Estados Unidos anuncia nuevas sanciones contra Irán en medio de tensiones diplomáticas.

El gobierno de Estados Unidos anunció este miércoles un nuevo paquete de sanciones contra Irán, como parte de su campaña de “máxima presión” en vísperas de la próxima ronda de negociaciones bilaterales prevista en Ginebra. La medida busca limitar las capacidades económicas y militares de Teherán, en un contexto marcado por la desconfianza mutua y la tensión en torno al programa nuclear iraní.

El Departamento del Tesoro informó que las restricciones afectan a más de 30 individuos, entidades y buques vinculados con la venta ilícita de petróleo iraní y con la producción de armamento. Según el comunicado oficial, varios de los barcos forman parte de la llamada “flota en la sombra” de Irán, utilizada para transportar crudo y derivados hacia mercados extranjeros.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, acusó a Teherán de explotar los sistemas financieros internacionales para blanquear ingresos, adquirir componentes destinados a programas de armas nucleares y convencionales, y financiar a grupos considerados terroristas por Washington.

Mensajes desde la Casa Blanca

El presidente Donald Trump ha reiterado en múltiples ocasiones que Estados Unidos mantendrá la presión sobre Irán hasta lograr un acuerdo vinculante sobre su programa nuclear. En su discurso sobre el Estado de la Unión, acusó al gobierno iraní de albergar “siniestras ambiciones nucleares” y ordenó un despliegue militar reforzado en torno al Golfo Pérsico como medida preventiva.

En contraste con la retórica estadounidense, el presidente iraní Masud Pezeshkian declaró que existe una “perspectiva favorable” respecto a las conversaciones que se celebrarán en Ginebra. Según Teherán, el objetivo es avanzar hacia un escenario que supere la actual situación de “ni guerra ni paz” y abrir un espacio de negociación que reduzca las tensiones.

Tensiones durante el mandato de Donald Trump

La relación entre Estados Unidos e Irán atraviesa uno de sus momentos más críticos en décadas. Bajo el mandato de Donald Trump, Washington intensificó su política de “máxima presión” contra Teherán, combinando sanciones económicas, despliegues militares y amenazas de intervención directa.

Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump retomó una estrategia de confrontación orientada a limitar el programa nuclear iraní y presionar al régimen islámico. En noviembre de 2024, autoridades iraníes instaron públicamente al presidente estadounidense a modificar su política hacia la República Islámica, advirtiendo que mantener las medidas de máxima presión solo agravaría la crisis.

Amenazas militares y advertencias

La tensión aumentó en junio de 2025, cuando Trump declaró que Estados Unidos podría intervenir en el conflicto entre Israel e Irán. Aunque subrayó que Washington “no estaba involucrado en ese momento” en acciones militares, dejó abierta la posibilidad de una participación futura. En ese contexto, el presidente aceptó que Rusia, bajo el liderazgo de Vladimir Putin, desempeñara un papel de mediador, reflejando la complejidad geopolítica del escenario.

El punto más delicado llegó en febrero, cuando Trump afirmó que consideraba un ataque militar limitado contra Irán. La declaración, realizada en la Casa Blanca, generó alarma internacional y fue interpretada como una advertencia directa a Teherán. Aunque no ofreció detalles sobre la estrategia ni los alcances de una eventual operación, el solo hecho de plantear la posibilidad intensificó la tensión en Medio Oriente.

Información. Periódico Excélsior.

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