Centros de rehabilitación piden asesoría y no clausuras en Celaya.

El director de Centros de Rehabilitación Unidos del Bajío (CRUB), Nicolás Pérez Ponce, señaló que en lugar de clausurar anexos o centros de rehabilitación que presentan irregularidades, las autoridades deberían brindar orientación y acompañamiento para que puedan cumplir con las normas, especialmente ante el reciente cierre de dos centros de rehabilitación que operaban de forma irregular en Celaya.

El representante de esta agrupación explicó que muchos de los centros de rehabilitación operan con recursos limitados y sin apoyo gubernamental, a pesar de que realizan una labor social al atender a personas con problemas de adicciones.

“Somos agrupaciones que llevamos a cuestas un servicio muy pesado, que esto le debería de competer al gobierno, pero no, hasta el momento no le ha interesado”, expresó Pérez Ponce.

Indicó que las revisiones que realizan las autoridades para regularizar a estos espacios suelen enfocarse únicamente en detectar irregularidades, sin ofrecer alternativas para mejorar sus condiciones o alguna capacitación para poderlo llevar a cabo.

Sabemos que hay grupos que no cumplen con los requisitos que marca la norma, pero deberían ser tolerantes y asesorar a este tipo de agrupaciones, Nicolás Pérez Ponce.

“Traen la idea de regularizar los grupos, pero han sido muy estrictos con algunos a la hora de las revisiones; a la hora que hacen sus revisiones simplemente dicen: ‘sabes que no cumples’, por inseguridad o por insalubre, pero lejos de eso deberían ponerse a pensar en todo lo que nosotros hacemos”, comentó.

Pérez Ponce aseguró que los centros de rehabilitación cumplen una función importante en materia de seguridad y salud pública, pues brindan atención a personas con adicciones que de otra manera podrían permanecer sin tratamiento.

“Yo creo que un 80 por ciento de lo que nosotros hacemos es para la seguridad de cada uno de los municipios donde tenemos presencia”, afirmó.

Muchos grupos van a desaparecer porque están solitos, no pertenecen a ninguna red que los oriente o que les enseñe sus derechos entonces prácticamente los clausuran, director de Centros de Rehabilitación Unidos del Bajío.

Reconoció que existen centros que no cumplen con todos los requisitos establecidos en la normativa, sin embargo, insistió en que la solución no debe ser únicamente el cierre inmediato de los espacios.

“Sí, sabemos que hay grupos que no cumplen con los requisitos que marca la norma, pero deberían ser tolerantes y asesorar a este tipo de agrupaciones”, señaló.

En el estado sol alrededor de 180 grupos que forman parte de CRUB.

El director de CRUB explicó que, desde la creación de la red estatal, se ha buscado orientar a distintos centros para que conozcan sus derechos y las obligaciones que establece la legislación, pues en el estado son 180 grupos, los que están dentro de CRUB. No obstante, mencionó que muchos operan de manera independiente y sin acceso a información o asesoría.

También criticó que la legislación que regula este tipo de espacios se haya aprobado sin consultar a quienes trabajan directamente con personas con adicciones, pues considera que se tiene que acercar a ellos para saber las necesidades de estos espacios.

“Fue una ley que se aprobó en un escritorio y lamentablemente a las familias, a las personas que se dedican a esto y a los propios pacientes jamás les preguntaron su opinión”, apuntó.

Seis grupos en Celaya pertenecen a la Asociación

Actualmente, dijo, en Celaya existen alrededor de seis centros vinculados a esta agrupación. Pérez Ponce advirtió que la estrategia de supervisión podría provocar la desaparición de varios centros que operan de forma independiente.

Respecto a los dos centros de rehabilitación que clausuraron en Celaya ninguno de estos pertenecía a CRUB, sin embargo, reiteró el apoyo para ayudarlos a regularizarse y cumplir con las normas correspondientes, para no solo se lleguen a clausurar.

“Muchos grupos van a desaparecer porque están solitos, no pertenecen a ninguna red que los oriente o que les enseñe sus derechos entonces prácticamente los clausuran”, explicó.

Ante esta situación, reiteró que los centros de rehabilitación están integrados en su mayoría por personas que han superado problemas de adicción y que buscan ayudar a otros.

“Contamos con gente que padeció la enfermedad y que tiene todo el amor de ayudar a otro adicto. Lamentablemente no cuentan con el recurso para brindar la atención como quisieran”, concluyó.

Información. El Sol del Bajío.

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