Después de 25 años de pláticas, negociaciones y concesiones, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur fue aprobado por una mayoría calificada de de miembros del club de los 27; sin embargo, en los países con fuertes sectores agrícolas las protestas y los reclamos ya amenazan la estabilidad de sus gobiernos.
Al interior de la Unión Europea, el acuerdo necesitaba de la aceptación de al menos 15 países miembros, que en su conjunto representaran al menos el 65 por ciento de la economía del bloque; en diciembre, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, canceló su viaje a Sudamérica por no lograr convencer a una minoría de Estados miembros, impulsada por Francia, de que las protecciones negociadas serían suficientes para resguardar a los sectores agrícolas de competencia desleal por parte de sus nuevos socios comerciales.
El conteo final de este viernes dio 21 votos a la aceptación del acuerdo y ello autoriza a Von der Leyen a formalizar el acuerdo que creará la zona de libre comercio más grande del mundo; la presidenta de la Comisión Europea firmará en Asunción, Paraguay, el próximo 17 de enero. Por su parte, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los líderes sudamericanos que más ha impulsado el entendimiento con Europa, categorizó la aprobación como un acuerdo histórico que generará bienestar de ambos lados del Atlántico.
Se estima que la Unión Europea gané acceso a 280 millones nuevos consumidores y que facilite los negocios de las más de 30 mil empresas europeas que ya operan en Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay; para los países del Mercosur el mercado en el viejo continente representa un nuevo impulso a la exportación de materias primas que ha dinamizado su economía por las últimas décadas.
Si bien las negociaciones se extendieron por más de dos décadas, en el último año la Comisión Europea tuvo que maniobrar al interior del bloque para lograr la aprobación de un acuerdo ya pactado del otro lado del Atlántico. Para asegurar una competencia justa el Ejecutivo común europeo impuso condiciones que obligan a los países del Mercosur a cumplir con sus obligaciones ambientales así como establecer límites de importación para productos sensibles.
Pese al valor de 111 mil millones de euros que se espera genere el acuerdo, y el ahorro de 4 mil millones en aranceles, Francia, Hungría, Polonia, Austria e Irlanda votaron en contra de formalizar el acuerdo. El bloque minoritario encabezado por París adelantó que continuaría peleando por bloquear la alianza comercial en el Parlamento Europeo; sin embargo, aunque la votación en el Parlamento Europeo se adelanta complicada se espera que el acuerdo sea ratificado por los eurodiputados.
Para Francia la aprobación del acuerdo resulta un problema interno. Con un gobierno minoritario débil, la oposición en la Asamblea Nacional francesa adelantó que impulsaría una moción de censura para deshacer la administración del primer ministro Sebastien Lecornu. No obstante, pese a que el tema une tanto a la extrema derecha como a la izquierda radical, los extremos políticos en el parlamento no tienen la suficiente fuerza como para derribar al gobierno de Lecornu apoyado por el presidente Emmanuel Macron.
Información. Reporte Índigo.

