la región.
El acueducto permaneció en funcionamiento desde 1528 hasta aproximadamente 1981, lo que significa que abasteció de agua a la población de Acámbaro durante más de 450 años.
Diversos estudios consideran que el acueducto de Acámbaro es el más antiguo de América continental, antecediendo a otros acueductos más conocidos como los de Morelia y Querétaro, los cuales fueron construidos en siglos posteriores.
Inicia proyecto en manantial de Tócuaro
El sistema hidráulico inicia en el manantial de Tócuaro y recorre zonas montañosas mediante canales a nivel del terreno, atraviesa barrancas con arquerías y cajas de regulación, y continúa por antiguas áreas agrícolas hasta llegar al núcleo urbano.
En su fase elevada dentro de la ciudad, el acueducto cuenta con 40 arcos, en su mayoría de medio punto, además de algunos con formas multilobuladas.
El recorrido culmina en un tanque de decantación de planta octagonal y en la llamada Pila de la Cruz, cuyo nombre correcto es humilladero, una estructura religiosa del siglo 16.
En México, únicamente se conservan dos humilladeros de esa época: el de Acámbaro y otro ubicado en Pátzcuaro, Michoacán.
Acueducto quedó oculto en el crecimiento urbano
No obstante su valor histórico y cultural, el acueducto ha enfrentado diversos problemas de conservación. En la segunda mitad del siglo 19, se permitieron construcciones adosadas a su estructura, lo que afectó su integridad.
Actualmente, el monumento se encuentra parcialmente oculto entre el tráfico vehicular, el comercio informal y el crecimiento urbano.
El gobierno municipal ha señalado que dignificar el entorno del acueducto y recuperar su visibilidad constituye un primer paso para su puesta en valor como patrimonio histórico, cultural y urbano, reconociendo su importancia como una obra emblemática en la historia de Acámbaro y de México.
Información. El Sol del Bajío.

