El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de los Estados Unidos experimenta una falta de financiamiento en tanto que los legisladores de la oposición se niegan a designar recursos a la agencia gubernamental, las exigencias de para implementar mecanismos de rendición de cuentas en el departamento cuyas operaciones anti inmigrantes provocaron las muertes de dos ciudadanos estadounidenses, y cuatro migrantes más, han resultado en el cierre parcial del gobierno federal.
Después de que el pasado cierre gubernamental concluyera con un entendimiento para que la mayoría republicana en el Congreso negociara con el Partido Demócrata la designación del presupuesto del DHS para lo que resta del año fiscal, los 13 días que duraron las negociaciones no fueron suficientes para que el partido del elefante llegara a un acuerdo sobre los cambios que la oposición demanda en las operaciones migratorias ordenadas por la Casa Blanca.
A pesar de que la agencia agotó sus fondos el pasado sábado 14 de febrero, el receso del Poder Legislativo estadounidense aplazará las discusiones en la materia al menos hasta el próximo 23 de febrero; hasta entonces la falta de recursos afectará a la Guardia Costera, al Servicio Secreto, a la Administración de Seguridad en el Transporte y a las dos agencias migratorias que se encuentran al centro de la discusión: el Servicio de Protección de Inmigración y Aduanas (ICE) y a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
Frente a una administración que no ofrece diálogo al momento de implementar sus políticas públicas, el Partido Demócrata se ha visto reducido a obstruir los recursos como una herramienta de negociación que obligue a la Casa Blanca a aplicar lineamientos de “sentido común”, los mismosbajo los cuales se manejan otras agencias de seguridad federales.
Los senadores demócratas exigen que los agentes migratorios del DHS obtengan órdenes judiciales para ejecutar arrestos, una obligación la cual ICE y CBP han burlado al hacer uso de órdenes administrativas, y que durante las operaciones en campo los agentes federales utilicen cámaras corporales e identificaciones visibles, así mismo los legisladores de oposición impulsan una prohibición al uso de máscaras que cubran el rostro de los agentes.
Bajo el respaldo de la Casa Blanca, y el apoyo de las bases republicanas a las políticas migratorias del presidente Donald Trump, el Partido Republicano se ha negado a considerar la prohibición del uso de máscaras o la identificación de los agentes migratorios bajo el argumento de proteger la seguridad de los oficiales. Tom Homan, el oficial migratorio designado “zar fronterizo” por la Casa Blanca, ha aceptado públicamente su rechazo por el uso de máscaras; sin embargo, tanto él como congresistas republicanos han citado el acoso digital que algunos oficiales han recibido como evidencia de la necesidad de proteger sus identidades.
Más allá de lo limitado de las exigencias de la oposición en el Congreso, y el poco alcance que las negociaciones han mostrado para reformar el funcionamiento de la agencia, al interior del Partido Demócrata se discute si las funciones del DHS han resultado en una agencia demasiado grande para cumplir todas las funciones que se le asignaron y si es momento de una revisión más profunda. No obstante, sin la mayoría legislativa para ejercer cualquier cambio, las conclusiones de la discusión demócrata tendrán que pasar primero por las urnas en las elecciones intermedias.
Información. Reporte Índigo.

