El disparo no ocurrió en un retén ni durante una persecución. Sonó a unos metros de casa, en una calle conocida, al principio de una jornada que parecía ordinaria. Francisco Javier Zazueta Lizárraga, director de Tránsito Municipal de Culiacán, fue asesinado a balazos a pocos metros de su domicilio, en la sindicatura de Aguaruto.
De acuerdo con la información disponible, no existían antecedentes de amenazas en su contra.
El funcionario, conocido como “Z1”, fue trasladado por su propio hijo a un hospital, donde se confirmó su fallecimiento. Este homicidio se convirtió en el primero contra un agente de seguridad en lo que va de 2026, en un contexto donde Sinaloa se ha posicionado como el estado con mayor número de elementos asesinados, y donde actores políticos lo consideran el territorio más violento para ejercer labores policiales.
El asesinato del comandante es solo uno de los ataques registrados contra integrantes de corporaciones de seguridad durante este inicio de año.
Arranque violento
Durante la primera semana de 2026 se reportó la privación ilegal de la libertad de un policía municipal de Navolato, el “levantón” de un elemento de la Guardia Nacional, el homicidio del director de Tránsito Municipal de Culiacán y un atentado armado contra un policía municipal en el municipio de Choix.
“Claro que somos el estado más violento para ser policía, pero eso se debe a la falta de voluntad. Siguen sin escoltar a los policías cuando salen de su turno y no se implementa ninguna estrategia efectiva”, consideró la diputada del PRI, Paola Gárate Valenzuela.
El estado más violento contra agentes
Al cierre de 2025, Sinaloa se colocó como la entidad con el mayor número de homicidios de agentes de seguridad, de acuerdo con cifras de la asociación En Causa. Durante ese año se contabilizaron más de 47 elementos de distintas corporaciones asesinados.
La tendencia de agresiones contra policías y personal de seguridad no se ha detenido en 2026, lo que refuerza la percepción de riesgo permanente para quienes integran estas instituciones.
Modus operandi
Al menos diez de los homicidios de agentes registrados en 2025 ocurrieron cuando las víctimas se encontraban fuera de servicio o sin protección, según recuentos periodísticos.
Los ataques, de acuerdo con autoridades estatales, han sido planeados con antelación. El gobernador Rubén Rocha Moya señaló que detrás de cada asesinato existe un análisis previo por parte de los agresores.
“Es complicado porque quienes cometen este tipo de hechos, como atentar contra un director de Policía y Tránsito, estudian el lugar, el espacio, revisan si hay vacíos operativos. No estamos exactamente en cada milímetro cuadrado y ese es un problema”, declaró.
Uno de los casos recientes fue la emboscada en la que perdió la vida Édgar Luciano, de 38 años, quien fue atacado a balazos al salir de su jornada laboral sobre la avenida Venustiano Carranza, entre las calles General Ángel Flores y General Antonio Rosales.
Miguel Calderón Quevedo, coordinador general del Consejo Estatal de Seguridad Pública, reconoció que existe una deuda histórica con los cuerpos policiacos.
“Históricamente hemos abandonado a los policías, a pesar de que son la primera línea de defensa. No hemos reflexionado sobre su verdadera importancia”, afirmó.
Mientras las cifras de agentes asesinados continúan en ascenso, el debate sobre la falta de protección, estrategias preventivas y respaldo institucional para las corporaciones de seguridad permanece abierto, en un estado donde portar un uniforme sigue representando un riesgo de vida.
Información. El Sol del Bajío.

