Donald Trump presentó una nueva iniciativa de política exterior con la propuesta de crear una Junta de Paz, un organismo internacional impulsado desde Estados Unidos que busca intervenir en conflictos armados y procesos de reconstrucción bajo un esquema distinto al del sistema multilateral tradicional encabezado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La propuesta surge en un contexto marcado por conflictos prolongados en Medio Oriente, Europa del Este y otras regiones estratégicas. Desde su anuncio, ha generado reacciones mixtas entre gobiernos aliados y organismos internacionales, ante la posibilidad de que funcione como un mecanismo paralelo a las estructuras existentes.
A diferencia de la ONU, la Junta de Paz no plantea una membresía universal. Su diseño contempla un grupo limitado de países invitados directamente por Washington, con el argumento de facilitar la toma de decisiones y evitar bloqueos políticos habituales en foros multilaterales amplios.
¿Qué es la Junta de Paz de Donald Trump?
El planteamiento original de la Junta de Paz estuvo vinculado a la reconstrucción de Gaza tras el conflicto con Israel. Formaba parte de una segunda fase de un plan de alto el fuego negociado por Estados Unidos y que contó con respaldo del Junta de Seguridad de la ONU a finales de 2025.
No obstante, el alcance del organismo se amplió. El borrador de su carta constitutiva define la Junta como una “organización internacional” orientada a promover estabilidad, gobernanza y reconstrucción en zonas afectadas o amenazadas por conflictos armados, sin limitarse a un territorio específico.
El estatuto establece que Donald Trump fungiría como presidente de manera indefinida, incluso más allá de su actual mandato, lo que ha sido uno de los puntos más cuestionados por diplomáticos y expertos en derecho internacional.
Estructura y liderazgo de la Junta de Paz
La Junta de Paz se ubicaría por encima de un comité ejecutivo fundador integrado por figuras cercanas a Trump y actores políticos con experiencia en negociaciones internacionales. Entre ellos destacan Jared Kushner, Marco Rubio, el enviado especial Steve Witkoff y el ex primer ministro británico Tony Blair.
Kushner ha señalado que la reconstrucción de Gaza es un eje central del plan inicial y que este depende de la desmilitarización de Hamas, sin detallar los mecanismos para garantizarlo. En presentaciones públicas, funcionarios estadounidenses han expuesto una visión de desarrollo urbano e infraestructura a largo plazo para la región.
Trump, por su parte, ha descrito a Gaza como un territorio con potencial económico, una postura que ha generado críticas por el enfoque inmobiliario aplicado a un contexto de crisis humanitaria.
¿Qué países forman parte de la Junta de Paz de Trump?
La lista de países que han confirmado su participación combina aliados tradicionales de Estados Unidos con gobiernos de regiones estratégicas. En Medio Oriente, aceptaron Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Egipto, Qatar, Bahréin, Pakistán, Turquía y Marruecos.
También se sumaron Hungría, Kosovo, Argentina, Paraguay, Kazajistán, Uzbekistán, Indonesia y Vietnam. En el caso de Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu ha respaldado la iniciativa, aunque no participó en la ceremonia pública de lanzamiento.
Armenia y Azerbaiyán, que firmaron recientemente un acuerdo de paz mediado por Estados Unidos, también figuran entre los países que dieron su aval, al igual que Belarús, cuyo presidente Alexander Lukashenko es uno de los líderes más controvertidos incluidos en la propuesta.
Estos países rechazaron unirse
Algunos países han optado por no comprometerse. China confirmó haber recibido la invitación, pero sostuvo que mantiene su respaldo al sistema internacional con la ONU como eje central. Francia y Noruega expresaron dudas sobre la compatibilidad de la Junta de Paz con los mecanismos existentes de Naciones Unidas.
Reino Unido declinó participar debido a la posible inclusión de Rusia. La canciller británica señaló que el tratado plantea implicaciones legales amplias y cuestionó la participación de países involucrados en conflictos activos.
Italia también manifestó reservas por posibles obstáculos constitucionales, mientras que Ucrania rechazó la idea de compartir un espacio de decisión con Rusia o Belarús. Canadá, que inicialmente evaluaba sumarse con condiciones, quedó fuera tras el retiro de la invitación por parte de Trump.
Información. Reporte Índigo.

