Delcy Rodríguez se reúne con la CIA.

El encuentro entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y María Corina Machado, líder opositora venezolana, no fue el único movimiento que Washington hizo este jueves respecto al futuro de Venezuela; mientras en la Casa Blanca el presidente aceptaba la medalla del Premio Nobel de la Paz en Caracas la Agencia Central de Inteligencia (CIA) colaboraba con la presidenta interina, Delcy Rodríguez.

Bajo instrucciones del presidente Trump, John Ratcliffe, director de la agencia de inteligencia estadounidense, viajó a la capital venezolana para entrevistarse con la cabeza del régimen chavista y asegurar a Rodríguez que Estados Unidos espera un futuro de mejor entendimiento entre ambos países. Ratcliffe, el funcionario de mayor rango en visitar Venezuela durante la administración Trump, aseguró que en la reunión de trabajo discutieron sobre cooperación en inteligencia, la estabilidad económica del país y la necesidad de evitar que el país sudamericano se convierta en “refugio para los adversarios de Estados Unidos”.

En octubre del año pasado el presidente Trump confirmó que la CIA se encontraba autorizada para llevar a cabo operaciones encubiertas en Venezuela. De acuerdo con el New York Times, diario estadounidense que primero reportó el encuentro, la actual mandataria estuvo involucrada en las fallidas negociaciones entre la administración Trump y el depuesto presidente Nicolás Maduro; pese a no llegar a un acuerdo el aparato de inteligencia evaluó a Rodríguez como una política pragmática y posible sucesora del régimen.

El encuentro con el oficial de inteligencia llega no solo después de la llamada telefónica sostenida entre la presidenta venezolana y su contraparte estadounidense sino también el mismo día en que Rodríguez anunció una reforma a la legislación energética que facilitará el acceso de inversiones a nuevos campos petroleros en donde no hay infraestructura. Hasta ahora la ley venezolana requiere que cualquier inversión extranjera en materia energética se haga de la mano de la paraestatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), entidad que tendría una participación mayoritaria; la mandataria venezolana no entró en detalles sobre los cambios que su nueva reforma pretende implementar.

Hacia el interior, y con las bases maduristas, la presidenta Rodríguez ha mantenido un discurso de soberanía y entendimiento entre iguales con Estados Unidos, manteniendo una apertura diplomática contraria al pasado del régimen al mismo tiempo que asegura que su plan para Venezuela traerá una nueva etapa política.

Washington ha señalado que el futuro inmediato de Venezuela queda en las manos de Rodríguez en medida que coopere con los intereses estadounidenses, y si bien el Departamento de Estado asegura que habrá una transición en Venezuela aún no hay claridad en la calendarización de ese proceso. Por su parte, la líder opositoraMaría Corina Machado, asegura tras su reunión con el presidente Trump que el país está listo para una transición rápida hacia la democracia; la vocera de la Casa Blanca confirmó que el presidente no ha cambiado su evaluación hacia machado y no la considera una opción viable para gobernar. 

Información. Reporte Índigo.

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