Acámbaro: Vandalizan Santa Cruz del Cerro del Toro; fieles indignados comienzan restauración.

La comunidad católica de Acámbaro vivió momentos de consternación e indignación luego de que la histórica Santa Cruz del Cerro del Toro, símbolo de fe y tradición para cientos de familias, fuera objeto de un acto de vandalismo ocurrido la noche del pasado lunes.

De acuerdo con Juan Francisco García Trujillo, integrante activo de la comunidad y quien año con año participa en el descenso de la cruz, detalló que los hechos se conocieron gracias a la alerta de vecinos.

“Empezaron a llamarme para decirme que la Santa Cruz estaba tirada. Como cada año me encargo de bajarla, me dirigí con varias personas al cerro”.

Fieles de Acámbaro rescatan cruz vandalizada en el Cerro del Toro

Al arribar al sitio, el panorama fue desolador, la cruz se encontraba en el suelo. Aunque inicialmente circularon versiones sobre su destrucción total, Francisco aclaró que parte de la estructura fue desmontada por los propios fieles para evitar que sufriera mayores daños durante el traslado.

“Al momento de caer, la parte central ya estaba sin tornillos, por eso optamos por desarmarla; de lo contrario, se hubiera quebrado completamente al bajarla”, explicó.

Sin embargo, confirmó que sí existieron daños provocados de manera intencional. “Con un hacha quebraron la parte de abajo, fue un acto de vandalismo. El año pasado trataron de quemarla, pero gracias a Dios no pasó a mayores. Y hace dos años vandalizaron el espacio donde la gente coloca veladoras para hacer sus peticiones”.

En años recientes la Santa Cruz y sus alrededores han sido blanco de agresiones similares. La Santa Cruz, cuya antigüedad se estima entre 100 y 120 años según testimonios de habitantes, representa no solo un símbolo religioso, sino también una tradición profundamente arraigada en la identidad de la comunidad.

Cada año, fieles participan en el descenso de la Santa Cruz la cual se ubica en el Cerro del Toro como parte de una práctica que ha sido transmitida por generaciones por lo que tras el incidente, la respuesta ciudadana fue inmediata.

Mientras avanza restauración, habitantes piden respetar símbolos religiosos

Desde la noche de los hechos, decenas de personas se congregaron tanto en el cerro como en la capilla de la Ascensión, donde actualmente se resguarda la cruz. La solidaridad no se hizo esperar: herreros, carpinteros y vecinos ofrecieron su apoyo de manera desinteresada para su restauración.

Francisco destacó especialmente la colaboración de personas como Osvaldo Quintana y su hermano Alejandro Quintana, quienes aportarán materiales necesarios para los trabajos.

“Todos están ayudando sin cobrar nada. La gente coopera con lo que se necesita, es una muestra de la unión que existe”.

Los trabajos de reparación se realizarán en la capilla para evitar trasladar nuevamente la estructura.

“El herrero tomará medidas y traerá las piezas listas, mientras que el carpintero trabajará aquí mismo”. Respecto al futuro de la cruz, señaló que la decisión final recaerá en las autoridades religiosas, aunque la comunidad tiene claro su propósito de mantener viva la tradición.

“No vamos a dejar que la maldad nos venza. La cruz se va a volver a subir y a bajar cada año, como siempre se ha hecho”, expresó.

Finalmente, hizo un llamado a la ciudadanía a respetar y cuidar tanto la Santa Cruz como el entorno del cerro. Denunció que el sitio presenta grafitis y daños constantes, pese a los esfuerzos por mantenerlo en buenas condiciones.

“Mucha gente sube no solo por deporte, sino por devoción. Pedimos que cuiden este lugar que es parte de nuestra fe y de nuestra historia”, concluyó.

Información. Periódico Correo.

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