En México, la formación médica especializada puede implicar jornadas continuas de hasta 36 o incluso 40 horas sin dormir. Aunque oficialmente los turnos deberían limitarse a 24 horas, en la práctica médicos residentes se someten a guardias y turnos ordinarios sin descanso como una práctica de “tradición hospitalaria” que data de varias décadas atrás.
La situación que se vive en cientos de hospitales del país se ha evidenciado a través de redes sociales en donde circulan testimonios, videos y otras evidencias de los médicos residentes que enfrentan jornadas extenuantes. Sin embargo, no de trata de una práctica reciente, sino de un esquema que se ha perpetuado durante generaciones.
Estos casos han hecho eco en las autoridades y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es la primer institución en implementar el descanso obligatorio de 24 horas posteriores a las actividades clínicas de médicos internos de pregrado y residentes, con el objetivo de proteger su salud física y mental y mejorar la atención a la derechohabiencia.
Aunque se dijo que la medida también aplicaría para los médicos del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), aún no lo ha oficializado. El instituto apenas instruyó a las unidades médicas a realizar un “análisis profundo” sobre la suficiencia de la plantilla de trabajadores de la salud y de médicos residentes, así como la planeación de acciones que garanticen la operatividad hospitalaria sin afectar la calidad académica ni la atención médica.
Sin embargo, esta nueva regulación es aplicable oficialmente al sistema de salud público, lo que deja fuera a gran parte de las clínicas y hospitales privados, donde residentes aún enfrentan horarios prolongados sin descansos adecuados.
Esta brecha podría mantener y aumentar riesgos similares a los que se busca erradicar en hospitales del IMSS e ISSSTE, y que afectan tanto a los residentes como a los pacientes.
Postguardia es una práctica normalizada pero riesgosa
Las guardias de cientos de médicos residentes en el país transcurre entre la atención de urgencias, la redacción de notas médicas, la toma de decisiones clínicas y resistir 30 y hasta 36 horas sin dormir. “Me sentía como con niebla dentro de la cabeza”, relata Josué Mendoza, quien abandonó su especialidad ante el desgaste físico y emocional.
Su testimonio expone una práctica normalizada en hospitales públicos: jornadas que oficialmente deberían durar 24 horas, pero que en la realidad pueden extenderse hasta 40, sin descanso efectivo.Play Video
En el país, la carrera de Medicina dura en promedio seis años: cuatro de formación académica con prácticas clínicas, un año de internado rotatorio y uno más de servicio social. El internado implica guardias cada cuatro días, de 24 horas continuas. Sin embargo, en la experiencia de Josué, esas jornadas pueden extenderse hasta 30 o 32 horas cuando se obliga a los internos a continuar el turno posterior.
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“En el internado haces guardias cada cuatro días. A lo mejor, después de tus veinticuatro horas te puedes ir o descansas un rato; en otras tienes que seguirte al otro turno. Entonces ya son unas 30 o 32 horas”, explica Mendoza.
La situación se agudiza en la residencia médica —etapa de especialización cuya duración depende de la disciplina—. Oficialmente, el horario ordinario suele ser de 7:00 a 16:00 horas, pero los residentes deben llegar antes para el pase de visita. “Yo trataba de llegar a las seis de la mañana. Algunas especialidades como Cirugía u Ortopedia llegan a las cinco”, detalla.
En día de guardia, el turno inicia antes del amanecer y debería concluir a las 7:00 horas del día siguiente. No obstante, la carga de trabajo prolonga la salida.
“Entraste a las cinco de la mañana y tu guardia oficialmente debería terminar a las siete de la mañana del otro día. O sea, veintiséis horas. Pero luego te quedas el turno siguiente, hasta las tres o cuatro de la tarde. Entonces puede que se convierta no solo en 26, 32 horas, sino hasta 36 y 40”, afirma.
Josué describe su primera guardia en un hospital del ISSSTE: “Entré a las seis de la mañana, salí al día siguiente a las seis de la tarde. Treinta y seis horas”. El agotamiento, asegura, afecta directamente el desempeño clínico.
“Para la entrega de guardia ya no estás cognitivamente al cien por ciento. Te están hablando de los pacientes y te estás durmiendo. Personalmente, yo me sentía como obnubilado, como con niebla dentro de mi cabeza”.
En el entorno hospitalario persiste la idea de que la resistencia física es sinónimo de vocación y excelencia. Pero el entrevistado revela que la presión operativa y administrativa recae frecuentemente en los residentes, quienes, pese a estar en formación, asumen funciones que corresponderían a médicos adscritos.
«Me olvidaba de tomar agua, me olvidaba de ir al baño. La comida que había preparado la dejaba y me la comía hasta el día siguiente, porque era cuando se podía”, recuerda.
Para Mendoza, el origen de esta práctica responde más a una cultura institucional que a evidencia científica.
“Considero que es por ideas de superación personal, como la meritocracia. Si no sufriste tanto, no puedes ser un buen especialista. Entonces se replica: ‘Como yo lo pasé, tú también lo tienes que pasar’”, añade.
Relata que decidió abandonar la residencia: “No quería formar parte de ese sistema. Me levantaba y decía: ‘No quiero ir’, y lloraba. Cuando debería ser todo lo contrario”. Su decisión, afirma, respondió a priorizar su salud mental y física.
Recientemente se anunció la intención de limitar las guardias médicas a un máximo de 24 horas continuas. Para Mendoza, la medida representa un avance, aunque insuficiente.
Hospitales particulares, sin cambios
Mientras el sistema público comienza a ajustar sus esquemas de guardias, médicos residentes de hospitales particulares siguen trabajando largas jornadas, en un escenario que describen como de desamparo institucional y miedo a represalias.
En México existe la Norma Oficial Mexicana NOM-001-SSA-2023, que regula la organización y funcionamiento de las residencias médicas, e incluye disposiciones detalladas sobre los horarios y guardias de los médicos residentes en México. Fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 19 de marzo de 2024.
Sin embargo, en la práctica, los hospitales privados han optado por perpetuar la “tradición” de las guardias extendidas como una forma de “forjar” a los próximos especialistas.
Un médico residente que actualmente cursa su especialidad en un hospital particular en la alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México, y que pidió omitir su nombre por temor a represalias, asegura que las postguardias son una constante y que, aunque se han tomado como una obligatoriedad, atentan contra la salud de quienes las padecen.
“Oficialmente dicen que la guardia es de 24 horas, pero siempre te tienes que quedar a terminar pendientes. Entre entrega de pacientes, notas y cirugías que se programan, puedes salir 10 o 12 horas después. Son 34 o 36 horas fácil”, relata.
Afirma que no existe un rol transparente de guardias ni un programa operativo accesible para los residentes.
“Si te quejas, te dicen que así es el proceso, que en todos lados es igual. No hay muchas opciones para denunciar o quejarse y sabemos que somos fácilmente reemplazables”.
La norma también contempla que los residentes puedan hacer uso de áreas de descanso cuando la carga de trabajo lo permita. Sin embargo, el médico señala que en su hospital “no hay espacios adecuados para descansar y muchas veces no puedes ni sentarte”.
Nadie acata la norma que establece horarios
La NOM-001-SSA-2023 establece, entre otras cosas, que las guardias deben calendarizarse en el programa operativo de la especialidad, definiendo su frecuencia, horario y duración. Según la norma, los médicos residentes podrán realizar guardias un máximo de dos veces por semana, con intervalos de al menos tres días entre cada una. En caso de adoptar otra modalidad, el promedio anual de horas semanales no puede exceder 80 horas de servicio, incluyendo jornada y guardias.
En días hábiles, una guardia se inicia al concluir el turno matutino y culmina al iniciar el turno matutino siguiente, de acuerdo con las disposiciones internas de la unidad de salud. Por su parte, sábados, domingos y días festivos las guardias serán de 24 horas, también ajustadas a las reglas de cada institución.
La norma también incluye medidas para regular el cumplimiento de las guardias y establece que los residentes deben cumplir únicamente las que estén previstas en el programa operativo y que el personal de las unidades médicas debe respetar los roles y horarios calendarizados. Del mismo modo, se contempla que los residentes puedan hacer uso de áreas de descanso designadas, siempre que la carga de trabajo lo permita, con notificación al responsable del servicio.
IMSS hace cambio histórico en el sistema
Durante décadas, las guardias médicas de más de 30 horas fueron vistas como un rito de paso en la formación de especialistas. Hoy, esa práctica comienza a quedar atrás. El IMSS puso fin a las postguardias y estableció un límite de 24 horas continuas de trabajo, mientras que el ISSSTE ya analiza la manera de implementar esa misma medida.
El pasado 17 de febrero, en el Centro Médico Nacional Siglo XXI, el director general del IMSS, Zoé Robledo, informó que se eliminaron las guardias mayores a 24 horas y la postguardia.
“Más de 24 horas sin descanso provoca fatiga, irritabilidad, falta de concentración, fallas en la memoria y en la toma de decisiones, y reduce la capacidad de reacción. Por eso tomamos esta decisión”, afirmó.
El funcionario subrayó que la medida es una estrategia de seguridad académica y para pacientes, pues previene el burnout y optimiza el desempeño clínico. Además, destacó el crecimiento histórico en la formación de especialistas: de 2019 a 2024 se otorgaron 51 mil becas de residencia; con los nuevos ingresos del actual gobierno, la cifra asciende a 71 mil 629 espacios.
Actualmente, el IMSS cuenta con 7 mil 432 especialistas egresados y este año ofrecerá 9 mil 903 plazas para cubrir vacantes y nuevos hospitales.
Por su parte, el ISSSTE inició un análisis institucional para eliminar las llamadas postguardias médicas y establecer una permanencia máxima de 24 horas continuas para personal en formación, con descanso obligatorio al término de la jornada.
De acuerdo con el oficio DM/SRAH/JSEI/465/2026, emitido el 3 de febrero de 2026 por la Dirección Médica, la medida aplicará para médicos internos de pregrado y médicos residentes de todas las especialidades. El documento señala que la permanencia “no sea mayor a 24 horas y al término de ese tiempo se permita periodo de descanso”, en apego al artículo cuarto constitucional, la Ley General de Salud, la Ley Federal del Trabajo y las normas oficiales vigentes, entre ellas la NOM-001-SSA-2023.
El ISSSTE también ordenó mesas de trabajo entre la Jefatura de Servicios de Enseñanza e Investigación y representantes de residentes, con el fin de definir mecanismos y compromisos que eviten impactos contraproducentes. Asimismo, los Programas Operativos deberán incluir el rol anualizado de guardias y rotaciones externas con duración regulada.
Con ello, el Instituto busca equilibrar la formación médica con la protección de la salud física y emocional del personal en formación.
Esta medida representa un giro en la cultura hospitalaria mexicana, donde la resistencia al agotamiento se normalizó por años como sinónimo de vocación. Ahora, bajo el argumento de seguridad académica y protección al paciente, las principales instituciones públicas del país avanzan hacia un modelo distinto.
Información. Reporte Índigo.

