El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, anunció este miércoles el inicio formal de las conversaciones del T-MECal publicar una fotografía en su cuenta de X. Con este acto, dio comienzo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Los equipos técnicos de ambos países sostendrán hoy y mañana una primera ronda de discusiones que marca el inicio oficial del proceso de negociación comercial entre las dos naciones.
Lo que México pone sobre la mesa
Ebrard presentó la semana pasada los resultados de la consulta pública más amplia que el país ha realizado sobre el tratado: 30 sectores económicos consultados en los 32 estados. El veredicto fue claro: el 78.5% se manifestó a favor de renovar el acuerdo, aunque no en los términos actuales.
La postura mexicana se articula en tres ejes principales.
- Reducir la dependencia de importaciones definiendo qué puede producirse regionalmente y en qué plazos.
- Modernizar las reglas de origen para competir globalmente sin generar distorsiones.
- Blindar la seguridad económica regional ante un mundo donde las tensiones geopolíticas redefinen las cadenas de suministro a velocidad inédita.
Uno de los puntos de fricción más concretos que Ebrard ya puso sobre la mesa: el arancel del 50% que Washington mantiene sobre el acero y el aluminio mexicanos vía Sección 232, pese a que Estados Unidos tiene superávit comercial con México en esos rubros. “Es absurdo. Es violatorio al tratado y a la lógica comercial”, sentenció el secretario.
El embajador Johnson marca el tono desde Washington
Horas antes del anuncio de Ebrard, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, había salido a marcar el tono desde la 109 Asamblea General de socios de American Chamber México con un mensaje de integración que contrasta con la retórica de aranceles y presión que ha caracterizado al gobierno de Trump.
“América del Norte, unida, podría ser independiente. México y Estados Unidos juntos podrían alimentarse mutuamente”, declaró Johnson. “Cuando trabajamos juntos, somos más fuertes económicamente, más fuertes estratégicamente y más fuertes frente a competidores desleales de otras partes del mundo.”
¿Qué es lo que está en juego?
Los números dimensionan la magnitud de la negociación. Desde que el TLCAN entró en vigor en 1994, el comercio regional se ha multiplicado casi cinco veces. En 2024, el intercambio trilateral alcanzó 2,562 millones de dólares diarios — 1.8 millones por minuto — y alrededor de 56.2 millones de empleos en la región dependen de ese flujo.
Un dato que desmonta parte del discurso proteccionista de Washington: el 40% del valor de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos incluye insumos producidos en ese país, lo que significa que el déficit comercial estadounidense responde a una lógica de producción compartida, no a competencia desleal.
Información. Infaboe.

